Mourinho, el emperador romano que se marchó con la corona de laurel y regresa al Coliseo como un rival de Champions vestido de blanco

El técnico portugués regresa a la que fue su casa durante cuarto años como entrenador del Real Madrid

El portugués José Mourinho (EFE/EPA/ETTORE FERRARI)
El portugués José Mourinho (EFE/EPA/ETTORE FERRARI)
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“¡Ave, Mou!“, exclamaban durante un tiempo los romanistas convertiros en mourinhistas. No fue casualidad que el portugués recalara en la Roma, lugar pasional por excelencia. Los tifosi son de enamoramiento rápido con un técnico y con Mourinho fue amor a primera vista. Dieron todo lo que tenían en las gradas por él y el técnico de su Roma les entregó en bandeja una Conference League. Se fue por la puerta grande, con la corona de laurel y ahora regresa a la ciudad del Coliseo como rival, vestido de blanco y el objetivo de acabar con los que un día fueron sus gladiadores. Esta vez son los laureles del Real Madrid los que llevará en el pecho en una noche de Champions con sabor amargo.

Cuando en el verano de 2021 se anunció que el entrenador portugués sería el nuevo entrenador de la Loba capitolina, en Testaccio (barrio de Roma) apareció un mural con Mourinho en una vespa y una bufanda giallorossa. Fue el gesto de bienvenido que la afición de su nuevo equipo le dedicó. La ilusión inundó las calles históricas de la capital italiana, a pesar de que el luso no vivía ya sus mejores años. Aunque su llegada tampoco estuvo exenta de dudas, dada la teatralidad que le acompaña allí donde va y que suele dejar volar especialmente en rueda de prensa.

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Su primera intervención ante los medios comenzó parafraseando a Marco Aurelio. No hizo falta mucho más para convencerlos. Por si había alguna duda, los datos respaldaron lo que todos pensaban. Mourinho había conquistado a los tifosi. Semana tras semana, Mourinho conseguía llenar el Estadio Olímpico de Roma hasta la bandera, con 65.000 personas. Tan solo un año necesitó para hacerse eterno en Roma. El luso llegó para devolver la ilusión a toda una ciudad, pero hizo mucho más que eso.

Mourinho con la copa de la Conference League (REUTERS/Marko Djurica)
Mourinho con la copa de la Conference League (REUTERS/Marko Djurica)

En mayo de 2022, la Roma estaba en la final de la Conference League, donde se enfrentaba al Feyenoord por el título europeo. Llegar a Tirana, escenario del duelo final, ya era todo un hito, ya que era la primera vez que la Roma llegaba a una final continental desde que fueron derrotados por el Inter en la Copa UEFA de 1991. Entonces, los romanistas solo habían levantado un título europeo: la ya extinta Copa de Ferias, en el lejano 1961. El segundo llegó de la mano del luso.

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El gol de Zaniolo en el minuto 32 de partido y la templanza del portero Rui Patricio hicieron el resto. El equipo de Mourinho apretó los dientes y defendió el resultado. Sabían que era suficiente para levantar el título y romper una sequía de 14 años. La Loba aullaba esa noche bajo el cielo de Albania y Mourinho se hacía inmortal en la Ciudad Eterna. Poco después de levantar la copa, en los alrededores del Circo Massimo apareció un nuevo mural, con Mourinho levantando el trofeo y vestido como un emperador.

El regreso del emperador Mourinho

Pero, como todo lo bueno, al final la aventura del portugués en la capital italiana llegó a su fin unos años después tras encadenar una racha de derrotas. Con el corazón encogido, los tifosi dijeron adiós a su emperador. Ahora, dos años después de aquella despedida, regresa a la que un día fue su casa. Lo hará convertido en rival; vestido de blanco y con el objetivo de acabar con los que un día fueron sus jugadores, sus gladiadores.

El entrenador del Villarreal, Íñigo Pérez, analiza en rueda de prensa el partido de su equipo contra el Real Madrid. Pérez destaca la "crispación" y la alta tensión del encuentro, pero se muestra satisfecho con el rendimiento y la ejecución del plan de partido por parte de sus jugadores.

La Champions ha vuelto a enfrentar al técnico portugués con un exequipo y el contexto no puede ser peor. Tras el partido de LaLiga ante el Villarreal, donde Vinicius fue expulsado por tirar del pelo a Saliba, Mourinho decidió no comparecer en rueda de prensa. Con el ruido de la competición doméstica todavía resonando por los cuatro costados (se coló también en la rueda de prensa previa al duelo europeo) afronta el partido ante la Roma.

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