
Riaza, una villa de 2.128 habitantes enclavada al norte de la Sierra de Ayllón, en la provincia de Segovia, acumula razones de sobra para figurar de forma recurrente en las listas de los pueblos más atractivos de Castilla y León. A menos de dos horas de Madrid, esta localidad situada a 1.187 metros sobre el nivel del mar combina un patrimonio arquitectónico declarado Bien de Interés Cultural con un entorno natural que abarca desde hayedos a estaciones de montaña.
El primer punto de referencia de cualquier visita es su plaza Mayor, cuyo aspecto actual data de 1873, cuando se explanó el ruedo que adoptó la característica forma de elipse. El edificio del Ayuntamiento, del siglo XVIII, divide el espacio en dos partes desiguales; en el lado sur y oeste, unas gradas de piedra coronadas por barandales de hierro forjado salvan el desnivel del terreno. Bajo los soportales, apoyados en columnas de piedra o madera, se alinean casas típicas riazanas con fachadas blasonadas del siglo XVIII que en otro tiempo acogían el mercado de los lunes, privilegio otorgado por el rey Fernando IV en mayo de 1304. El conjunto formado por la plaza, el Ayuntamiento y las calles aledañas fue declarado Conjunto Histórico Artístico en 1970.
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En la parte trasera del Ayuntamiento se alza la iglesia de Nuestra Señora del Manto, conjunto renacentista levantado entre finales del siglo XV y principios del XVI. El casco antiguo, también protegido como Bien de Interés Cultural, ofrece un recorrido por la arquitectura serrana tradicional. La casa riazana tipo presenta dos plantas de fachada estrecha y gran profundidad, con muros de cal y canto o barro y canto, según el poder adquisitivo del propietario. La madera es el material omnipresente: estructura, tabiques, puertas, escaleras, balcones y aleros configuran una tipología constructiva que se repite a lo largo de todo el entramado urbano.
Riaza es además uno de los socios fundadores de la Red de Pueblos Gastronómicos de España, distinción que pone en valor su cocina de raíz castellana. El cordero asado en horno de leña, el cochinillo y las carnes a la brasa constituyen los platos más representativos.
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Hayedos y estaciones de esquí
El principal atractivo natural del entorno es el Hayedo de La Pedrosa, un bosque de hayas que ocupa unas 87.000 hectáreas a alturas de entre 1.500 y 1.700 metros, situado a unos nueve kilómetros de Riaza, en el puerto de la Quesera, frontera natural entre las provincias de Guadalajara y Segovia. En otoño, cuando la vegetación transita hacia los tonos ocres, amarillos y rojizos, el paraje concentra una afluencia notable de visitantes y senderistas que parten desde el propio puerto.
Para quienes prefieren la montaña en invierno, la estación de esquí de La Pinilla, propiedad del Ayuntamiento de Riaza aunque ubicada en el término municipal de Cerezo de Arriba, ofrece pistas en la Sierra de Ayllón. Cuando desaparece la nieve, sus instalaciones se reconvierten en un centro de turismo activo con nueve circuitos de descenso en bicicleta de montaña, tirolina, puente tibetano, tiro con arco y rocódromo, entre otras actividades.
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