Una actriz americana, un boxeador y un crítico de cine dispuesto a hacer su primera película con la firme intención de hacer historia. A veces las mejores cosas en la vida suceden de puras casualidades, y la historia detrás de Al final de la escapada, la película que dio comienzo y mejor resume la llamada nouvelle vague, es una de ellas. Pero estas historias también merecen ser contadas, y eso es exactamente lo que ha hecho ahora Richard Linklater con su nueva película. ¿Su título? No podía ser otro que Nouvelle Vague.
Aterrizada esta semana en cines, la nueva película del director de Boyhood o Antes del amanecer transita entre la carta de amor sincera y entre el chiste mordaz, entre el biopic documentado -esa retahíla de nombres- o el imaginado en su cabeza, que a ratos parezca una película robada de aquella época y otros veas a Linklater dibujando cada línea con una sonrisa de oreja a oreja. Pero sobre todo me encanta que Linklater haya cumplido su promesa de la anterior película y, como el protagonista de Hit Man, haya demostrado que puedes cambiar completamente todo y aun así seguir siendo tú mismo.
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Nouvelle Vague se centra en el rodaje de la película de Jean Luc Godard Al final de la escapada, con la estrella de cine Jean Seberg y el aspirante Jean Paul Belmondo, por entonces casi desconocido. La película sigue el día a día de rodaje mientras Godard intenta planear el filme y darse cuenta poco a poco de lo complicado que es realmente hacer un largometraje. No obstante, una serie de casualidades propician que la película vaya saliendo adelante de forma natural y espontánea, lo que hará precisamente que todo el equipo se sienta más unido que nunca.

Una película que por momentos parece un documental
Lo fascinante de la película, como se puede ver en el clip, es que Linklater captura con fidelidad no solo la época a través del vestuario o el decorado, sino también a través del propio ojo de la cámara. La película está rodada en un estilo similar al de una película de la época, e incluso su blanco y negro y su montaje remiten a las cintas de Godard, Truffaut y compañía. Un homenaje y a la vez un ejercicio de mimetismo con el que fue uno de los grandes cineastas de la historia del cine.
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A ello sin duda ayudan también las interpretaciones de unos actores que por momentos parecen la viva imagen de sus personajes, haciendo que por momentos Nouvelle Vague parezca un documental más que una película. Zoey Deutch como Jean Seberg, Aubry Dullin como Jean Paul Belmondo o especialmente Guillaume Marbeck como Godard replican hasta el último detalle o gesto de estos. En definitiva, una forma de viajar en el tiempo hacia una época dorada para el cine europeo, en el que directores como Godard y películas como Al final de la escapada rompieron para siempre con algunas de las normas del cine hasta entonces establecidas.
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