
El 11 de noviembre, España está llamada a la huelga general por la vivienda. CCOO y UGT, junto a las organizaciones de inquilinos, han fijado esa fecha para reclamar medidas ante una crisis que azota el país desde hace varios años: la imposibilidad de comprar una casa y los precios del alquiler.
El fútbol también sabe lo que es parar. Lo hizo hasta en dos ocasiones, en 1979, cuando LaLiga se quedó sin balón un fin de semana entero, y en 1984, cuando algunos clubes salieron al césped con juveniles y hasta aficionados para que el espectáculo no se detuviera.
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Detrás de los millones que cobraban había jugadores sin Seguridad Social, clubes que debían sueldos y una norma, el derecho a retención, que permitía renovar a un jugador con una subida del 10% y atarlo año tras año. Hasta que un día se dijo basta.

Una discoteca, una carta y 270 futbolistas
Todo empezó en la discoteca Cerebro de Madrid. Allí, el exportero del Atlético de Madrid, Manolo Esteo, y el delantero del Real Madrid, Juan Gómez ‘Juanito’, hablaban de las “paupérrimas condiciones laborales” de los futbolistas.
Mandaron una carta a todos los jugadores y el 23 de noviembre de 1977 unos 270 se juntaron en el Hotel Meliá. La Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) aprobó sus estatutos el 23 de enero de 1978 y eligió a Joaquín Sierra ‘Quino’ como primer presidente.
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La AFE llevaba apenas seis meses de vida y casi 1.700 afiliados cuando dio el primer aviso. Habían tramitado el cobro de 130 millones de pesetas en atrasos. Pedían tres cosas: acabar con el derecho de retención, entrar en la Seguridad Social y suprimir el límite de edad que impedía jugar en Tercera a los menores de 23 años.
La culminación fue el 3 de marzo, con dos partidos de Segunda: Castilla-Sabadell y Tenerife-Bilbao Athletic. Si esos no se disputaban, el resto caería. La presión era tal que Esteo entró en la Ciudad Deportiva del Madrid escondido en el maletero de un coche para apoyar a los canteranos.
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Hubo que llamar a un notario para que levantara acta, jugador por jugador, de que no iban a saltar al campo. “Yo estuve amenazado de muerte”, confesó Esteo a EFE.

El domingo sin liga
Al día siguiente no hubo fútbol ni en Primera ni en Segunda, lo que se dio a conocer como la huelga de las “botas caídas”. Algunos clubes viajaron: el Real Madrid a Bilbao o el FC Barcelona a Las Palmas. “No nos negamos a viajar ni a entrenar, solo a jugar el partido”, dijo Manuel Asensi, entonces presidente de la Asociación.
El 13 de julio de 1979 llegaron los primeros acuerdos con los clubes y la Federación. El derecho de retención dejó de ser indefinido, se fijaron 12 pagas mensuales más una extraordinaria y se regularon la jornada, las vacaciones y los derechos sindicales.
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9 de septiembre de 1984: la Liga de los juveniles
Pero esa no fue la última. La AFE, ahora presidida de Juan José Iriarte, convocó una huelga para la segunda jornada de la Liga 84-85. Reclamaba cobrar las deudas, cambiar las normas sobre licencias y participar en las negociaciones de los derechos de televisión, que ya empezaban a ser jugosos.
El 9 de septiembre, domingo, se jugaron varios partidos con canteranos, jugadores del filial y aficionados. En Primera, la asistencia media fue de poco más de 5.000 espectadores. El Valencia ganó 5-1 al Espanyol, que se presentó con su equipo de categoría regional.
En el Valladolid-Racing, que acabó 1-0 con gol de Fernando, solo jugaron dos profesionales, el portero Sala y Manolo Peña, que estaban haciendo la mili y no tenían reconocido el derecho de huelga. En el Camp Nou, el Barça sacó a su equipo de aficionados de Segunda B y ganó 4-0 a un Zaragoza de juveniles.
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Una semana después, sin fútbol
Una semana después no se jugó. Las autoridades laborales prohibieron alinear juveniles en una competición profesional. La huelga terminó el 18, cuando los clubes aceptaron las peticiones del sindicato.
Los clubes tuvieron que asumir la afiliación de los futbolistas a la Seguridad Social, el derecho de retención desapareció, y llegaron el primer convenio colectivo y un fondo de garantía salarial.
Casi 50 después de la primera huelga, los derechos de los futbolistas siguen garantizados gracias a que el futbolista es considerado un trabajador más. Y el 11 de septiembre hay otra huelga para que todos aquellos trabajadores puedan ejercer el artículo 47 de la Constitución: el derecho a una vivienda digna.
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