Las claves de ‘El beso de la mujer araña’, la polémica novela de Manuel Puig: su nueva adaptación musical con Jennifer Lopez recupera su espíritu subversivo

El libro del escritor argentino sigue generando versiones contemporáneas. Analizamos su repercusión literaria

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Tráiler de "El beso de la mujer araña", de Bill Condon, que adapta la novela de Manuel Puig en clave musical y con Jennifer Lopez.

La llegada a cartelera de una nueva adaptación cinematográfica (protagonizada por Jennifer López) de la novela El beso de la mujer araña, escrita por Manuel Puig en 1976, ha relanzado el interés por una obra que no ha dejado de suscitar debates y aproximaciones artísticas desde su publicación.

Traducida a más de veinte idiomas, la novela narra el encuentro de dos internos que comparten celda en una penitenciaría de Buenos Aires durante la dictadura argentina de los años setenta.

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En un mismo movimiento, el texto articula un registro innovador con una exploración relevante de las normas sociales y políticas. El relato presenta la convivencia de Luis Alberto Molina, un homosexual de 36 años condenado por corrupción de menores, y Valentín Arregui, preso político de 26 años perteneciente a un grupo marxista.

El beso de la mujer araña de Manuel Puig / Planeta
El beso de la mujer araña de Manuel Puig / Planeta

Durante veintidós días, ambos comparten no solo el aislamiento físico, sino una búsqueda de libertad interior y afectiva a través de la narración diaria de películas por parte de Molina, en una dinámica que deviene en un espacio de resistencia simbólica donde florece la intimidad y se desdibujan las jerarquías sociales impuestas.

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La formación de los protagonistas está marcada por sus historias personales y por el contraste de sus valores: Valentín Arregui, comprometido con la causa revolucionaria y la lucha colectiva, y Luis Alberto Molina, para quien los afectos y la identidad de género propia prevalecen sobre cualquier lealtad social o política.

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Raúl Juliá y William Hurt en 'El beso de la mujer araña', de Héctor Babenco.

La novela se apoya casi exclusivamente en diálogos directos, una técnica inusual que refuerza el pulso dramático y permite la incorporación de narrativas cinematográficas al relato central. Cada noche, a las ocho, Molina revive historias de películas a su compañero y, a través de esas narraciones, surgen temas centrales como la represión política, la sexualidad, la desigualdad de género y la naturaleza de la libertad.

Impacto de ‘El beso de la mujer araña’ en 1976

La publicación de la obra fue especialmente polémica en su contexto inicial en Argentina, donde la censura era constante. Situar como protagonista a un personaje homosexual que asume abiertamente su sensibilidad y su identidad femenina, junto a un revolucionario marxista, hizo de la novela un objetivo de las autoridades de la época.

El manuscrito, publicado por la editorial Seix Barral en Barcelona tras ser rechazado por Gallimard, editorial francesa de referencia literaria, incluyó nueve notas a pie de página que reelaboraban discursos reales de la psicología sobre el origen de la homosexualidad, con la intención de confrontar prejuicios y educar al lector general. Manuel Puig explicó en diversas entrevistas: “Ese material científico pensaba filtrarlo en el texto de ficción, pero vi que era imposible. Así que introduje todo ese material tal como nos había sido escamoteado”.

Fui, vi y escribí
Manuel puig

La estructura dialogada de la novela favorece la exposición de las personalidades contrapuestas y diluye la frontera entre realidad y ficción a través del recurso a películas narradas. Este mecanismo actúa como catalizador del desarrollo emocional: Molina se centra en historias de emociones o amores imposibles, mientras Valentín busca el trasfondo político en cada relato. Con el paso de los días, las posiciones se solapan: Valentín se ve interpelado por el recuerdo de un antiguo amor y Molina, que comenzó narrando historias para granjearse afecto, termina implicado emocionalmente en la causa de Valentín.

El desenlace trágico subraya la simbiosis de los protagonistas: Molina muere durante un encargo para la organización de Valentín y este fallece víctima de la represión, pero transformado por el lazo afectivo construido con su compañero de celda.

El cine, la identidad y la resistencia

El cine, en la novela, funciona tanto como vía de escapismo como escenario de construcción de identidad. En el encierro de la penitenciaría, las películas relatadas por Molina ofrecen a los protagonistas un espacio seguro para exponer deseos, discutir creencias e invertir los roles tradicionales de víctima y opresor.

Molina se identifica con la figura de la heroína, mientras Valentín, firme en su ideología en un comienzo, se transforma a partir del trato cotidiano: “Sí, fuera de la celda están nuestros opresores, pero adentro no. Aquí nadie oprime a nadie”, expresa Valentín.

El beso de la mujer araña
Jennifer Lopez en la nueva versión de 'El beso de la mujer araña', de Bill Condon.

La fusión afectiva y material (acentuada en el episodio del contacto sexual y el beso final) es abordada directamente: Valentín supera los complejos heredados de la sociedad heterosexual y Molina se acerca a las convicciones de Valentín desde el plano emocional. Puig introduce un elemento experimental mediante la ausencia de un narrador definido, lo que genera confusión deliberada e imprime al texto un carácter de dualidad y cruce de subjetividades.

En el plano formal, la novela está diseñada para ser leída tanto por su cuestionamiento de las normas dominantes como por el modo en que interpela al lector.

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Diego Luna tiene un papel protagonista dentro del largometraje musical. (Créditos: YouTube / Jennifer Lopez)

Cada película narrada (seis en total, desde La mujer pantera hasta Yo anduve con un zombi) abre una ventana a los deseos y frustraciones de los protagonistas, permitiendo al autor explorar temas como el deseo, la marginalidad y el derecho a la diferencia.

En 1985, el director brasileño Héctor Babenco realizaría una adaptación de la novela de Puig que se ha convertido en un clásico, protagonizada por William Hurt (que se llevó el premio de interpretación en Cannes y el Oscar), Raul Julia y Sonia Braga, que supuso su gran lanzamiento internacional.

Ahora, Bill Condon se encarga de ‘revisitar’ este clásico a través de la obra musical escrita por Terrence McNally, con Jennifer López, Diego Luna (que acaba de presentar en Cannes su adaptación de la novela de Brenda Navarro, Ceniza en la boca), Tonatiuh Elizarraraz y Bruno Bichir.

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