Dos escritoras de Nueva Zelanda quedan descalificadas del premio más importante de literatura de su país porque sus libros tenían portadas hechas con IA

Los organizadores del Premio Ockham ha decidido eliminar la candidatura de dos prestigiosas autoras tras la advertencia de un librero

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Los libros eliminados del Premio
Los libros eliminados del Premio Ockham, 'Angel Train', de Elizabeth Smither, y 'Obligate Carnivore and other stories', de Stephanie Johnson. (Montaje de Infobae España)

Entre las repercusiones del avance de la inteligencia artificial en la industria editorial, no faltará quien señale ahora lo que acaba de ocurrir en Nueva Zelanda. Allí, se ha producido la exclusión de dos célebres escritoras, Elizabeth Smither y Stephanie Johnson, del mayor premio literario del país, el Ockham (dotado con 31.700 euros), después de que se confirmara que las portadas de sus obras, Angel Train y Obligate Carnivore, incorporaban elementos creados con IA, una decisión que ha sacudido tanto a la comunidad del libro como a las propias escritoras.

La normativa que regula el uso de inteligencia artificial en las cubiertas entró en vigor en agosto, cuando ya todos los libros participantes habían completado sus procesos de diseño. El editor de ambas autoras, Quentin Wilson, ha expresado su desconcierto sobre la decisión del premio, ya que “era demasiado para que cualquier editorial tuviera en cuenta esta cláusula en sus encargos de diseño”, tal y como ha expresado al periódico The Guardian. La editorial, que confirmó la utilización de tecnología generativa en ambos casos, fue notificada tras la advertencia de un librero que sospechó del origen de las ilustraciones.

“Nos rompe el corazón”

Para Wilson el caso deja patente una “urgente necesidad” de establecer guías específicas sobre la integración de la IA, dada la normalización de herramientas como Grammarly y Photoshop en el día a día del sector editorial. “Como industria, debemos trabajar juntos para asegurar que esta situación no vuelva a suceder”, señala. “Nos rompe el corazón que dos obras de ficción de autoras tan respetadas terminen atrapadas en un asunto que no afecta a su escritura”.

Conviene recordar el peso de las escritoras apartadas del certamen: Smither, reconocida poeta, narradora y miembro de la Academia de Literatura de Nueva Zelanda, fue Poeta Laureada entre 2001 y 2003 y ha recibido tanto el Premio del Primer Ministro a la Trayectoria Literaria de Poesía como galardones de los New Zealand Book Awards. Johnson, también miembro de la Academia y autora de ficción, poesía, teatro y guiones para televisión y radio, se hizo acreedora del Premio Literario del Primer Ministro en 2022 y en 2019 fue nombrada Miembro de la Orden del Mérito de Nueva Zelanda.

La reacción de las autoras al conocer su descalificación

Smither se ha pronunciado sobre esta medida en un comunicado difundido por la propia editorial, centrándose en su preocupación por los diseñadores de la portada: “Son ellos quienes más me preocupan: que su meticuloso trabajo... no esté siendo respetado”. Por su parte, Johnson ha mostrado comprensión hacia los organizadores, compartiendo inquietudes por los riesgos de la IA en el ámbito creativo, pero también ha reconocido que, para ella, ha sido un duro golpe: “Mentiría si dijera que no estoy triste por esto”.

La autora también ha recordado que la gestación de los relatos de Obligate Carnivore se extendió durante dos décadas y que los escritores, por lo general, participan mínimamente en el diseño de sus libros. Johnson, además, ha querido dejar claro que ella desconoció el uso de IA en su portada. “Me preocupa que la gente piense ahora que utilicé IA para escribir mi libro, lo cual ciertamente no hice”, expresa en el citado medio británico. “Pensé que era la foto de un gato real y que los dientes se habían superpuesto, pero al parecer no fue así”.

Por su parte, la postura de la Fundación de los premios literarios Ockham se ha mostrado inflexible pese al revuelo causado. “La fundación no toma a la ligera una decisión que impide que las últimas obras de dos de los escritores más estimados de Nueva Zelanda sean consideradas para el premio de 2026”, ha asegurado la presidenta, Nicola Legat. Sin embargo, ha recordado que “los criterios se aplican a todos los participantes, independientemente de su prestigio, y deben aplicarse de manera coherente”. Además, ha querido puntualizar que el motivo del cambio en las políticas del premio ha surgido del “deseo de apoyar los intereses creativos y de derechos de autor de los escritores e ilustradores del país”.