
A orillas del Guadalquivir, en el punto exacto donde el río dejaba de ser navegable, el general Claudio Marcelo fundó, entre los años 169 y 152 a. C., la ciudad de Corduba (Córdoba). Aquella urbe se convertiría en capital de la provincia Bética y en una de las ciudades más prósperas del Imperio romano. En el siglo I d. C., durante el gobierno de la dinastía julio-claudia, la ciudad vivió su máximo esplendor con la construcción de un anfiteatro que competiría en tamaño e importancia con los más emblemáticos del Imperio Romano.
De planta elíptica, con un eje mayor de 178 metros y un aforo estimado entre 30.000 y 50.000 personas, el anfiteatro de Córdoba solo fue superado por el Coliseo de Roma y el de Cartago. Durante más de tres siglos acogió luchas de gladiadores, venationes con animales salvajes y ejecuciones públicas. La grada, de 20 metros de altura, se dividía en tres niveles sociales: los ciudadanos más importantes se sentaban en la ima cavea; las clases intermedias, en la media cavea; y la plebe ocupaba la summa cavea.
Pero el paso del tiempo borró su huella del paisaje urbano. Abandonado a partir del siglo IV, expoliado tras la caída del Imperio en el siglo V, y oculto bajo nuevos estratos urbanos durante el asentamiento islámico a partir del siglo VII, el coloso de la Córdoba romana desapareció de la vista hasta el siglo XXI.
Un hallazgo fortuito

Fue en el año 2002 cuando, durante las obras del nuevo Rectorado de la Universidad de Córdoba, una cata arqueológica destapó lo inesperado. Los arqueólogos de la Gerencia Municipal de Urbanismo y del Seminario de Arqueología de la UCO pensaron inicialmente que los restos correspondían al segundo circo romano de la ciudad. Pero la aparición de la planta elíptica, junto con inscripciones funerarias vinculadas a gladiadores, permitió identificar con certeza los vestigios del gran anfiteatro.
El hallazgo confirmó una antigua sospecha de los expertos: sabían de su existencia, pero desconocían su localización exacta. Las inscripciones halladas reforzaron la hipótesis de que Córdoba albergó el ludus gladiatorius hispanus, la única escuela de gladiadores de Hispania, que habría surtido combatientes a todo el Imperio. En 2003, los restos fueron estudiados y catalogados. La excavación movilizó hasta 20 arqueólogos. El recinto, situado a unos 200 metros del antiguo recinto amurallado y junto a la antigua vía Hispalis-Corduba (fósil hoy de la actual avenida Medina Azahara), parecía tener un futuro prometedor.
Entre el abandono y la incertidumbre
La promesa duró poco. En 2012, tras años de recortes y crisis económica, la empresa que financiaba las excavaciones paralizó los trabajos. La Gerencia de Urbanismo intentó estabilizar el terreno, pero las obras quedaron incompletas. Durante años, una grúa abandonada presidió el área sin uso, hasta que finalmente fue retirada gracias a la insistencia de la Universidad de Córdoba.
En 2018, cuando se cumplían quince años desde el descubrimiento, los restos del anfiteatro estaban cubiertos de maleza. La vegetación, sin control, se había apoderado del yacimiento. La Universidad alertó del riesgo de incendio y reclamó una actuación urgente. No solo por seguridad: también por la dignidad de uno de los espacios patrimoniales más importantes del pasado romano de Andalucía.
Se reactivaron entonces los intentos de establecer un nuevo convenio institucional. Las propuestas incluían desde un centro de interpretación que permitiera hacer el yacimiento visitable hasta medidas de contención como cubrirlo con arena o mantenerlo en condiciones mínimas de conservación. Pero ninguna medida llegó a materializarse plenamente.
Últimas Noticias
Borja y Elia, los chefs gallegos que dejaron Lugo para trasladar su restaurante a una aldea de 20 habitantes: “Toma Galicia y sus sabores como eje”
La Guía Michelin ha incluido Lado entre sus recomendaciones para este verano, un restaurante con un comedor para solo 14 comensales y un gran respeto por el entorno

El refugio natural de Cataluña que permite bañarse junto a un manantial y descubrir un tranquilo pueblo de montaña
El enclave reúne unas pozas alimentadas por la font Bordonera, senderos señalizados, panorámicas del valle y un entorno perfecto para refrescarse durante los meses más cálidos del año

El punto clave de Groenlandia donde ver ballenas: una de las rutas migratorias de varias especies del mamífero se encuentra entre glaciares
Las aguas de la bahía del Disko, donde se juntan varias especies de cetáceos, han coronado a Ilulissat como la capital del turismo en un país donde no se superan los 150.000 visitantes anuales

Las diez plazas más bonitas de España: de la Plaza Mayor de Madrid a la Plaza del Grano en León
El recorrido mezcla plazas medievales, barrocas y renacentistas: escenarios de rodajes internacionales, tribunales centenarios y fiestas populares que se mantienen vivas desde hace siglos

El pueblo pesquero de Asturias con un puerto de solo 40 metros y dos faros: es la cuna de la explotación marisquera más antigua del Principado
En la actualidad, la principal actividad de los pescadores de la localidad es la captura del percebe




