
Hay peticiones que, por imposibles que parezcan, no se pueden rechazar. La de Francesco Forti era una de ellas. A sus 26 años, escribió a una asociación de Cuneo para pedir algo que su enfermedad le había arrebatado: volver a sentir la velocidad de un coche deportivo. Tres años después, el joven ha fallecido a los 29 años en el Hospital Santa Croce de esa misma ciudad, al norte de Italia.
Padecía distrofia muscular de Duchenne, una enfermedad genética degenerativa que provoca una pérdida progresiva de fuerza muscular y que le obligó a moverse en silla de ruedas eléctrica. Pese a ello, mantuvo vivas sus pasiones: el arte, los motores y los viajes.
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Familiares y amigos lo recuerdan como “un alma hermosa con un gran corazón, una mirada enamorada del arte y la vida”, según ha recopilado La Stampa. Alegre, sociable y con una curiosidad enorme por el mundo.

La carta que le hizo cumplir su sueño
Franceso se dirigió a Abacus, la asociación que gestiona el proyecto “La Ambulancia de los Deseos”, pensado para personas con enfermedades terminales o con limitaciones funcionales graves derivadas de una discapacidad. “Me encantaría cumplir mi sueño de correr en la pista con un coche deportivo”, escribió en su carta.
Había elegido ese deseo entre todos los que tenía: “La emoción de la velocidad me llena de adrenalina y me hace sentir vivo”. Los superdeportivos le apasionaban desde siempre, y el avance de la enfermedad le había impedido acercarse a ellos. Cumplirlo, escribió, significaría alimentar esa pasión y darle “esperanza y energía en la batalla que enfrentó cada día con mi familia”.
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Desde Abacus no quisieron dejarlo pasar. “Ante semejante petición, no podíamos rechazar el intento”, contó su presidente, Carlo Muzzulini. A finales de junio empezaron a buscar el coche adecuado y dieron con un Ferrari 430 con cinturones de seguridad de cuatro puntos.

Boxes, preguntas y 200 por hora
Finalmente, logró cumplir su sueño el 7 de octubre de 2023, con la ayuda económica de la Fondazione del Credito Cooperativo di Pianfei e Rocca de’ Baldi. La Croce Bianca di Ceva puso un vehículo con conductor para acompañarle, y RSE Italia, empresa de Arezzo que organiza experiencias en circuitos italianos, abrió las puertas de la pista.
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Antes de subir al Ferrari, Francesco entró en la zona de boxes y pudo ver de cerca todos los modelos disponibles. Según Muzzulini, aprovechó para “hacer mil preguntas a los instructores”. Después llegó lo que había pedido: un Ferrari 430 que superó los 200 kilómetros por hora.
Arte, motos y viajes
Francesco creció en el barrio de Borgo San Giuseppe, en las afueras de Cuneo, y estudió en la escuela de arte “Ego Bianchi”. Le gustaba dibujar, pero también sentía pasión por los motores y las motocicletas. Viajó por Italia y fuera de ella: estuvo en Francia, Finlandia y California, y volvió con “innumerables imágenes, emociones y preciosos recuerdos”.
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Quienes le rodeaban destacan su carácter afable. “Sabía escuchar y entablar relaciones sinceras”, han señalado, y recuerdan la red de amistades que construyó con los años. Le sobreviven sus padres, Sandra y Piero, y sus hermanos Filippo, Agnese, Gioele y Gabriele. El funeral se celebra hoy, viernes 30 de octubre. Después, sus restos serán trasladados a Magliano Alpi para su cremación.
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