
La Copa del Rey ha vuelto a destacar como uno de los torneos más impredecibles del calendario futbolístico español, reafirmando su fama de torneo del KO. La dinámica de este año ha resultado especialmente difícil para los equipos de la máxima categoría. Hasta el momento, nueve equipos de Primera División ya han quedado eliminados antes de alcanzar los octavos de final, una cifra que podría incrementarse si el Rayo Vallecano no logra superar su cruce ante el Granada el 6 de enero, un partido que debió aplazarse por la participación europea de los madrileños. Toda una escabechina que ha dejado grandes sorpresas y duras eliminaciones.
El formato de partido único, instaurado en la temporada 2019‑20, ha sido un factor determinante en la sucesión de sorpresas y eliminaciones tempranas que se han producido en las últimas campañas de la Copa del Rey. La lista de conjuntos de Primera que no estarán presentes en el sorteo del 7 de enero para los octavos de final incluye a Oviedo, Espanyol, Girona, Mallorca, Villarreal, Sevilla, Celta, Getafe y Levante. De confirmarse la eliminación del Rayo Vallecano, el número de ausentes de la élite se convertiría en diez.
La historia reciente de la Copa del Rey muestra cómo este sistema, pensado para aumentar la igualdad de oportunidades, ha dado lugar a eliminaciones memorables de equipos favoritos. En la primera edición con partido único, el Getafe cayó ante el Badalona por 2‑0, y la Cultural Leonesa, entonces equipo de Segunda B, eliminó al Atlético de Madrid en el Reino de León. En esa misma campaña, otros clubes de Primera como Celta de Vigo, Mallorca y Eibar también quedaron fuera antes de los octavos, derrotados por rivales de categorías inferiores. Aquella temporada acabó con cinco equipos de Primera fuera a estas alturas, una cifra significativa pero inferior a la actual.

Las condiciones del terreno del juego
Estas eliminaciones han sido acompañadas por un debate constante sobre las condiciones de los terrenos de juego de los estadios modestos en las que se disputan los partidos. La crítica ha sido recurrente entre entrenadores y jugadores de Primera División. Marcelino, técnico del Villarreal, expresó su preocupación antes de medirse al Antoniano en la segunda ronda: “El partido va a ser muy complicado. El campo es impropio para el fútbol profesional. Es de hierba sintética, de hace mucho tiempo. Las condiciones de juego igualan el partido. Va a ser muy difícil”. Sus declaraciones reflejan el sentir de muchos técnicos que deben preparar a sus equipos para escenarios poco habituales y superficies que, en ocasiones, no cumplen con los estándares del fútbol profesional.
Otras situaciones recientes también han puesto sobre la mesa el estado de los terrenos de juego. El césped parcheado del Navalcarnero en su choque ante el Getafe y el campo del Ourense, con zonas completamente encharcadas durante su duelo contra el Athletic Club, complicaron el desarrollo normal de los partidos y pusieron a prueba la adaptación de jugadores acostumbrados a condiciones muy distintas en la Liga.

La Copa del Rey, sin embargo, se mantiene fiel a su espíritu de torneo abierto y repleto de sorpresas, donde los equipos de menor categoría pueden soñar con eliminar a los grandes y donde los favoritos deben adaptarse a entornos desconocidos. Las críticas sobre el formato y los campos persisten, pero la emoción y la imprevisibilidad siguen siendo la esencia de una competición que, año tras año, desafía las jerarquías y deja huellas imborrables en la memoria de aficionados y protagonistas.
El sorteo de la Copa del Rey
El miércoles 7 de enero de 2026 será una fecha clave en el calendario futbolístico español, ya que ese día se celebrará el sorteo de los octavos de final de la Copa del Rey. El evento tendrá lugar en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas a partir de las 13:00 horas y, en esta ocasión, incorpora un cambio de formato que marca un precedente en la organización del torneo.
Por primera vez en la historia de la competición, los equipos que participan en la Supercopa de España —Barcelona, Real Madrid, Atlético de Madrid y Athletic Club— estarán separados en el sorteo. Esta medida impide que estos cuatro conjuntos puedan enfrentarse entre sí en esta ronda y obliga a que sus rivales sean necesariamente equipos de categoría inferior. De este modo, se garantiza que los cruces directos entre los grandes aspirantes a la Supercopa no se produzcan en octavos, lo que supone una ruptura puntual con la tradicional dinámica de sorteo puro que caracterizaba a esta fase del campeonato.
Además de los cuatro representantes de la Supercopa, el sorteo contará con la presencia de varios equipos de Primera División: la Real Sociedad, el Valencia, Osasuna, Alavés, Betis y Elche. A ellos se suman los clubes de la Segunda División, entre las que figuran el Deportivo, la Cultural Leonesa, el Racing, el Albacete y el Burgos. El listado definitivo se cerrará tras el encuentro pendiente entre el Granada y el Rayo Vallecano, cuyo ganador ocupará la última plaza disponible en el sorteo.
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