La princesa Amalia de Holanda acompaña a sus padres en el cortejo fúnebre de Harald V de Noruega: velo de rejilla y guantes

La heredera al trono de Países Bajos ha acompañado a sus padres al último adiós del monarca noruego

La princesa Charlene de Mónaco, el rey Guillermo Alejandro de los Países Bajos y la reina Máxima asisten al cortejo fúnebre del rey Harald de Noruega en Oslo, Noruega, el 9 de septiembre de 2026. (REUTERS/Claudia Greco)
La princesa Charlene de Mónaco, el rey Guillermo Alejandro de los Países Bajos y la reina Máxima asisten al cortejo fúnebre del rey Harald de Noruega en Oslo, Noruega, el 9 de septiembre de 2026. (REUTERS/Claudia Greco)
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La despedida del rey Harald V ha reunido este miércoles en Oslo a representantes de las principales casas reales europeas y, entre la multitud de rostros conocidos que han acompañado a la familia real noruega en este día de duelo, la princesa Amalia de Holanda ha destacado por un estilismo marcado por la elegancia y la máxima sobriedad. La heredera al trono neerlandés ha escogido un conjunto completamente negro para participar en el funeral de Estado, respetando el estricto código de vestimenta que exige una jornada tan solemne.

Amalia ha formado parte de la delegación de los Países Bajos junto a sus padres, Guillermo Alejandro y Máxima, recorriendo a pie el trayecto entre el Palacio Real de Oslo y la catedral. La presencia de los tres miembros de la familia real ha permitido ver de cerca el look elegido por la princesa, que ha recurrido a algunos de los elementos más tradicionales del protocolo de luto.

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Un vestido negro como protagonista

Para esta importante cita, Amalia ha optado por un vestido largo negro de manga corta, de líneas sencillas y sin elementos llamativos que pudieran restar solemnidad al momento. El diseño incorpora un cuello en pico de corte lateral, aportando un pequeño detalle diferencial a un conjunto dominado por la discreción.

El rey de los Países Bajos, Guillermo Alejandro, la reina Máxima y la princesa heredera Amalia acompañan el féretro del rey Harald de Noruega durante la procesión fúnebre desde el Palacio hasta la Catedral de Oslo, el día de su funeral, en Oslo, Noruega, el 9 de septiembre de 2026. (REUTERS/Leonhard Foeger)
El rey de los Países Bajos, Guillermo Alejandro, la reina Máxima y la princesa heredera Amalia acompañan el féretro del rey Harald de Noruega durante la procesión fúnebre desde el Palacio hasta la Catedral de Oslo, el día de su funeral, en Oslo, Noruega, el 9 de septiembre de 2026. (REUTERS/Leonhard Foeger)

La elección del negro responde al código cromático habitual en este tipo de ceremonias, pero la princesa ha conseguido aportar personalidad al estilismo a través de los complementos. En una jornada en la que las joyas y los accesorios debían quedar relegados a un segundo plano, el protagonismo ha recaído especialmente en su tocado.

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Amalia ha cubierto su cabeza con un discreto tocado negro acompañado de un velo de rejilla, uno de los complementos clásicos asociados al luto y que también han lucido otras mujeres de las familias reales desplazadas hasta Oslo. El accesorio enmarca su rostro y añade un aire especialmente ceremonial a la imagen de la heredera.

A este detalle se suman unos guantes negros, otro complemento tradicional que refuerza la estética clásica de su elección. La princesa ha completado el conjunto con el cabello recogido en un moño, dejando el rostro despejado y manteniendo una apariencia especialmente contenida.

El príncipe Alberto y la princesa Charlene de Mónaco, el rey Guillermo Alejandro de los Países Bajos y la reina Máxima asisten al cortejo fúnebre del rey Harald de Noruega en Oslo, Noruega, el 9 de septiembre de 2026. (REUTERS/Claudia Greco)
El príncipe Alberto y la princesa Charlene de Mónaco, el rey Guillermo Alejandro de los Países Bajos y la reina Máxima asisten al cortejo fúnebre del rey Harald de Noruega en Oslo, Noruega, el 9 de septiembre de 2026. (REUTERS/Claudia Greco)

La sobriedad se impone entre las invitadas

El estilismo de Amalia encaja con la imagen general que ha dejado el funeral de Harald. Las calles de Oslo se han teñido de negro con la llegada de los miembros de las diferentes casas reales, que han apostado por prendas discretas y accesorios alejados de cualquier exceso.

Las perlas han tenido también una presencia destacada entre las invitadas, ya que tradicionalmente se asocian al luto y se interpretan como una representación simbólica de las lágrimas. Los tocados y velos han completado muchos de los estilismos femeninos, siguiendo una tradición especialmente vinculada a las grandes ceremonias de las monarquías europeas.

De hecho, Amalia se ha unido a la reina Letizia y ha optado por unos pendientes de perlas en forma de lágrima, una elección de un único tono han permitido que su imagen quedara definida por la sencillez. Una decisión coherente con el momento que vive la familia real noruega y con el carácter histórico de la ceremonia.

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