La ciudad de las cuevas: un enclave único con 110 kilómetros de laberintos subterráneos y una ermita en la montaña

Declarado Monumento Natural en 1996, se trata de un enclave espectacular que alberga la mayor red de galerías subterráneas de España

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Monumento Natural de Ojo Guareña. (Turismo de Castilla y León)
Monumento Natural de Ojo Guareña. (Turismo de Castilla y León)

España está repleta de lugares de cuento que bien merece la pena visitar. Uno de ellos se conoce como la ciudad de las cuevas, ya que es un enclave único que destaca por estar repleto de laberintos subterráneos. Por si esto fuera poco, también alberga una ermita en plena montaña. De ahí que pueda convertirse en el destino favorito para quienes buscan unas vacaciones de verano rodeados de naturaleza. Para ello, tendrán que trasladarse a la provincia de Burgos, en concreto, al Monumento Natural de Ojo Guareña.

Ubicado en la vertiente sur de la cordillera Cantábrica, en el norte de la provincia de Burgos, el Monumento Natural de Ojo Guareña ocupa casi 14.000 hectáreas y constituye uno de los mayores sistemas kársticos de la península ibérica y del mundo. Declarado Monumento Natural en 1996, este enclave alberga la mayor red de galerías subterráneas de España, con más de 110 kilómetros de recorrido.

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El complejo, integrado por 14 cuevas principales, se extiende por los municipios de Merindad de Montija, Espinosa de los Monteros y Merindad de Sotoscueva, formando un extenso laberinto subterráneo. Además de su tamaño, destaca por su relevancia arqueológica, con hallazgos que incluyen pinturas rupestres, piezas de cerámica desde el Paleolítico hasta la Edad Media y antiguos santuarios prehistóricos.

Solos dos cuevas están abiertas a visitas

La cavidad acoge un yacimiento prehistórico del neolítico y una impresionante red de galerías subterráneas

De las numerosas cuevas que forman el complejo de Ojo Guareña, solo dos permanecen abiertas a las visitas. La más frecuentada es la Cueva de la ermita de San Bernabé, adaptada para personas con movilidad reducida. Esta cueva ofrece un recorrido de aproximadamente 400 metros, donde se encuentran la Pila del Santo, la galería de los Silos y la ermita de San Tirso. El principal atractivo es la ermita de San Bernabé, que conserva pinturas murales de 1704 y 1877, representando episodios de la vida y milagros del santo.

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La segunda cueva accesible al público es la Cueva Palomera, cuyo acceso resulta más exigente. La visita, conocida como espeleopaseo, permite adentrarse en un entorno subterráneo con temperaturas entre 7°C y 9°C, lo que hace necesario acudir con ropa y equipamiento adecuados. Esta experiencia está orientada a quienes buscan una actividad más aventurera y permite apreciar las características geológicas del sistema kárstico.

Ambas cuevas forman parte de los itinerarios oficiales del Monumento Natural de Ojo Guareña y contribuyen a la difusión del patrimonio natural y cultural de la zona. El acceso regulado garantiza la conservación de los espacios y la protección de los hallazgos arqueológicos y geológicos que albergan. Estas visitas ofrecen una aproximación a la riqueza subterránea de uno de los mayores complejos kársticos de Europa.

Un ejemplo perfecto para investigar la evolución humana en la península

El Monumento Natural de Ojo Guareña ocupa casi 14.000 hectáreas. (Turismo de Castilla y León)
El Monumento Natural de Ojo Guareña ocupa casi 14.000 hectáreas. (Turismo de Castilla y León)

Las cuevas de Ojo Guareña, originadas hace unos 85 millones de años, ofrecen un registro excepcional para la investigación de la evolución humana en la península ibérica. En sus galerías se han encontrado yacimientos arqueológicos que evidencian una presencia humana continua desde el Paleolítico. Destaca la Galería de las Huellas, donde se conservan impresiones de pisadas con una antigüedad estimada de 4.500 años. La Cueva de Prado Vargas ha aportado herramientas líticas que datan de hace 70.000 años, mientras que en la Cueva Palomera se identificaron pinturas rupestres de unos 10.000 años de antigüedad.

El valor científico del complejo no se limita a los vestigios humanos. Ojo Guareña alberga una notable biodiversidad subterránea, con más de un centenar de especies registradas, entre las que se cuentan 16 endémicas de este enclave. Los murciélagos, en particular, ocupan un lugar destacado entre los mamíferos de las cuevas, con varias especies que todavía utilizan las galerías como refugio y lugar de cría.

En el entorno exterior, el complejo se integra en un paisaje dominado por formaciones rocosas y bosques que sirven de hábitat a diversas especies de aves rapaces. El águila real, el buitre leonado y el alimoche sobresalen entre las principales especies que sobrevuelan la zona, contribuyendo a la riqueza natural y ecológica de Ojo Guareña y sus alrededores.

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