Immanuel Kant, filósofo prusiano: “No somos ricos por lo que poseemos, sino por aquello de lo que podemos prescindir”

La reflexión de este pensador sobre la libertad, el autodominio y el desapego de los bienes materiales sigue vigente en una sociedad marcada por el consumo

Retrato del filósofo Immanuel Kant. (Norwegian Digital Learning Arena)
Retrato del filósofo Immanuel Kant. (Norwegian Digital Learning Arena)
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La Ilustración del siglo XVIII supuso una eclosión de filósofos de toda Europa, aunque pocos tuvieron la importancia de Immanuel Kant. Este pensador prusiano es considerado como el fundador del llamado idealismo trascendental, una corriente que sostenía que no conocemos las cosas exactamente como son en sí mismas, sino a través de las estructuras mentales con las que interpretamos la realidad, situando al sujeto en el centro del conocimiento.

A partir de esta premisa, Kant desarrolló todo un corpus filosófico en el que destacan aspectos como el uso estricto de la razón y una constante búsqueda de una moral autónoma. La libertad individual consistía en gobernarse a uno mismo sin depender del entorno externo, aunque al mismo tiempo, para Kant, eran el deber ético y el respeto universal lo que debía guiar las acciones humanas, no el interés ni la felicidad material.

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Es así como llegamos a una reflexión que se le atribuye popularmente: “No somos ricos por lo que poseemos, sino por aquello de lo que podemos prescindir”. Para Kant, que despreciaba la acumulación de bienes materiales, la verdadera riqueza radicaba en la capacidad de los seres humanos para mantener su independencia y dignidad frente a los deseos superficiales, vinculando la libertad interior directamente con el desapego de lo material.

Retrato del filósofo Immanuel Kant, pintado por Johann Gottlieb Becker.
Retrato del filósofo Immanuel Kant, pintado por Johann Gottlieb Becker.

El significado de la frase de Kant

En esencia, las palabras del filósofo invitan a reconsiderar lo que entendemos por libertad moral. Esta libertad exige actuar por puro deber ético, guiándose por los imperativos categóricos (mandato ético incondicional y universal derivado de la razón) para hacer lo correcto al margen de presiones externas o deseos egoístas. Así, la verdadera libertad moral se alcanza al dominarse a uno mismo y respetar la dignidad humana de cada individuo como un fin en sí mismo.

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En la misma línea, Kant afirmaba que “la libertad es la facultad de actuar según leyes que nos damos a nosotros mismos”. Ser esclavo de las posesiones resta autonomía porque nos hace dependientes, y en cambio, quien necesita poco para vivir es verdaderamente dueño de sus decisiones, pues su bienestar no depende de factores externos imprevistos.

Este pensamiento contrasta con lo que vemos hoy en día, donde incluso hay grupos sociales cuyo estatus depende exclusivamente de lo que tienen o no. Se nos enseña a medir el éxito por lo que compramos, generando una dependencia incesante. Frente a la ansiedad de adquirir el último dispositivo tecnológico, la perspectiva kantiana propone encontrar valor en la moderación y en la capacidad de renunciar a lo prescindible.

'Lecciones de ética', de Immanuel Kant.
Cubierta de 'Lecciones de ética', de Immanuel Kant. (Austral)

“La raíz de todo sufrimiento es el apego”

A pesar de lo influyente que fue el pensamiento de Kant sobre la libertad moral, este no fue el primer filósofo en hablarnos del autodominio, asunto clave en buena parte de la filosofía occidental de la antigüedad. Tenemos, por ejemplo, corrientes como el estoicismo, defensoras de que “pobre no es el que tiene poco, sino el que codicia más”. Con estas palabras, Séneca señalaba que la paz mental requería liberarse del deseo insaciable de riqueza material y situaba la auténtica abundancia en el control del propio espíritu.

De una forma más poética, Siddhartha Gautama, el Buda, planteaba una lección sencilla sobre la renuncia: “La raíz de todo sufrimiento es el apego”. Esta enseñanza recalca que el deseo constante de poseer bienes o estatus inevitablemente genera insatisfacción, coincidiendo con el ideal de liberarse de las ataduras materiales para alcanzar un estado superior de serenidad.

El filósofo y ensayista alemán de origen surcoreano Byung-Chul Han, galardonado con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2025. (Fundación Princesa de Asturias/UIMP/MOME)

De un modo u otro, todas estas reflexiones muestran el valor que puede llegar a alcanzar el desapego material y su relación con cuestiones como la libertad, el autodominio o la relación con los bienes materiales. Hoy, en un mundo saturado de estímulos y marcado por el consumo, recordar que la auténtica riqueza reside en cómo entendemos y nos relacionamos con el mundo desde nuestro interior es quizás el camino más certero hacia una vida plena.

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