
La recuperación íntegra de Las guerrilleras, publicada por primera vez sin censura en España por Editorial Tránsito, representa el fin de una mutilación silenciosa que ha permanecido inalterada, durante cinco décadas, en uno de los textos fundacionales del feminismo radical. La novela, publicada originalmente en 1969 por Monique Wittig y considerada un clásico tanto del feminismo como del pensamiento lesbiano, llega a España por primera vez sin censura, con pasajes hasta ahora inéditos en nuestro país.
La obra fue por primera vez traducida al español en 1971, pero en la versión entonces publicada por Seix Barral se decidió omitir cinco fragmentos completos de alto contenido erótico y explícito protagonismo femenino. Al respecto se han hecho varias investigaciones, entre ellas la de las académicas y críticas literarias Beatriz Suárez Briones y María Jesús Fariña, quienes señalan en su artículo Monique Wittig: cincuenta años de ‘Las Guerrilleras’ cómo esas omisiones alteraron el contenido de la novela y, de paso, también su sentido político y literario.
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En el libro de Monique Wittig, donde un grupo de mujeres lucha contra el orden patriarcal a través de una progresiva ruptura con el lenguaje, los roles de género y la heterosexualidad obligatoria, la revolución social equivale a una revolución que empieza en las palabras. Así, la censura no solo suprimió el erotismo explícito, sino que también privó a las lectoras de descripciones que reescribían el cuerpo femenino en términos de poder y goce. “O bien la editorial o bien los propios traductores, determinaron suprimirlas en su totalidad, evidentemente teniendo en cuenta el contexto”.

Una nueva edición
La censura también provocó errores en la traducción, especialmente en lo relativo al uso de pronombres y acciones, generando equívocos sobre el sujeto de las frases y debilitando el mensaje político central. Solo en Argentina, gracias a la edición de Guerrilleras, de la editorial Hekht Libros, se publicó una versión fiel al original en español. Con el paso de los años, la omisión no sería reparada por ninguna institución ni compensada con ninguna reedición en España... hasta ahora.
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La nueva edición de Tránsito, con traducción de María Enguix Tercero y un prólogo escrito por la periodista y escritora Nerea Pérez de las Heras, incorpora todos los fragmentos eliminados en la traducción de 1971 y permite disfrutar íntegramente de uno de los libros más importantes de Monique Wittig. Ella misma catalogaría este libro como un “poema épico”, o como un “collage”, donde la declaración de la guerra de las personajes conduce a una escritura radical que pretende “dinamitar el binarismo y arremeter contra la heterosexualidad y su régimen político”.
Entrevista a varias manifestantes en el 8-M. (Infobae)
Convertir un libro en campo de batalla
A lo largo de toda su obra, Wittig criticó tanto a través del contenido como al forma de sus obras la idea de que solo existían dos sexos naturales, sosteniendo que esta en realidad era una división construida socialmente para la dominación. Para ella, además, la heterosexualidad no era una elección libre, sino un sistema político que organiza la sociedad y mantiene la subordinación de las mujeres. Por eso, en Las guerrilleras imagina otro mundo posible a través de ese grupo de mujeres.
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“Ellas dicen que han aprendido a valerse de sus propias fuerzas”, escribe Monique Wittig en la novela. “Dicen que saben lo que juntas significan. Dicen, que las que reivindican un lenguaje nuevo aprendan primero la violencia. Dicen, que las que quieran transformar el mundo tomen antes que nada los fusiles. Dicen que empiezan de cero. Dicen que se viene un mundo nuevo”.
Monique Wittig fue cofundadora del Movimiento de Liberación de las Mujeres y del colectivo Gouines Rouges, pionero del lesbianismo combativo en París. Su pensamiento, conocido como lesbianismo materialista, definió la heterosexualidad como régimen político y transformó la teoría feminista europea. Como una parte más de su activismo, Las guerrilleras no fue concebida únicamente como una novela, sino como un campo de batalla donde el lenguaje se convierte en herramienta de combate.
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