
La editorial Lumen ha recuperado una pieza mayor del terror gótico estadounidense. Se trata de Elizabeth, la novela debut de Ken Greenhall de 1976 y que publicó con el pseudónimo de Jessica Hamilton, el nombre de soltera de su madre.
El argumento se centra en la figura de Elizabeth Cuttner, una adolescente de catorce años marcada por una inusual lucidez y una temprana desconfianza hacia quienes la rodean. Tras la muerte de sus padres, acontecimiento del que no se desliga por completo en ningún momento, la protagonista se traslada a la mansión neoyorquina de la familia paterna, un espacio impregnado de símbolos amenazantes y reminiscencias góticas.
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Allí, mientras la protagonista descubre el alcance de sus capacidades, la historia explora la influencia de un linaje femenino ligado a la brujería y el papel de los espejos como portales y testigos de lo insólito.
Tradición gótica y parentesco literario
La presentación de la novela, en la edición de Lumen traducida por Laura Fernández, ha resaltado el diálogo que Elizabeth entabla con figuras como Mary Katherine Blackwood, protagonista de Siempre hemos vivido en el castillo de Shirley Jackson, y Carrie, el célebre personaje de Stephen King.
Así, la obra de Greenhall se integraría en la tradición de la confesión o el flujo de conciencia visto a través de los ojos de una joven dotada de poderes sobrenaturales.
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En las páginas de la novela, los espejos adoptarán un papel central y ambiguo. La narradora llega a preguntarse: “Lo cierto es que no hay forma de saber si el espejo te muestra lo que ven los demás, o la verdad”.

Esta ambivalencia empapa toda la narración, llevando al lector a sumergirse en las dudas y percepciones de una protagonista que, con catorce años, sostiene: “Me vine a vivir con mi abuela hace un año, después de matar a mis padres. No quiero parecer insensible. Déjame que te lo explique”.
La historia incorpora elementos sobrenaturales (sapos, serpientes, linajes que se remontan al siglo XVI), así como tramas familiares complejas y relaciones marcadas por lo no dicho, el deseo y la violencia.
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Sin embargo, la dimensión más inquietante del relato reside en cómo Elizabeth utiliza su poder sin escrúpulos ni temor al coste personal o ajeno.
Reflejos, linaje y poder femenino
Una de las características más interesantes de la novela es la singularidad del personaje principal y la atmósfera conseguida por Greenhall. Se observa que Elizabeth se presenta como una “villana” adolescente, imperturbable e incapaz de experimentar emociones convencionales, lo que la convierte en una figura tan turbadora como fascinante.
El texto subraya cómo la niña, tras la muerte de sus padres y la mudanza a la mansión familiar en Coenties Slip, despliega su abanico de poderes, combinando la seducción precoz con una indiferencia inusual hacia la muerte y el sufrimiento ajenos.
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La aparición de Frances, una antepasada de Elizabeth que fue ejecutada como bruja en la Inglaterra del siglo XVI, añade profundidad y contexto genealógico al conflicto interno de la protagonista. Frances, que habita los espejos, instruye a la joven en el arte de la brujería y legitima una herencia femenina aureolada por la desviación y el dolor.
Además, el erotismo y los vínculos turbios se insinúan, por ejemplo, en la compleja relación entre Elizabeth y su tío James, así como en la rivalidad o alianza con otras figuras femeninas descendientes de Frances.
El carácter inquietante de la novela no reside tanto en el terror explícito como en la normalización de la crueldad y en la frialdad emocional de su protagonista. Greenhall se distancia de los estereotipos del género de terror para ofrecer más bien un retrato inquietante y ambiguo de una antítesis de la inocencia adolescente, donde la magia se asocia tanto a la marginación como al ‘autodescubrimiento’.
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La reivindicación de Grady Hendrix
Uno de los mayores expertos y divulgadores (además de escritor) de literatura de terror, Grady Hendrix, incluyó los libros de Ken Greenhall en su antología Papers from Hell. La oscura historia de la ficción de terror de los años 70 y 80 (Minotauro).
En este volumen analiza la obra del autor, entre ellas Hell Hound, también conocida como Baxter (1977), Childgrave (1982), The Companion (1988), Death Chain (1991) o Leonor (1998), su última novela. Grady Hendrix lo considera un maestro del horror que susurra en la oscuridad.
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