
España es uno de esos países que puede presumir de tener unos lugares de encanto. Ya sea mar o montaña, pueblos o ciudades, sus paisajes son dignos de admirar por todas las personas que pasean por ellos. Si bien hay sitios muy populares, hay otros que no tienen nada que envidiarles, a pesar de estar más escondidos para los demás.
Uno de esos lugares pequeños, pero encantadores es Sepúlveda, un pueblo ubicado en la Comunidad Autónoma de Castilla y León, concretamente en la provincia de Segovia, con menos de 1.000 habitantes. Está reconocida como Conjunto Histórico-Artístico debido a su patrimonio medieval y es llamada “la villa de las siete puertas”.
Un paraíso para todo aquel que quiera disfrutar de buena gastronomía, historia y lugares como su muralla, la cual llegó a contar con siete accesos originales que caracterizan la entrada al municipio.
Las iglesias románicas rodean Sepúlveda
Sepúlveda es uno de los pueblos medievales más importantes de Castilla y León y, por ello, su patrimonio cuenta con, no solo una, sino varias iglesias de estilo románico. Entre todas ellas, se encuentran la Iglesia de El Salvador, una de las más antiguas de todo Segovia; la Iglesia de San Bartolomé, la de Santiago, la de la Virgen de la Peña y la de los Santos Justo y Pastor.
Esta última, además, es Monumento Nacional desde 1931. La Iglesia de los Santos Justo y Pastor data de los siglos XII y XIII, y se encuentra dentro de la muralla que protegía Sepúlveda. Su importancia es tal que llegó a contar, durante aquella época, con 15 parroquias. En la actualidad, alberga el Museo de los Fueros, en donde se hace un recorrido temático por la historia de la localidad castellano-leonesa.
Continuando con más zonas importantes del pueblo, la Cueva de los Siete Altares merece una mención especial. Es un santuario excavado en roca, a unos 100 metros aguas arriba del puente sobre el río Duratón, al término de Villaseca. Conserva pinturas rupestres y sus restos se localizan en ambientes diferenciados. Por un lado, la antesala en la que se talló un arco de herradura y tres arcos que definen el ambiente interior de la cueva. Todos son altares relacionados con la época visigoda.
Una muralla y un paraíso natural
Sepúlveda no solamente se caracteriza por sus iglesias. Es más, lo que hace que se la conozca como “la villa de las siete puertas” es su muralla, la cual tuvo siete accesos para entrar al pueblo y hoy se conserva de forma parcial.

Su trazado se puede seguir en algunas zonas, como en el tramo de Trascastillo y en el del Postiguillo. Además, se conservan algunas de las siete puertas que tuvo y que dieron nombre a la villa: Puerta de Duruelo, Puerta de la Fuerza, Puerta del Azogue o del Ecce Homo, Puerta del Postiguillo, Puerta del Río, Puerta del Vado o del Castro y Puerta de la Judería.
A parte de estos lugares, otros sitios de interés son la antigua Cárcel de la Villa, construida en el siglo XVI; la Plaza Mayor y los restos del antiguo castillo de Fernán González, una antigua fortaleza romana que más tarde sería árabe.
Más allá de su patrimonio histórico, Sepúlveda cuenta con una zona muy privilegiada con un cañón que puede alcanzar los 100 metros de altura. Se trata del Parque Natural de las Hoces del Río Duratón, un lugar donde vive una de las mayores colonias de buitre leonado en Europa, llegando a alcanzar más de 700 especies reproductoras.
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