Muere el filósofo y sociólogo Jürgen Habermas, gran pensador de la Escuela de Frankfurt

Referente mundial en teoría crítica, democracia deliberativa y espacio público, su pensamiento marcó durante décadas el debate sobre el futuro de las sociedades modernas

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Imagen de Archivo del filósofo
Imagen de Archivo del filósofo alemán Jurgen Habermas. EFE/J.L.Cereijido

El filósofo y sociólogo alemán Jürgen Habermas, figura central del pensamiento europeo contemporáneo y gran representante de la segunda generación de la Escuela de Frankfurt, ha muerto a los 96 años, dejando huérfano a un siglo de debates sobre democracia, racionalidad y espacio público. Nacido en Düsseldorf en 1929, dedicó su extensa obra a pensar cómo las sociedades modernas pueden sostener una vida democrática basada en la discusión racional, la ética del discurso y la acción comunicativa, convirtiéndose en referencia ineludible para la teoría política, el derecho y las ciencias sociales.

Autor de textos fundamentales como Historia y crítica de la opinión pública y Teoría de la acción comunicativa, Habermas reivindicó frente al cinismo posmoderno el legado de la Ilustración, la vigencia de la razón y la posibilidad de una esfera pública crítica. Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 2003 y voz influyente en los debates sobre Europa, el constitucionalismo y el papel de los medios, su muerte marca el final de una generación para la que pensar significó también una forma de responsabilidad política e histórica tras el trauma del nazismo.

A lo largo de más de medio siglo, Jürgen Habermas desarrolló una obra monumental en la que combinó filosofía, sociología, teoría política y derecho, siempre con una preocupación central: cómo hacer posible una democracia verdaderamente participativa basada en el uso público de la razón. Su teoría de la acción comunicativa y su ética del discurso propusieron que la legitimidad política surge del diálogo entre ciudadanos libres e iguales, capaces de argumentar y justificar sus posiciones, frente a la imposición del poder económico o burocrático. Esa confianza en la fuerza del mejor argumento lo convirtió en una rara figura de intelectual público: alguien que intervenía en los grandes debates de su tiempo sin renunciar al rigor teórico.

El filósofo alemán, el profesor
El filósofo alemán, el profesor Jürgen Habermas, pronuncia un discurso durante la ceremonia de entrega del premio «Comprensión y Tolerancia» en el Museo Judío de Berlín, el 13 de noviembre de 2010. Fotografía tomada el 13 de noviembre. REUTERS/Odd Andersen/Pool/Foto de archivo

Su influencia directa en España

La relación de Habermas con España fue especialmente intensa desde la Transición, cuando muchos juristas, sociólogos y filósofos españoles encontraron en su pensamiento herramientas para pensar el paso de la dictadura a la democracia y la construcción de un Estado social y de derecho. Sus ideas influyeron en debates sobre la Constitución, el papel de la opinión pública, el terrorismo y la memoria histórica, y fue invitado con frecuencia por universidades y centros de pensamiento españoles, donde se le reconocía como un aliado intelectual en la defensa de las libertades públicas y el pluralismo. Varias de sus obras clave se tradujeron pronto al castellano, lo que facilitó que generaciones de estudiantes lo leyeran casi al mismo tiempo que en Alemania.

En el contexto europeo, España también fue para Habermas un ejemplo de cómo una democracia joven podía integrarse en un proyecto comunitario basado en derechos fundamentales y solidaridad, cuestiones que él defendió con insistencia frente al auge del nacionalismo y el euroescepticismo. No dudó en criticar tanto los excesos del mercado como las respuestas tecnocráticas a las crisis, y siguió con atención fenómenos como el 15M o la emergencia de nuevos movimientos ciudadanos, que interpretaba como síntomas de la búsqueda de una participación más profunda en la vida pública. Su muerte deja en España tanto en todo el mundo un vacío en un espacio intelectual que encontró en sus libros un lenguaje para pensar, con ambición crítica, qué significa ser una democracia avanzada en el siglo XXI.