El pueblo con calles medievales y casas señoriales entre olivos centenarios

El pueblo de unos 500 habitantes exhibe portales fortificados, plazas porticadas y una ermita rodeada de cipreses

Los soportales de este pueblo medieval son típicos de la arquitectura aragonesa. (Turismo Aragón)
Los soportales de este pueblo medieval son típicos de la arquitectura aragonesa. (Turismo Aragón)
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En el noreste de la provincia de Teruel, dentro de la comarca del Matarraña, se levanta Cretas, también conocida por su nombre en catalán, Queretes, un municipio de poco más de 550 habitantes cuyo trazado urbano conserva casi intacto el aspecto que tenía hace varios siglos. Rodeado de olivos centenarios y asentado en el barranco de Calapatá, este pueblo aragonés recibe hoy a viajeros que buscan recorrer sus calles de piedra sin las multitudes de otros destinos de la región.

La historia de la villa se remonta a los tiempos de Alfonso I y pasó después por el señorío de la Orden de Calatrava y el obispado de Tortosa, según recoge el portal oficial de turismo de la comarca. De ese origen medieval quedan los portales que servían de acceso al recinto amurallado, las plazas porticadas de fisonomía aragonesa y un caserío construido casi por completo en piedra caliza, con balcones de forja y escudos heráldicos grabados en las fachadas.

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Calle de piedra con arcos entre edificios de fachada rústica y maceteros con flores rojas y rosadas a los lados.
Las calles medievales como las de Cretas conservan elementos antiguos que hace que pasear en el entramado sea una experiencia histórica. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Situado entre Calaceite y Valderrobres, Cretas forma parte de una comarca integrada por 18 poblaciones donde la agricultura y la ganadería conviven desde hace décadas con un turismo cada vez más presente. Recorrer el pueblo de punta a punta, incluidos los restos arqueológicos de la Edad de Bronce que se conservan en su entorno, requiere alrededor de tres horas.

La Calle Mayor conserva las casas solariegas de los primeros pobladores

El acceso al casco histórico se realiza a través del Portal de San Roque, una capilla-portal ligada a la epidemia de peste que sufrió la villa en el siglo XVII. Al cruzarlo, el visitante se adentra en la Calle Mayor, definida por el propio Ayuntamiento como una de las calles más importantes en la historia de la villa y flanqueada por casas solariegas.

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La calle de San Antonio de Padua, en el núcleo histórico tradicional de Cretas. (Wikimedia/Juan Emilio Prades Bel)
La calle de San Antonio de Padua, en el núcleo histórico tradicional de Cretas. (Wikimedia/Juan Emilio Prades Bel)

Entre esas construcciones destaca la Casa Turull, un edificio del siglo XVIII que refleja la arquitectura barroca y renacentista de la familia que le da nombre, dedicada durante generaciones a la construcción de órganos para iglesias. La Calle Mayor desemboca en la Plaza Mayor, que se proyectó durante la ampliación del casco urbano en los siglos XV y XVI y que se convirtió desde entonces en el centro neurálgico de la vida social del municipio.

Del castillo señorial al centro de arte contemporáneo

Uno de los edificios más singulares del recorrido es la Casa Castillo El Deume, una construcción medieval con arcos apuntados, ventana lobulada y aspilleras que hoy está protegida como patrimonio histórico. A pocos pasos, el municipio conserva también un cementerio medieval con estelas funerarias que datan de los siglos XII al XV, un espacio restaurado que permite conocer las prácticas y creencias de la época.

El pórtico de entrada.
La iglesia de la Asunción fusiona estilos gótico y renacentista y es considerada BIC. (Wikimedia/Zagri)

El recorrido incluye además la Iglesia Parroquial de la Asunción, una construcción del siglo XVI que fusiona los estilos gótico y renacentista y que está declarada Bien de Interés Cultural, y la Capilla de San Antonio, una antigua puerta de la muralla transformada en espacio de devoción. Alejada del núcleo urbano, rodeada de cipreses, se levanta la Ermita de la Misericordia, con elementos góticos levantinos y renacentistas, conocida por su romería anual.

El municipio conserva también la Font de la Barra, una construcción subterránea con un caño fechado en 1474, y el Centro de los Íberos de Cretas, un espacio dedicado a la historia de la escritura y las lenguas ancestrales de la zona.

Cómo llegar a Cretas desde Teruel

Desde la capital provincial, el trayecto hasta Cretas se realiza por carretera y toma alrededor de dos horas y media. La ruta combina la N-211 y la N-420 y atraviesa parte del territorio del Bajo Aragón antes de entrar en la comarca del Matarraña. No existe conexión directa por transporte público regular entre Teruel capital y la localidad, por lo que el vehículo propio continúa siendo la opción más habitual para los visitantes.

La villa guarda un rico patrimonio natural y gracias a su emplazamiento a 1.300 metros de altura cuenta con una de las mejores vistas de toda la región

Una vez en el pueblo, el aparcamiento se concentra en las zonas habilitadas junto a los Jardines de la Corona de Aragón y en el estacionamiento próximo al parque de la villa, ambos a pocos minutos a pie del casco histórico.

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