‘La catedral de la gastronomía’, el mercado español que es Bien de Interés Cultural y cuenta con más de 300 puestos

En el centro de Valencia hay una joya arquitectónica que reúne cada día tanto a valencianos como a turistas

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Catedral gastronómica en Valencia. (Istock)
Catedral gastronómica en Valencia. (Istock)

El Mercado Central de Valencia se alza como la auténtica catedral de la gastronomía en España. Este emblemático edificio, reconocido como Bien de Interés Cultural, destaca por su monumental estructura de hierro y cristal, y una atmósfera vibrante que envuelve a quien cruza sus puertas. Su silueta, marcada por cúpulas que se elevan a más de 30 metros, evoca la solemnidad de una catedral aunque, en realidad, es el mayor centro europeo dedicado a la venta de productos frescos.

Situado en el corazón histórico de Valencia, justo enfrente de la Lonja de la Seda, el Mercado Central es mucho más que un espacio para comprar alimentos. Sus más de 300 puestos conforman un mosaico de sabores y aromas del Mediterráneo, reuniendo lo mejor de la huerta y el mar. Quienes recorren sus pasillos descubren frutas, hortalizas, carnes, pescados, salazones, conservas, cervezas, productos gourmet y especialidades internacionales, todos ellos con la garantía de proximidad o con Denominación de Origen.

La historia de este mercado modernista, inaugurado en 1914, lo ha convertido en un punto de referencia no solo para los valencianos, sino también para visitantes de toda Europa. Más de cien años después de su apertura, sigue siendo el epicentro donde tradición y modernidad conviven cada día, atrayendo tanto a quienes buscan ingredientes frescos como a quienes desean sumergirse en la cultura local a través de la gastronomía.

Lo especial del Mercado Central de Valencia

Ubicado en la plaza del Mercado, este espacio se sitúa al lado de enclaves históricos tan emblemáticos como la Lonja de la Seda. Su acceso resulta sencillo para cualquier viajero que recorra el centro de la ciudad, y su arquitectura modernista lo convierte en una parada obligatoria incluso para quienes no planean comprar. Los colores de los azulejos, las vidrieras y las grandes cúpulas ofrecen un espectáculo visual que acompaña el bullicio de los vendedores y la frescura de los productos.

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El visitante puede pasear entre más de 300 puestos que muestran la riqueza de la gastronomía valenciana y mediterránea. Entre las opciones más populares destaca la posibilidad de adquirir ingredientes para paella o comprar platos ya preparados para llevar, permitiendo disfrutar de la cocina local en cualquier lugar.

Además del carácter comercial, el Mercado Central es espacio de encuentro y tradición. La costumbre del ‘esmorzaret’ (el almuerzo típico valenciano) invita a viajeros y locales a sentarse en alguna de sus barras para disfrutar de bocadillos y raciones. Esta experiencia, muy diferente al brunch anglosajón, acerca al visitante a la vida cotidiana de la ciudad.

Guía práctica para visitar la “catedral de la gastronomía”

Para aprovechar al máximo la visita, se recomienda acudir durante la mañana, cuando el mercado despliega toda su actividad y los productos se encuentran en su punto óptimo. El ambiente es animado, con comerciantes que ofrecen degustaciones y explican las particularidades de cada alimento. Una parada imprescindible es el Central Bar, gestionado por el reconocido chef Ricard Camarena, premiado con dos estrellas Michelin, una estrella verde y tres soles Repsol. Su barra ofrece una selección de tapas, raciones y bocadillos que reflejan lo mejor de Valencia.

La guía definitiva para visitar
La guía definitiva para visitar el mercado. (EFE/Kai Försterling)

El mercado dispone de espacios para sentarse y disfrutar de las compras recién hechas, así como tiendas gourmet y opciones de productos internacionales. Así, el Mercado Central de Valencia se consolida no solo como un lugar para comprar, sino como una experiencia imprescindible para quienes desean conocer la esencia de la ciudad a través de su cocina y su historia.