‘Gegenpressing’, el estilo de juego de Austria que inventó Ralf Dietrich Rangnick y después copiaron Klopp, Tuchel o Hansi Flick

La selección austríaca se enfrentará a España por el pase a octavos de la cita mundialista

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Los jugador de Austria celebrando un gol ante Argelia (REUTERS/Phil Noble)
Los jugador de Austria celebrando un gol ante Argelia (REUTERS/Phil Noble)

Austria ha vuelto a disputar un Mundial después de 28 años, desde su última participación en Francia 1998, y lo ha hecho siguiendo un estilo de juego que ha llamado la atención tanto de especialistas como de aficionados. El equipo dirigido por Ralf Dietrich Rangnick ha conseguido avanzar a los dieciseisavos de final tras una destacada actuación en la fase de grupos, donde se ha ganado el derecho a medirse con España en la siguiente ronda. El retorno de Austria a la máxima competición internacional se produce bajo la influencia de un modelo futbolístico ya característico de la selección austríaca.

El término gegenpressing proviene del alemán y su traducción más directa al español es “contrapresión”. Esta idea define una táctica en la que se busca una presión alta y agresiva después de perder la posesión del balón, sin importar en qué sector del campo ocurra la pérdida. A diferencia de esquemas más conservadores en los que la prioridad es replegarse y proteger la portería, el gegenpressing exige que los jugadores avancen y rodeen al rival para intentar recuperar la pelota en los primeros segundos. Este planteamiento evita que el adversario pueda organizarse con comodidad y obliga a tomar decisiones rápidas bajo presión.

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Ralf Rangnick es reconocido como el principal impulsor del gegenpressing moderno, una estrategia que ha conseguido trasladar a la selección de Austria después de haberla aplicado previamente en otros clubes y proyectos. Bajo su liderazgo, Austria también alcanzó los octavos de final de la Eurocopa de 2024, evidenciando que su método resulta competitivo en torneos internacionales. Rangnick apuesta por un fútbol de presión alta y transiciones rápidas, habitualmente utilizando una defensa de cuatro futbolistas, aunque en ocasiones puede cambiar a una línea de tres. El objetivo es que el equipo se mantenga compacto y busque iniciar un nuevo ataque tan pronto como se recupera el balón, dificultando el avance del conjunto rival.

El seleccionador de Austria Ralf Rangnick (REUTERS/Annegret Hilse)
El seleccionador de Austria Ralf Rangnick (REUTERS/Annegret Hilse)

Otros entrenadores que han copiado este estilo de juego

Este enfoque táctico ha sido adoptado y adaptado por entrenadores alemanes de primer nivel como Jürgen Klopp, Thomas Tuchel, Julian Nagelsmann y Hansi Flick, quienes han aplicado los principios del gegenpressing en sus respectivos equipos. Aunque cada uno le ha dado su propio matiz, todos reconocen la influencia de Rangnick, considerado una figura central en la difusión de la presión tras pérdida y uno de los referentes de la escuela Red Bull en el fútbol europeo. Su impacto se refleja en la forma en la que sus discípulos han alcanzado éxitos con equipos en las principales ligas del continente.

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Los datos de la fase clasificatoria a la Copa Mundial de la FIFA 2026 muestran la eficacia del modelo austríaco. Austria fue el equipo europeo que más acciones de presión ejerció en el último tercio del campo, alcanzando un total de 739 durante las eliminatorias. Además, mantuvo el PPDA (pases permitidos por acción defensiva) más bajo del continente, con un promedio de 7,1. Esto significa que los rivales tenían muy poco margen para tocar el balón antes de que Austria intentara recuperarlo, lo que evidencia la intensidad y la organización del sistema defensivo propuesto por Rangnick.

El principal desafío de esta propuesta táctica radica en el elevado desgaste físico que exige a los jugadores. La presión constante requiere un esfuerzo sostenido que puede pasar factura a lo largo de una competición tan extensa como un Mundial. El equipo también enfrenta dificultades cuando el rival le concede la iniciativa y le obliga a llevar el peso del partido, un contexto donde Austria muestra menos recursos para crear peligro en ataque. Además, la profundidad de banquillo es limitada, lo que reduce las posibilidades de realizar cambios sin perder intensidad o calidad en el juego.

Tras la fase de grupos, donde se ha enfrentado a Jordania, Argentina y Argelia, ahora le toca el turno a España. Luis de la Fuente deberá establecer una estrategia siendo consciente de la presión que le ejercerá el rival ya desde su campo. Además, deberá armar un esquema marcado por las lesiones, ya que no podrá contar con Nico Williams, Yeremy Pino ni Víctor Muñoz. El duelo, ahora sí, será a muerte, donde solo vale la victoria para seguir avanzando en la cita mundialista.

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