
Imagina que caminas por un frondoso bosque anaranjado, con árboles lisos y de corteza grisácea de gran altura; mientras escuchas, de fondo, el paso de un riachuelo donde corzos y ardillas se paran a beber agua. Esta idílica imagen no se encuentra solo en películas como Blancanieves, sino que puedes encontrarlos en distintos puntos de la península ibérica. Y es que España cuenta con 387.776 hectáreas (el 2,12 % de la cobertura boscosa nacional) de campos de hayedos.
Estas arboledas suelen desarrollarse en zonas húmedas, frescas y montañosas, con suelos profundos y abundantes lluvias. Por lo que, según detalla el informe del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, la Comunidad Foral de Navarra cumple con unas condiciones ideales que la convierten en la región con más hectáreas de hayas: más del 32% de superficie boscosa; en contraste con la Comunidad de Madrid, donde su presencia es completamente residual, aunque posee un alto valor ecológico.
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Estos bosques albergan musgos, helechos, hongos y distintas especies de aves y mamíferos. Durante la primavera y el verano, sus copas forman una cubierta densa que deja pasar poca luz al suelo. Pero en otoño, las hojas del haya se tiñen de tonos ocres y dorados, convirtiendo estos ecosistemas en un espectáculo vegetal inolvidable. Aunque hay un gran catálogo nacional de parques naturales, Viajes National Geographic ha presentado algunos de los mejores que no puedes perderte.

1. Selva de Irati (Navarra)
Ubicada en el norte de Navarra,la Selva de Irati es una masa forestal de dimensiones magníficas encajada en el Pirineo occidental. A este inmenso bosque se accede a través de dos puntos principales: Orbaizeta, en el valle de Aezkoa, o desde Ochagavía, en el valle de Salazar. Ofrece una veintena de senderos marcados entre laderas frondosas, destacando la ruta que conduce a la fuente del río Irati y finaliza en el mirador de la ermita de la Virgen de las Nieves .
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2. Hayedo de Otzarreta (País Vasco)
Enclavado en el Parque Natural del Monte Gorbeia, entre las provincias de Vizcaya y Álava, Otzarreta destaca por la singularidad de sus árboles centenarios. Sus ramas crecen verticales hacia el cielo debido a las podas tradicionales que se realizaban antiguamente para obtener carbón. Los visitantes caminan sobre un arroyo sinuoso y un espeso tapiz de musgo, conectando también con la frondosa Ruta del río Balas.

3. Fageda d’en Jordà (Girona)
En la comarca de La Garrotxa, este hayedo excepcional crece sobre la colada del volcán Croscat a solo 550 metros de altitud. Fuente de inspiración para el poeta Joan Maragall, la Fageda d’en Jordà se distingue por una cubierta vegetal tan tupida que a duras penas deja pasar los rayos del sol, surcada por senderos que pueden recorrerse incluso en calesa a caballo.
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4. Hayedo de Montejo (Madrid)
Emplazado en la Sierra del Rincón, dentro de una reserva de la biosfera de la Unesco, Montejo de la Sierra alberga uno de los bosques de hayas más meridionales de Europa. Desde el pueblo de Montejo parten tres rutas guiadas emblemáticas: la Senda del Río, la del Mirador y la de la Ladera, célebres tanto por su valor ecológico como por sus leyendas de duendes y hadas.

5. Hayedo de Tejera Negra (Guadalajara)
Situado en el Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara, en un valle protegido entre los ríos Lillas y Zarzas, Tejera Negra fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2017. Considerado uno de los hayedos más meridionales del continente, cuenta con dos itinerarios circulares de senderismo: la Senda de Carretas y la Senda del Robledal.
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6. Hayedo de Ordesa (Huesca)
Ubicado en el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, en el Pirineo aragonés, cobija un hayedo excepcionalmente bien conservado. El recorrido a través de la emblemática Senda de los Cazadores o hacia la cascada de la Cola de Caballo permite admirar cañones, puentes y cascadas rodeados por una exuberante vegetación en pleno apogeo otoñal.

7. Hayedo Encantado de Urbasa (Navarra)
Este bosque navarro destaca por la gran densidad y antigüedad de sus hayas, cuyos troncos retorcidos crean un dosel denso que filtra la luz del sol. Además de su suelo tapizado de helechos y musgo, alberga abundantes cavidades en rocas calizas que sirven de refugio natural a diversas colonias de murciélagos.
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8. Hayedo de Panderrueda (León)
En el macizo de los Picos de Europa, en el sur del valle de Valdeón, el puerto de Panderrueda acoge uno de los hayedos mejor preservados del parque nacional. Tomando Posada de Valdeón como base, las rutas cruzan el río Cares y permiten visitar aldeas tradicionales de gran valor etnográfico como Soto de Valdeón, famosa por sus hórreos antiguos.

9. Devesa da Rogueira (Lugo)
En la Sierra de O Courel, la mayor reserva verde de Galicia, se sitúa la Devesa da Rogueira, calificada como el ‘último bosque intacto gallego’. Este paraje destaca por su enorme riqueza botánica, reuniendo 800 especies en solo 200 hectáreas. La excursión arranca en Moreda y asciende sorteando riachuelos hacia las laderas del pico Formigueiros.
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10. Hayedo de los Cameros (La Rioja)
Por último, en el Parque Natural Sierra de Cebollera, a unos 50 km de Logroño, el hayedo de Los Cameros se extiende junto al cauce del río Iregua. Su itinerario más célebre es el Sendero del Achichuelo, una ruta de ribera de 9 km que arranca en Villoslada de Cameros y concluye en la ermita de Lomos de Orios.
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