En un giro significativo, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood ha decidido que los miembros encargados de votar en los premios Oscar deberán ver las películas nominadas a través de la plataforma digital exclusiva para miembros en lugar de asistir a proyecciones presenciales. La decisión, comunicada recientemente mediante una carta oficial, supone el abandono de una tradición que vinculaba la experiencia de visionado al formato cinematográfico y refuerza la posición del streaming en el proceso de selección de los galardones más prestigiosos del cine.
Según la misiva distribuida por la Academia de Hollywood, la asistencia a las proyecciones presenciales de las películas nominadas ha caído de manera sostenida en los últimos años, especialmente desde la introducción del servicio digital Academy Screening Room. La organización señaló que, de media, solo cinco miembros asistieron a las sesiones posteriores al anuncio de las nominaciones durante los dos últimos años, a pesar de que cada función implicaba un coste elevado para la institución.
Ante estos datos, la dirección de la Academia consideró que mantener las proyecciones resultaba inviable y optó por concentrar los recursos en su plataforma de streaming para miembros, donde todas las películas nominadas están disponibles para visionado en casa. Esta decisión se enmarca en un contexto de transformación digital que afecta a toda la industria audiovisual y que, en el caso de los Oscar, afecta directamente al modo en que los votantes acceden a las obras candidatas.
La Academy Screening Room se ha convertido, de este modo, en la herramienta central para que los votantes puedan ver los títulos seleccionados desde cualquier lugar, eliminando la obligatoriedad de acudir a salas físicas localizadas en ciudades concretas. Durante décadas, la Academia de Hollywood organizó proyecciones especiales de las películas preseleccionadas y nominadas en ciudades como Los Ángeles, Bay Area, Nueva York y Londres. Estas funciones permitían a los miembros de la institución y a los votantes de los Oscar ver los títulos en pantalla grande, en condiciones técnicas óptimas y en un entorno compartido.
Décadas de visionados conjuntos en la gram pantalla
Este modelo comenzó a transformarse con la llegada de la plataforma de streaming exclusiva para miembros, que desde hace siete años ha ido ganando terreno como alternativa principal. La caída drástica de asistencia a las proyecciones físicas, acelerada por la pandemia y los cambios en los hábitos de consumo audiovisual, terminó por consolidar el cambio de paradigma. El abandono definitivo de las proyecciones presenciales marca el fin de una tradición vinculada al rito y la atmósfera del cine en sala, y refleja la creciente influencia de la tecnología en los procesos de evaluación y votación de la industria cinematográfica.
La medida no ha estado exenta de polémica dentro de la propia Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas. Algunos miembros han manifestado su descontento, argumentando que la experiencia de ver una película en casa no puede equipararse a la de una sala de cine, especialmente en títulos que exploran la espectacularidad visual o el diseño sonoro. Entre los argumentos críticos se encuentra la percepción de que la evaluación de obras como Frankenstein o Avatar: Fuego y ceniza pierde parte de su sentido fuera del entorno cinematográfico tradicional. Los detractores consideran que la esencia de los Oscar, como premios dedicados a la excelencia en el cine, se ve desvirtuada al obligar a los votantes a recurrir exclusivamente al streaming.
Frente a estas posiciones, la Academia de Hollywood ha defendido que los miembros han tenido múltiples oportunidades para ver las películas en pantalla grande antes de las nominaciones. Además de las sesiones oficiales previas, la organización ha promovido la participación en los llamados FYC screenings, funciones impulsadas por los estudios para miembros votantes, cuya programación puede consultarse ahora en un calendario digital en el sitio exclusivo para miembros.
La carta enviada por la Academia de Hollywood agradece la participación de los miembros en la temporada y destaca la organización de más de 300 proyecciones de películas calificadas en las principales ciudades durante los meses previos al anuncio de nominaciones. El comunicado enfatiza que, a pesar del fin de las funciones presenciales tras las nominaciones, los votantes disponen de acceso inmediato a todos los títulos nominados mediante la Academy Screening Room. Asimismo, se invita a los miembros a activar la función de calendario de FYC screenings en el portal exclusivo, con el objetivo de facilitar el acceso a futuras proyecciones especiales organizadas por los estudios. Con esta decisión, la Academia sella la transición del visionado colectivo en sala al consumo individual en streaming, estableciendo un nuevo estándar para el proceso de selección de los Oscar.
Últimas Noticias
Agustina Bazterrica, la autora argentina de culto, publica un libro de relatos previo a su ‘boom’ editorial: “La realidad parece un capítulo de Black Mirror”
Se recupera la colección de relatos previa al gran éxito de ‘Cadáver exquisito’, que se publica con el título de ‘Diecinueve garras y un pájaro oscuro’

Ayesha L. Rubio, escritora: “Cuando hablamos de personas que están en los márgenes, en realidad hablamos del 80% de la población mundial, los privilegiados son cuatro”
Infobae entrevista a la autora de ‘Volverán como fuego’, un conjunto de relatos que narran el mundo y la historia a través de personas migrantes o expulsadas de su propio hogar

La cineasta que transforma ‘Sexo a los 70′ en una serie para desafiar tabúes y estereotipos
El proyecto explora la diversidad generacional y pone en primer plano el placer adulto a través de la comedia y nuevos enfoques de representación

Borran la cara del ángel con el rostro de Giorgia Meloni en una iglesia de Italia: “Las imágenes de la tradición cristiana no pueden ser mal utilizadas”
La polémica restauración de uno de los querubines del fresco de la Basílica de San Lorenzo de Lucina ha implicado a la Santa Sede y al propio gobierno, que revisó el aspecto original de la obra y los cambios efectuados por el restaurador




