
Portugal, al igual que España, tiene un gran número de pueblos abandonados. Según el censo de 2011, 9.492 localidades lusas contaban con 50 o menos habitantes. La despoblación afecta principalmente al interior del país, debido a la migración hacia las grandes ciudades o al extranjero. Un problema que, sumado al estancamiento demográfico y al envejecimiento de la población, ha acelerado la desertificación de los lugares más pequeños, rozando su desaparición.
Sin embargo, no todas las aldeas corren el mismo sino y han conseguido sobrevivir gracias a la buena acción de unos cuantos entusiastas. Eso mismo le ha ocurrido a esta villa de la Costa Vicentina, Aldeia da Pedralva, que a pesar de haber rozado el abandono con la punta de las manos, hoy puede presumir de ser un paraíso donde rebosa la tranquilidad en el corazón del bullicioso Algarve.
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Nueve habitantes y 40 casas en ruinas

Situada en el municipio de Vila do Bispo, Aldeia da Pedralva fue otro de los pueblos de Portugal condenados al abandono. Hasta que en 2006, con apenas nueve habitantes y 40 hogares en ruinas de los 50 existentes, llegó su salvadora, una lisboeta que compró en esta villa una casa. Una segunda residencia que pasó a convertirse en dos viviendas. Más tarde, lo vio claro y junto con otros dos socios, inició un proyecto turístico en el pueblo que le otorgaría una segunda oportunidad, salvándolo de esa desaparición.
En 2010, se abrió oficialmente al público este proyecto de Aldeia da Pedralva, siendo hoy uno de los municipios más bellos y uno de los destinos turísticos más pintorescos del Algarve. Ubicado en la denominada Costa Vicentina, es un Algarve diferente al que estamos acostumbrados a ver. En él la naturaleza permanece intacta, tiene un carácter fuerte y salvaje, que se traduce en paisajes de una imponencia deslumbrante. Un lugar donde se intercalan la sierra y las playas casi salvajes. Los arenales de Vila do Bispo además, destacan por su imponente grandeza, siendo las más buscadas para la práctica del surf y otros deportes náuticos.

26 casas y un restaurante típico

Este pueblo es uno de los lugares más auténticos de toda la Península Ibérica donde rebosa la paz y la tranquilidad. Todas las viviendas han recuperado el diseño original y cuentan con la misma técnica constructiva. La estancia incluye servicio de limpieza diaria, amenities, juegos completos de toallas y calefacción de piedra radiante. Aldeia da Pedralva cuenta con varios tipos de casas con capacidad para alojar hasta ocho personas. Todas tienen un espacio abierto con una cocina pequeña, sala de estar y comedor.
El café Central y restaurante tradicional ofrece a los comensales platos de calidad de la cocina tradicional de la región, siendo sus especialidades el carré de borrego con puré de boniatos y el bacalao en pan al estilo de Pedralva.
Cómo llegar
Si queremos acudir desde Huelva, debemos tomar la A-22 y circular durante 214,1 kilómetros (unas dos horas y 20 minutos de trayecto). Al llegar a Vila do Bispo hay que tomar la salida de la derecha y tras ocho kilómetros girar hacia Pedralva.
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