El Vall de Núria: un paraíso natural rodeado de montañas de 3.000 metros de altura y un hotel al que solo se llega por tren cremallera

Este paraje es uno de los mejores destinos rurales de nuestro país gracias a la riqueza natural y paisajística que atesora. Además, cuenta con una extensa red de senderos e infinidad de actividades que descubren todos sus secretos

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Vall de Núria, en los Pirineos (Shutterstock).
Vall de Núria, en los Pirineos (Shutterstock).

Es bien sabido que los Pirineos son uno de los paisajes más impresionantes del planeta. Sus rincones mágicos y únicos atraen a infinidad de viajeros que buscan entre sus valles y prados relajarse y conectar con la naturaleza más pura. De todos sus parajes, el Vall de Núria es uno de los más especiales, pues en él, se puede apreciar una riqueza natural y paisajística única en mitad del Pirineo Oriental. Tanto es así, que este enclave se encuentra rodeado de picos de casi 3.000 metros de altura y destaca además porque solo es accesible mediante tren cremallera.

Esto le otorga una paz difícil de encontrar en la que el viajero se encuentra un terreno totalmente virgen, solo interrumpido por dos construcciones: el Santuario de la Virgen de Núria y el hotel Vall de Núria. Este último es una de las mayores sorpresas que atesora el valle, un alojamiento totalmente rural que es perfecto para una escapada, ya sea en verano, cuando se puede disfrutar de las numerosas rutas de senderismo que rodean al valle, o en invierno, cuando la nieve hace acto de presencia y las pistas de esquí se abren para los más aventureros.

Un lugar de leyenda

Históricamente, la privilegiada situación geográfica del Vall de Núria ha supuesto la gran mayoría de los acontecimientos que allí han ocurrido. Durante años, los campos de este paraje fueron cambiando de manos entre los condes y monasterios, lo que puede explicar el origen de la basílica, la cual, a día de hoy, sigue ofreciendo a los feligreses la eucaristía y diferentes ceremonias religiosas como bodas o bautizos.

Igualmente, la firma del Tratado de los Pirineos (1659) convierte al valle en una posición fronteriza con Francia, lo que hace que se refuerce militarmente. Aunque, uno de sus episodios más notables fue la redacción de proyecto de “l’Estatut de 1932″, que por eso se llama “l’Estatut de Núria”. Sin embargo, el Vall de Núria es más que su historia, pues cuenta con un misticismo que le otorga una curiosa leyenda que cuenta el descubrimiento de la Virgen.

Vall de Núria, en los Pirineos (Shutterstock).
Vall de Núria, en los Pirineos (Shutterstock).

Según la leyenda, San Gil, nacido en Atenas y nombrado obispo de Nimes, esculpió la imagen mientras vivía como ermitaño en el valle entre los años 700 y 703. Utilizaba una campana para convocar a los pastores del entorno, a quienes evangelizaba ante la cruz que él mismo había esculpido, además de alimentarlos cocinando en una olla. Estos tres elementos —campana, cruz y olla— se convirtieron en símbolos de Nuria.

La predicación de San Gil, como frecuentemente ocurría, atrajo persecución. Obligado a abandonar el valle, dejó la imagen de la Virgen oculta en una pequeña cueva. En el año 1072, un hombre llamado Amadeu llegó desde Dalmacia, guiado por una inspiración divina, en busca de reliquias de María. Pastores que conocían la tradición de San Gil le ayudaron a levantar una modesta capilla, que se convertiría en el origen del santuario. Tras la partida de Amadeu, los pastores redescubrieron la imagen, la cual, según se dice, no pudo ser llevada en procesión a Queralbs “porque quería quedarse en Nuria”.

Uno de los paisajes más bonitos de España

Algo que es innegable es que todo el entorno que rodea a Vall de Núria conforma un espacio que cuenta con una belleza que es difícil de explicar. Nada más llegar, el viaje en tren cremallera descubre al viajero una riqueza natural y un impresionante paisaje que deja con la boca abierta a lo largo de 12,5 kilómetros de longitud y una duración de 40 minutos. Existen tres estaciones desde donde se puede subir a él, la de Ripoll, Ribes Vila y Queralbs, en las cuales dejar el vehículo es gratuito.

Igualmente, la frecuencia con la que se hacen los viajes es de cada dos horas en temporada baja y en verano cada 50 minutos, siendo el último tren de bajada a las 19:00 horas durante el periodo estival y los viernes y fines de semana hasta las 20:00 h. Pasada esa hora, el viajero se queda ‘atrapado’ en un paraje de ensueño en el que no faltan actividades. Uno de los principales atractivos que atesora es su extensa red de senderos, que van desde caminos de baja dificultad a subidas a picos que requieren cierta condición física y conocimiento en montañismo.

Vall de Núria, en los Pirineos (Shutterstock).
Vall de Núria, en los Pirineos (Shutterstock).

Tal y como expone el portal turístico del Vall de Núria son un total de 12 rutas las que recorren todo el paraje, siendo la de los puentes históricos o el “Camí Vell” de Queralbs a Núria algunas de las más emblemáticas. Igualmente, la región permite realizar rutas a caballo y pony que son perfectas para los más pequeños de la casa.

A esto se le suma el Teleférico Coma del Clot, desde donde se puede contemplar una de las mejores vistas del valle y paseos en barca o canoa gracias al lago que guarda. Igualmente, alberga la categoría de estación de montaña. Por ello, durante el invierno es un destino ideal para los aficionados al esquí, ya que cuenta con numerosas pistas que abren durante toda la temporada.

El hotel Vall de Núria

En el corazón de este paraje, el hotel Valll de Núria se alza como un refugio donde la paz y la magia van de la mano. Es uno de los pocos hoteles de nuestro país al que solo se accede por tren cremallera y la única opción de alojamiento dentro de este destino. Gracias a ello, permite a los visitantes disfrutar de unos días en mitad de la naturaleza y de todas las actividades que ofrece el valle.

El complejo hotelero cuenta con 75 habitaciones totalmente equipadas, incluyendo 4 suites y 10 habitaciones familiares superiores que proporcionan un ambiente cálido y elegante, ideal para quienes buscan un refugio en plena naturaleza. Además, el alojamiento dispone de 20 apartamentos con capacidad para hasta 6 personas, diseñados para brindar una estancia singular con todas las comodidades necesarias.

El hotel también ofrece tres salas recientemente reformadas con un aforo máximo de 50 personas, ideales para reuniones y pequeños eventos. Una de las salas está destinada a reuniones, mientras que otra puede configurarse en disposición de aula, permitiendo la realización de eventos conjuntos o separados gracias a su sistema de sonido independiente. En la planta baja, se encuentra un auditorio con 140 butacas, perfecto para presentaciones y conferencias.

Hotel Vall de Núria, en los Pirineos (Shutterstock).
Hotel Vall de Núria, en los Pirineos (Shutterstock).

En el ámbito gastronómico, este hotel se distingue por el uso de productos de kilómetro cero, destacando los excelentes recursos locales. Estos ingredientes se pueden disfrutar en los diversos espacios gastronómicos del hotel, como su restaurante principal, la Cabaña del Pastor, el Bar Finestrelles y El Racó de la Vall. Cada uno de estos establecimientos ofrece propuestas variadas para satisfacer los paladares más exigentes.

Por último, el hotel también ofrece un amplio programa de actividades para todas las edades, incluidas en el alojamiento, que combina aventura y diversión con opciones de descanso. Los más pequeños pueden disfrutar del Cau de la Marmota, un espacio lúdico que organiza actividades guiadas para toda la familia, proporcionando entretenimiento y aprendizaje en un entorno seguro y acogedor. A su vez, sus instalaciones permiten celebrar diferentes eventos como bodas, siendo un destino también para este tipo de fiestas.

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