
La Guerra Civil Española, que tuvo lugar entre 1936 y 1939, marcó uno de los episodios más trascendentales de la historia contemporánea de España. Durante esos tres años, el conflicto generó una profunda transformación en el paisaje del país, impulsando la construcción de numerosas fortificaciones y estructuras defensivas en puntos estratégicos a lo largo del territorio. Se erigieron búnkeres, trincheras, refugios antiaéreos y otros sistemas de protección que respondían a las necesidades militares de ambos bandos, buscando proteger tanto a las tropas como a la población civil de los intensos bombardeos y enfrentamientos.
A pesar de los daños sufridos durante la contienda, muchas de estas edificaciones lograron resistir el paso del tiempo y se conservan hoy en un notable estado. Algunas han sido restauradas y abiertas al público, convirtiéndose en importantes testimonios históricos que permiten entender la magnitud del conflicto y su impacto en el país. Tanto es así, que en la comarca de la Serena, en Badajoz, muy cerca del pueblo de Campanario, el búnker del Zújar sorprende al viajero gracias a su enclave en mitad del campo y por ser uno de los refugios mejor conservados de nuestro país.
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Una estructura de hormigón armado
En 1938, la zona de la Serena, bajo el control del ejército republicano, experimentó un aislamiento progresivo que llevó a que quedara completamente cercada durante las ofensivas de ese año. La región se convirtió en escenario de intensas batallas, en las que finalmente las tropas sublevadas lograron imponerse y consolidar su dominio. Dentro de este contexto bélico, se desarrolló la construcción de infraestructuras defensivas avanzadas para resistir los ataques enemigos.

Entre ellas destaca el búnker del Zújar, el cual está realizado íntegramente en hormigón armado y diseñado con una planta de forma lobulada. El objetivo de esta construcción fue defender la línea de suministros durante la contienda y su configuración no era casual. Esta respondía a criterios tácticos específicos: la geometría permitía ampliar los campos de tiro de las ametralladoras, facilitando la defensa frente a ataques desde diferentes ángulos.
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Para aumentar la protección y dificultar la localización del refugio desde el aire, la cubierta de la instalación se recubrió con una gruesa capa de tierra. Esta medida contribuía a camuflar su silueta, integrándola en el paisaje natural y minimizando el riesgo de ser detectada o bombardeada por la aviación enemiga, que patrullaba intensamente la zona en busca de posiciones fortificadas. Con estas soluciones técnicas y de camuflaje, se buscó reforzar la resistencia de las tropas republicanas, aunque finalmente la superioridad numérica y material de los sublevados resultó determinante.
Una sencilla ruta
Para descubrir esta curiosa construcción es necesario realizar una pequeña ruta de senderismo. Para acceder a ella, se debe llegar al tramo comprendido entre los kilómetros 26 y 27 de la carretera Ex-115, que enlaza las localidades de Campanario y Orellana la Vieja, justo en las proximidades del puente que cruza el río Zújar. A menos de 300 metros de este punto, se encuentra una raqueta de entrada que lleva directamente al conocido badén del Zújar o vado del Espolón. Tras cruzar este paso sobre el río, los visitantes deben estacionar su vehículo en las inmediaciones, ya que está prohibida la circulación de automóviles por la carretera paralela al Canal de riego del Zújar.
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En las cercanías se puede encontrar un panel informativo instalado por la Confederación Hidrográfica del Guadiana. Dicho panel señala el inicio de la denominada Senda del tramo bajo del Zújar, una ruta pensada para recorrer a pie y que permite adentrarse en escenarios de gran relevancia histórica y natural. Avanzando en dirección descendente por el curso del río, tras recorrer aproximadamente tres kilómetros, el camino conduce hasta la zona de descanso y a los paneles explicativos situados junto al fortín del Zújar.
El emplazamiento fue seleccionado por su valor estratégico, vinculado a la defensa del paso sobre el río, especialmente durante las operaciones conocidas como el "cierre de la Bolsa de La Serena“. Además del fortín, en el cauce del Zújar se conserva parte de un puente, construido expresamente para facilitar el paso de tropas y material militar, y que aún mantiene buena parte de su estructura original.
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Cabe señalar que el fortín del Zújar se encuentra situado en una propiedad privada, por lo que el acceso está supeditado a las normas establecidas por los propietarios del terreno. No obstante, el recorrido hasta la zona ofrece la posibilidad de descubrir tanto este testimonio de la historia reciente como el entorno natural que lo rodea, enriquecido por la información facilitada a lo largo de la ruta.
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