Agregar Infobae enGoogle

Arturo Pérez-Reverte critica el uso del lenguaje inclusivo en la expresión “atletas y atletos” y ataca duramente a la RAE: “Si me fuera se alegrarían unos cuantos”

El novelista vuelve a criticar la supuesta pasividad de la institución a la hora de fijar las normas sobre cómo debe hablarse y escribirse en español

Arturo Pérez Reverte portada
El escritor Arturo Pérez-Reverte.
Guardar

En el año 2003, Arturo Pérez-Reverte ingresó en la Real Academia Española (RAE) y ocupó el sillón con la letra T. El escritor de El capitán Alatriste lleva desde entonces formando parte de un organismo que “limpia, fija y da esplendor” al español en todo el mundo. Sin embargo, en los últimos meses hemos visto cómo el novelista tampoco ha dudado en criticar duramente el rumbo tomado por la institución de la que forma parte, tanto a través de los medios de comunicación como de las redes sociales.

El último ejemplo de ello lo hemos tenido este domingo en un post publicado por el escritor en la red social X. En este mensaje, comparte un vídeo de una retransmisión televisiva donde una locutora felicita “a todas las atletas y los atletos españolas”. La frase no solo contiene una palabra que no está recogida por la RAE (“atletos”), sino que además se equivoca en la concordancia del adjetivo (“españolas”), un doble error que no ha pasado desapercibido para Reverte: “Llegamos a un punto en el que la imbecilidad no tiene límites”.

PUBLICIDAD

Sin embargo, la crítica del escritor no iba dirigida solo a la locutora, sino también a los medios de comunicación por su “complicidad” con el lenguaje inclusivo y a la propia RAE por su “silencio”. “Cuando al fin 20.000 idiotas digan ‘atleto’, la RAE dirá que está documentado y lo admitirá como válido”, lamenta en el mismo post. Ante esta afirmación, son varios los usuarios que han querido saber si Reverte sigue siendo académico de la institución. “Si me fuera, se alegrarían unos cuantos. Por eso sigo allí”, ha respondido el novelista.

Los motivos del enfado de Pérez-Reverte con la RAE

No es la primera vez en este 2026 que vemos al autor de El pintor de batallas enfrentarse a la institución de la que forma parte. En enero de 2026, publicó una columna de opinión en El Mundo donde aseguro que la RAE ya “ni fija, ni limpia, ni da esplandor”. “Crece la impresión de que la RAE ha dejado de ejercer, incluso renuncia deliberadamente a ello, su papel normativo y cultural con la claridad, coherencia y autoridad que el antiguo lema sugería”, denunciaba entonces.

PUBLICIDAD

También mencionaba en este texto el supuesto silencio de la organización respecto al lenguaje inclusivo: “En la grotesca injerencia del oportunismo político, la ignorancia y la estupidez sectaria en materia lingüística, la Academia, en vez de sostener la posición firme y argumentada de su legítima autoridad, suele situarse entre el silencio administrativo y la cautela diplomática, intentando no incomodar a nadie. Esa prudencia, o ambigüedad, es interpretada como debilidad e incluso como cobardía”.

Las críticas del escritor aluden a diferentes aspectos de la RAE, si bien todos se pueden resumir en un debate lingüístico vital para su funcionamiento: si su papel respecto a la lengua española debe ser “descriptivo” o “normativo”, es decir, si la institución se debe limitar a registrar el uso que los hablantes hacen del idioma o si, por el contrario, debe prescribir cuál es la forma correcta de utilizarlo. “Antes, el diccionario y la gramática no solo indicaban qué se decía, sino qué se debía o podía evitar”, lamentaba en su columna de opinión Pérez-Reverte, claro defensor del carácter normativo de la RAE, entidad que describe como dominada por “los talibanes del todo vale”.

Ahora, el post del escritor lanza un nuevo ataque contra la RAE, institución que ya aseguró que iba a analizar con “rigor” las declaraciones de su académico. Ahora, habrá que esperar para ver si la organización decide responder al novelista, quien parece tenerlo claro: si la RAE mantiene ese “silencio”, “será una institución útil pero traidora a sí misma: alguien que llega tarde, cuando el daño está hecho. Y una lengua que renuncia a la exigencia, el rigor y la belleza, acaba por renunciar a su grandeza”.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD