
Situado en pleno corazón de la comarca de la Axarquía, en la provincia de Málaga, Canillas de Aceituno es uno de esos pueblos blancos que cautiva a todos aquellos que buscan naturaleza, historia y tradición.
El entramado de sus calles, la arquitectura de sus casas encaladas y el paisaje que la rodea hacen de este pequeño enclave en las faldas de la Sierra de Tejeda, un lugar ideal para una escapada tranquila marcada por la espectacularidad del paisaje y la cultura andaluza.

Qué ver en Canillas de Aceituno: un paseo por la localidad
Una oferta para todos los públicos. Esta localidad sabe juntar lo mejor del paisaje, con lo mejor de la cultura. Así, el casco histórico de Canillas de Aceituno es un lugar que invita a perderse entre sus calles estrechas y empinadas, caracterizadas por fachadas blancas y macetas llenas de color. Uno de los puntos más emblemáticos es la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, construida en el siglo XVI, que combina estilos mudéjar y renacentista. Su interior alberga detalles arquitectónicos únicos que reflejan el pasado histórico del municipio.
Otra parada obligatoria es el Paseo de la Lonja, un mirador que ofrece vistas espectaculares del valle, el embalse de La Viñuela y las montañas que rodean la localidad. Este espacio es perfecto para disfrutar de un momento de tranquilidad mientras se contemplan los paisajes de la Axarquía.
Los vestigios árabes también están presentes en Canillas de Aceituno. Restos de aljibes y antiguas torres se encuentran diseminados por el pueblo, recordando su rica historia. Además, es posible descubrir fuentes y rincones únicos que aportan un encanto especial a la localidad. El sendero de la Ruta del Agua, que conecta el pueblo con manantiales cercanos, es otra experiencia imprescindible. Este recorrido combina historia, naturaleza y vistas panorámicas.
Senderismo en Canillas de Aceituno
Más alá de la Ruta del Agua, Canillas de Aceituno también es la puerta de entrada al Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, un paraíso para los amantes del senderismo y el turismo activo. La ruta más destacada es la subida a La Maroma, el pico más alto de la provincia de Málaga, con 2.066 metros de altitud. Este desafío ofrece vistas impresionantes y la posibilidad de observar flora y fauna autóctonas, como cabras montesas y águilas.
Cómo llegar
Canillas de Aceituno es accesible por carretera desde diferentes puntos de Andalucía. Si partes desde Málaga capital, la ruta más directa es tomar la autovía A-7 en dirección a Almería y luego desviarte hacia la carretera A-356. Desde aquí, sigue las indicaciones hacia Vélez-Málaga y, posteriormente, hacia la A-7205, que conduce directamente a Canillas de Aceituno. El trayecto dura aproximadamente una hora.
Si viajas desde Granada, toma la A-92 en dirección a Málaga hasta conectar con la A-7. A partir de ahí, sigue la misma ruta mencionada anteriormente. El viaje desde Granada toma alrededor de dos horas. Para quienes llegan en transporte público, es necesario tomar un autobús hasta Vélez-Málaga y desde allí contratar un taxi o un servicio privado.
Últimas Noticias
Si viajas a Dinamarca, tienes que pasar por esta rotonda: está a 187 metros bajo el mar y fue la idea de un estudiante de 25 años
La obra de ingeniería se encuentra en uno de los cuatro túneles submarinos que unen las Islas Feroe

Este pueblo medieval de Huesca tiene solo 20 habitantes y su protección patrimonial comenzó hace más de cuatro décadas
Un rincón del Pirineo aragonés donde la historia y el paisaje de montaña dibujan una estampa llena de encanto

La isla noruega que propuso abolir el tiempo durante sus 69 días de sol ininterrumpido: “En verano, de todos modos ya vivimos sin horarios”
Entre mayo y julio, el astro nunca se oculta sobre este pueblo pesquero del Ártico

Así son las estafas con anuncios de alojamientos hechos con inteligencia artificial: tres trucos para identificarlos
Fotografías generadas con IA, direcciones inventadas y pago por adelantado sin retorno: cómo saber si es un anuncio falso

El pequeño pueblo aragonés con calles apiñadas y tejados de pizarra que mira de frente al Monte Perdido
Casas de piedra reciben cada año a cientos de miles de senderistas que buscan las cascadas y los circos glaciares del parque pirenaico más visitado de Aragón




