
Granada destaca como una de las provincias más impresionantes del sur de España, gracias a la extraordinaria variedad de sus encantos naturales. El perfil de la Sierra Nevada, con sus cumbres nevadas incluso en verano, contrasta con los fértiles valles y los extensos pinares que pueblan sus parques naturales. La Alpujarra, con pueblos encalados que parecen colgados de la montaña, y la Costa Tropical, bañada por el Mediterráneo, suman aún más riqueza al paisaje granadino. Aquí conviven en armonía hábitats tan dispares como los bosques mediterráneos, las estribaciones alpinas o los desfiladeros de roca y río que surcan el territorio.
En este entorno privilegiado, las piscinas naturales de Granada se han consolidado como destinos predilectos para quienes buscan escapar del calor y sumergirse en espacios de belleza auténtica y aguas cristalinas. Cada una de estas zonas de baño se integra en enclaves singulares, a menudo rodeadas de vegetación autóctona, senderos con espectacularidad paisajística, o panorámicas de montaña, que transforman la experiencia del baño en algo único. Ya sea en manantiales de aguas termales, en embalses enclavados entre sierras o en pozas excavadas por ríos de montaña, las piscinas naturales granadinas invitan tanto a la aventura como al descanso, y se convierten en el complemento perfecto para descubrir la riqueza medioambiental y rural de la provincia.
Embalse de los Bermejales, en Arenas del Rey

A escasa distancia de Arenas del Rey, el Embalse de los Bermejales se posiciona como un enclave ideal para quienes buscan zonas de baño rodeadas de vegetación y paisajes espectaculares. Sus aguas claras invitan al chapuzón, y quienes practican pesca deportiva encuentran allí abundantes barbos y carpas. El área recreativa dispone de aseos, merenderos, chiringuito y embarcadero, lo que convierte este lugar en un punto de encuentro perfecto para jornadas veraniegas llenas de actividades acuáticas y rutas a pie por los alrededores.
Manantial de Fuencaliente, en Huéscar
Al pie de la Sierra de la Encantada, cerca del municipio de Huéscar, el Manantial de Fuencaliente se presenta como una de las piscinas naturales más icónicas de Granada. Rodeada de naturaleza y césped, la piscina recibe 400 litros por segundo de agua termal a una temperatura constante de 18 °C, lo que garantiza su limpieza y renovación continuas. El entorno se ha transformado en un complejo recreativo de 20.000 m² con jardines, canchas deportivas, restaurante y área de aparcamiento, todo pensado para pasar un día completo en familia o con amigos, disfrutando tanto del baño como del descanso bajo los árboles.
Pozas Naturales de Alhama, en Alhama de Granada
A muy poca distancia de la capital, en Alhama de Granada, se localizan unas pozas de aguas termales legendarias ya en época romana. Aquí, el agua llega a los 40 °C y abastece tanto a las pozas libres como al balneario cercano, garantizando un baño gratuito y de calidad. La historia, el bienestar y la belleza paisajística se unen en este enclave, que permite disfrutar de las propiedades mineromedicinales del agua en plena naturaleza.
Río Dílar, en Dílar
En el municipio de Dílar, integrado en el corazón del Parque Nacional de Sierra Nevada, el río Dílar ofrece un rincón perfecto para quienes buscan piscinas naturales de aguas frías y cristalinas. El entorno cuenta con área recreativa, bancos y mesas donde es posible comer rodeado de naturaleza. El lugar es especialmente atractivo en verano, cuando los visitantes disfrutan del baño y de los senderos que rodean el enclave, siempre con imponentes vistas al Pico Veleta.
Embalse de Béznar, en Lecrín

En el valle de Lecrín, junto al municipio homónimo y a 536 metros de altitud, el Embalse de Béznar sorprende con sus aguas de origen en el río Ízbor, afluente del Guadalfeo. Sus altos cañones rocosos ofrecen un escenario impresionante, especialmente visitado por quienes disfrutan del piragüismo, la pesca o el surf. La oferta de actividades se amplía con el senderismo, barranquismo y puenting en los alrededores, lo que lo convierte en un destino versátil, apropiado tanto para el turismo activo como para el ocio tranquilo junto al agua.
Barranco de Las Chorreras – Río Verde, en Otívar
Naciendo en el término municipal de Otívar y recorriendo unos 20 kilómetros hasta desembocar en el Mediterráneo, el río Verde atraviesa parajes de vegetación exuberante donde el agua forma saltos, cascadas y profundas pozas de intenso color. El Barranco de Las Chorreras es famoso por sus rutas de senderismo y excursiones estivales; en ellas es posible refrescarse en alguna de las numerosas piscinas naturales formadas entre las rocas, rodeadas de un entorno de gran belleza natural.
Piscina del río Maitena, en Güéjar-Sierra
En las proximidades de Güéjar-Sierra, la piscina natural formada por el río Maitena es un ejemplo de cómo la naturaleza se puede aunar con la oferta recreativa y gastronómica. Junto a la piscina se sitúa el Restaurante Maitena, especializado en cocina tradicional, lo que añade al día de baño la posibilidad de degustar platos autóctonos. La red de senderos de la zona descubre a quien la recorre bellos paisajes y rincones de especial encanto, ideales para explorar tras el baño.
Embalse de Canales, en Granada
A pocos minutos de la ciudad de Granada y a los pies de la Sierra Nevada, el Embalse de Canales se convierte en una opción popular para refrescarse durante los meses más cálidos. El embalse no solo permite el baño en un entorno espectacular, sino que se aprovecha para realizar actividades de turismo activo, como el piragüismo y los paseos en canoa, perfectos para quienes buscan combinar naturaleza y aventura.
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