
Bajo el manto de la alameda en el campo de Sigüenza, y dejando atrás una de las villas monumentales más bonitas de Guadalajara: Palazuelos; emerge una pequeña localidad que parece detenida en el tiempo. Oculta y dejando el principal protagonismo a sus dos vecinas, este pueblo sorprende por su inmensa tranquilidad y por su herencia histórica marcada por grandes figuras de la Baja Edad Media. Pero no solo eso, pues Carabias, con poco más de 10 habitantes registrados, alberga en su diminuto territorio una joya del románico que muy poca gente conoce.
Este monumento evidencia su importancia en la antigüedad con personajes tan relevantes como el Cardenal Mendoza o el infante don Juan Manuel. Así, su huella ha quedado perenne hasta día de hoy, siendo uno de los mayores ejemplos de la Castilla más real y auténtica.
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Una joya oculta del románico
Durante tiempos prehistóricos, el valle donde se asienta Carabias fue un espacio para las poblaciones celtíberas. De hecho, en la parte occidental de la localidad se encontró una importante necrópolis de los siglos VII al III a.C., en la cual aparecieron importantes restos de cerámicas, broches, ajuares y armas. La siguiente evidencia que muestra la antigüedad de este rincón es la iglesia de San Salvador, un templo del siglo XIII que es el retrato perfecto de la historia de Carabias. Su arquitectura románica, distribuida en una plata rectangular de una sola nave, ahora restaurada, muestra la importancia de este estilo en una región en constantes disputas entre cristianos y musulmanes.
Su torre-campanario, también de planta rectangular, es de obra posterior y se añadió en la parte meridional del ábside. Desde lo alto, se pueden contemplar unas vistas maravillosas de todo el entorno y los demás pueblos que lo componen. Sin embargo, su principal tesoro es el impresionante arco porticado. Este pórtico está compuesto por dobles columnas con capiteles adornados con elegantes motivos vegetales de gran sobriedad. A diferencia de la iglesia de San Bartolomé de Atienza, que cuenta con siete arcos de medio punto, uno de ellos utilizado como entrada, la iglesia de Carabias posee un total de veinte arcos, lo que la convierte en la más grande entre las iglesias rurales románicas.
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Tal es la importancia artística y arquitectónica de la iglesia de San Salvador que, a pesar de su reducido tamaño, Carabias forma parte de la ruta del románico rural de Guadalajara, un itinerario que recorre diversas localidades con iglesias porticadas y otros elementos arquitectónicos medievales de gran valor. Este recorrido se ha convertido en un atractivo para quienes buscan conocer el pasado de la región y disfrutar de un turismo tranquilo, alejado de las grandes aglomeraciones.
Cómo llegar
El entorno natural que rodea Carabias es otro de sus grandes atractivos. La localidad se encuentra en una zona de gran belleza paisajística, con colinas suaves y campos que cambian de tonalidad con cada estación del año. La cercanía con Sigüenza permite a los visitantes combinar el turismo rural con la exploración de un conjunto histórico más amplio, en el que la catedral y el castillo de Sigüenza son puntos de referencia.
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Así, para llegar a la localidad desde Guadalajara el trayecto tiene una duración estimada de 1 hora y 5 minutos por las vías A-2 y CM-1101. Por su parte, desde Atienza el viaje es de alrededor de 25 minutos por la carretera CM-110.
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