
Tim y Joana son una pareja belga que, desde estas Navidades, tenían comprados dos pasajes para volar a Málaga con Ryanair. Según RTL info, Tim compró los billetes como regalo para Joana, para darle una sorpresa y pasar juntos un fin de semana en las costas mediterráneas del Mar de Alborán.
Todo aquel que se haya subido a un avión alguna vez sabe lo mucho que se tarda desde que se entra por la puerta del aeropuerto hasta que el tren de aterrizaje abandona la pista, y la mayor parte de ese tiempo se pasa esperando, en cola o sentado, en ocasiones en zonas que no tienen un aseo cerca. Aunque lo de ponerse de pie y en fila en cuanto la pantallita de la puerta de embarque indica que hay luz verde para la entrada de pasajeros tampoco es necesario (mejor que hagan cola los demás y aprovechar para quedarse sentado), a partir de ese momento la mente elimina toda posibilidad de ir al baño, no sea que el avión se vaya sin esperar. Y el tiempo que pasa entre que empieza y acaba el embarque no tiene por qué ser un rato corto. De hecho, rara vez lo es.
Expulsado de un avión por pedir ir al baño
A Tim le pasó algo así. Seguramente sopesó sus posibilidades y acabó por decidir aguantarse las ganas hasta estar dentro del avión, imaginando que no habría ninguna pega en ir al baño mientras el resto de pasajeros terminaba de embarcar. Pero no le salió bien, porque a medida que el resto de viajeros iba subiendo a la aeronave, Tim empezó a sentir una necesidad imperiosa: ”Tiene una necesidad urgente de ir al baño. Tanto es así que está a punto de orinarse encima“, contó Joana al medio francés RTL info.
Según explicó, “al subir al avión, Tim pidió permiso a una azafata para utilizar los baños por primera vez”, pero la auxiliar de vuelo le pidió que esperase y se volviese a sentar. Y eso hizo Tim: “Esperó a que todos estuvieran sentados y luego repitió su petición. Pero nuevamente le pidieron que esperase”, continúa Joana. A todo esto, Tim ya “se siente tan mal que aprieta mi mano para no soltarse”, por lo que, aunque el avión ya empezaba a moverse, volvió a intentarlo por última vez, desesperado.
Esta vez, le permitieron ir al aseo, pero a costa de dar media vuelta para devolver el avión a su punto de partida y llamar a la policía, recuerda Joanna: “Le dijo a mi pareja que podía ir al baño, pero que la policía estaba en camino. No era realista. No mostraron empatía”. Una vez llegó la policía al lugar para desalojar a la pareja por orden de la tripulación, Joana asegura que tampoco lo llegaban a entender y trataron de razonar con el personal de cabina, pero “no consiguen cambiar nada. Incluso ellos consideran anormal esta exclusión”.
Se quedaron sin vacaciones y los 480 euros que habían invertido en los pasajes. Por suerte, iban a alojarse en la casa que unos amigos suyos tienen en Málaga, por lo que no perdieron ninguna reserva, aunque el disgusto no se lo quitaba nadie: “Fue un regalo de Navidad. Todo se arruinó por alguna razón inhumana”.
Joana asegura que la policía veía esta intervención como innecesaria e inexplicable. Según Jonathan Pfund, portavoz de la policía federal belga, ”es la primera vez que recibimos una solicitud de intervención para este tipo de incidentes“. En general, ”los motivos de exclusión suelen estar relacionados con la embriaguez”.
La justificación de la aerolínea
Nathalie Pierard, portavoz del aeropuerto de Charleroi (Bélgica), quiso comunicar que no fue decisión del aeropuerto, sino que “son las normas de las compañías aéreas las que se aplican prioritariamente“. De hecho, según explicó, ”es solo el piloto quien puede decidir excluir a alguien y le corresponde a él contactar con las autoridades si desea ser atendido o desembarcado“.
Por su parte, Ryanair insiste en su justificación del desalojo de la pareja, afirmando que “la tripulación de este vuelo solicitó asistencia policial antes del despegue después de que un pasajero se comportase de manera disruptiva a bordo. Estamos comprometidos a garantizar que todos los pasajeros y la tripulación viajen en un entorno seguro y respetuoso, sin interrupciones innecesarias causadas por un pequeño número de pasajeros rebeldes”.

Según aseguran desde la compañía irlandesa, tienen “una estricta política de tolerancia cero hacia la mala conducta de los pasajeros”, y toman este tipo de medidas “para combatir el comportamiento indisciplinado de los pasajeros a bordo de los aviones”. Sin embargo, la política de la aerolínea no menciona explícitamente la prohibición de ir al baño antes del despegue, sino que es algo más abstracta: estipula que, si un pasajero “no respeta las recomendaciones e instrucciones de la tripulación”, podrá “ser desembarcado” o se le podrá negar “el permiso para continuar el viaje”.
Por si fuera poco, el artículo 27 de la Ley de 1937 contempla la posibilidad de sancionar con prisión de 8 días a un año y multas de hasta 1.000 euros a cualquier persona que ”no cumpla o se niegue a cumplir las instrucciones del capitán o de la persona designada por él“, aunque los pasajeros también pueden ”presentar una reclamación ante la compañía aérea, o incluso emprender acciones judiciales”.
Por evitarse más disgustos, ya que temen que la aerolínea emprenda acciones legales en su contra, la pareja presentó una denuncia ante Ryanair, aunque recibieron “una respuesta automática, nada más. No tenían ninguna humanidad”, lamenta Joana, a lo que añade que “es realmente increíble que no haya empatía ni humanidad entre el personal”.
Últimas Noticias
El refugio natural de Cataluña que permite bañarse junto a un manantial y descubrir un tranquilo pueblo de montaña
El enclave reúne unas pozas alimentadas por la font Bordonera, senderos señalizados, panorámicas del valle y un entorno perfecto para refrescarse durante los meses más cálidos del año

El punto clave de Groenlandia donde ver ballenas: una de las rutas migratorias de varias especies del mamífero se encuentra entre glaciares
Las aguas de la bahía del Disko, donde se juntan varias especies de cetáceos, han coronado a Ilulissat como la capital del turismo en un país donde no se superan los 150.000 visitantes anuales

Las diez plazas más bonitas de España: de la Plaza Mayor de Madrid a la Plaza del Grano en León
El recorrido mezcla plazas medievales, barrocas y renacentistas: escenarios de rodajes internacionales, tribunales centenarios y fiestas populares que se mantienen vivas desde hace siglos

El pueblo pesquero de Asturias con un puerto de solo 40 metros y dos faros: es la cuna de la explotación marisquera más antigua del Principado
En la actualidad, la principal actividad de los pescadores de la localidad es la captura del percebe

Cuevas, montañas y un queso de 37.000 euros: así es el pueblo asturiano que hay que visitar antes de que lo descubran todos
A los pies de los Picos de Europa, una aldea produce el queso de Cabrales más caro de la historia



