
Llega el verano y, con él, las esperadas vacaciones. Son muchos los que llevan semanas pensando en el viaje de los próximos meses, un viaje para el que, en muchas ocasiones, es necesario tomar un vuelo. Así, con las maletas en la mano y el control de seguridad del aeropuerto ya superado, no son pocos los que han pasado las horas muertas viendo como su vuelo se retrasaba, e incluso en los peores casos, terminaba por cancelarse.
Ante esta situación, la legislación vigente es clara y garantiza los derechos de los pasajeros. De esta forma, la mayoría de las reclamaciones acaban resultando en devoluciones de importes e indemnizaciones a los clientes. Este artículo explica las principales irregularidades que pueden ocurrir, los derechos que asisten a los pasajeros en cada caso y cómo proceder para que la reclamación sea satisfactoria.

A qué tengo derecho si mi vuelo se ha retrasado
Si un pasajero llega con tres o más horas de retraso a su destino debido a la aerolínea, tiene derecho a una compensación económica: 250 euros para vuelos de hasta 1.500 kilómetros, 400 euros para vuelos entre 1.500 y 3.000 kilómetros, y 600 euros para vuelos de más de 3.000 kilómetros. Sin embargo, no habrá indemnización si la aerolínea demuestra que la demora se debió a circunstancias extraordinarias, como problemas de seguridad, condiciones meteorológicas adversas, inestabilidad política o huelgas.
En caso de retrasos superiores a dos horas, la aerolínea debe proporcionar comida y bebida, y si el retraso se extiende hasta el día siguiente, cubrir los costos de alojamiento. En este contexto, es muy importante guardar los tickets y tomar fotos para reclamar la asistencia básica en el aeropuerto. El precio del billete no afecta al derecho a reclamación ni a indemnización.
Para calcular el retraso, se considera la hora de llegada cuando al menos una puerta del avión se abre para que los pasajeros desembarquen. Si el retraso es de cinco horas o más y el pasajero decide no viajar, tiene derecho al reembolso completo del billete en un plazo de siete días, correspondiente a la parte del viaje no realizada y, si el vuelo ya no tiene sentido, también a la parte realizada. Además, el pasajero puede optar por un vuelo de vuelta al punto de partida lo más pronto posible. El reembolso puede hacerse en efectivo, transferencia bancaria, cheque o bonos de viaje, según lo acordado con el pasajero. En caso de optar por el reembolso y no llegar al destino con más de tres horas de retraso, el pasajero no tendrá derecho a la compensación establecida en la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea C-581/10 y C-629/10.
A qué tengo derecho si mi vuelo se ha cancelado
Si un vuelo se cancela, independientemente de que sea por circunstancias excepcionales, la aerolínea está obligada a ofrecer el reembolso completo del billete en un plazo máximo de una semana y un vuelo de vuelta al punto de partida, o el traslado al destino final en condiciones similares a las contratadas. Además, la compañía debe proporcionar comida y bebida suficiente según el tiempo de espera, y alojamiento en un hotel si es necesario pasar la noche esperando una solución. En cuanto a las indemnizaciones económicas, a menos que haya circunstancias excepcionales, deben ser las mismas que para los retrasos superiores a tres horas: entre 250 y 600 euros, según la distancia del vuelo.
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