Regresaba el fútbol al Metropolitano. Volvía el Atlético de Madrid. De nuevo, en jornada de luto. Si en LaLiga fue por el accidente ferroviario en Urda, hoy tocaba guardar un minuto de silencio tras el fallecimiento de Jesús de Miguel. Y se hizo. Para romperlo en los últimos segundos con una ensordecedora ovación en honor al delantero del Tenerife. Lo cierto es que la afición colchonera ha estado de chapó en este duelo, primero por el homenaje, después por el apoyo a sus hombres. Tocaba ejercicio de resistencia extrema ante una “apisonadora” que no sabe de eso de reducir la intensidad, bajar las pulsaciones o simplemente dejar de atacar. Y así fue el partido, así nos fuimos al descanso y así terminamos. No sin pitos para apretar a los jugadores del Bayern, no sin aplausos para los rojiblancos en cada acción victoriosa, no sin cánticos cada vez que las fuerzas flaqueaban. Pero lo cierto es que el rival fue superior.
Volviendo al césped, el papel de protagonista recaía en los nueves. Harry Kane se estrenaba como Balón de Oro en Champions; y Sørloth era la sorpresa en el esquema del Cholo. El plan era claro: juego en largo al noruego y a luchar la segunda jugada. Y así llegó la primera. Nada más empezar, el gigante ganó el duelo a Tah, Giuliano se la dejó a Julián y La Araña remató fuera. El que avisa no es traidor. Acto seguido, Sorloth se impuso después a Upamecano en varios duelos y arrancó tres córneres seguidos. Hasta ahí, la fase ofensiva.
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El Bayern tomó nota y los centrales y mediocentros estuvieron más intensos y cerca de la segunda jugada. Tocaba ejercicio de supervivencia ‘made in Cholo’. Subían las revoluciones bávaras y los decibelios en el Metropolitano. Olise mandaba, Kane avisaba y Davies amenazaba. El primero encarando una y otra vez a Grimaldo, el segundo con la más clara que se fue por poco y el tercero sacando petróleo cada vez que se medía a Giuliano y Pubill. La zaga rojiblanca, cada vez más junta.
Y en esto que no castigas, puedes acabar pagándolo. Porque en una salida por la derecha, Pubill ganó línea de fondo, metió el centro, se la zampó Tah y Sorloth, solo, que no se la esperaba, no pudo rematar. El rechace llegó a Baena, el balón tocó en el hombro de Kimmich y el Metropolitano pidió penalti. Nada, jueguen. Y el Bayern a atacar, una vez más, sin premio. Fin del primer acto.
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A la vuelta no hubo que esperar más. El Atlético salió mejor. Pero cuando las bajas son sensibles por algo... y la del Cuti lo era. Si en la primera parte la zaga cholista había sido contundente y seria, ahora Le Normand iba a echar por tierra el trabajo. Y no es la primera vez. Dudó entre despejar o no. Cierto es que Pubill estaba en medio. El caso es que Karl le robó la cartera en el área y con una ‘picadita’ de genio superaba a Oblak. Tocaba reaccionar. Triple cambio del Cholo. Y entre ellos el central... con temerosos pitos.
Sentaron bien, cabe decir. El Atlético de Madrid puso una marcha más, adelantó líneas y empezó a tener más balón. Así llegó la primera, de manos, o mejor dicho pies, de Julián, que habilitó a Llorente, indetectable entre centrales. El control con giro incluido fue exquisito, pero llegó Tah para molestar lo suficiente. Era el aviso que necesitaban los bávaros.
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Porque a partir de ahí fue de nuevo un monólogo. Por lo menos hasta que llegó el segundo. En otro ejercicio de acoso y derribo, Harry Kane recibió a pocos metros de la frontal, levantó el periscopio y vio la carrera de Laimer. El lateral, libre de marca, controló, amagó y disparó. Camino de rosas que acaba con el balón en la red, imposible para el esloveno. Tierra de por medio y la cuchara medio entregada.
De nuevo, como en el primero, hubo cambios... y una medio reacción. Recibió el cholito pegado a la banda, se midió con Stanisic y le ganó, entró dentro del área y se tiró. Ocasión perdida. A partir de ahí, y por primera vez, las pulsaciones bávaras bajaron, más interesados en amarrar el resultado que en ampliarlo, que lo hicieron, de hecho, pero con falta.
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Al Atlético de Madrid se le complica la clasificación para un top-8 que se le pone de cara al Bayern. Y con maleficio roto, cabe decir. Porque es la primera vez que los alemanes ganan en territorio rojiblanco. Y con autoridad, postulándose a la Champions que se jugará en ese mismo estadio que acaban de ‘desbloquear’. Los del Cholo, a pensar en LaLiga, en el FC Barcelona, este domingo.
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