Dos exmiembros de The Police llevan a los tribunales a Sting: “Se les deben millones de dólares en derechos de autor”

Los músicos Andy Summers y Stewart Copeland demandan al cantante con el que compartieron escenario hasta 2008

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Dos exmiembros de The Police han iniciado una demanda contra Sting y su empresa en la Alta Corte de Londres, reclamando millones de dólares por regalías no pagadas, según revela The Sun. La disputa resurge a más de una década de la última actuación del icónico trío británico y, esta vez, amenaza con dirimirse ante la justicia después de varios intentos de llegar a un acuerdo amistoso.

La demanda, presentada por el guitarrista Andy Summers y el baterista Stewart Copeland, señala tanto al cantante Sting—bajo su nombre real Gordon Matthew Sumner—como a la compañía Magnetic Publishing Limited. Summers y Copeland sostienen que existe una deuda millonaria por regalías no percibidas durante años de explotación del catálogo del grupo. La situación, según recoge The Sun, se encontraba en un punto muerto desde hace meses: “Los abogados intentaron varias veces alcanzar un acuerdo, pero se toparon con un callejón sin salida”, señala una fuente anónima citada por el medio británico. Ante esta falta de avances, la vía judicial se convirtió en la única alternativa posible para Summers y Copeland.

Desde el entorno de Sting, no se ha dado a conocer el contenido exacto del litigio, aunque un representante del músico aseguró que la demanda “no está relacionada” con Every Breath You Take, el tema más icónico y lucrativo del grupo. Sin embargo, no se han aportado más detalles sobre el objeto concreto del desacuerdo. The Police, a lo largo de su historia, ha vendido más de 75 millones de discos e instaurado una decena de éxitos globales que definieron la década de los ochenta, con Every Breath You Take como máxima referencia.

Las tensiones entre los miembros de The Police no son recientes y se remontan al periodo de mayor éxito del grupo. La ruptura definitiva se materializó tras una breve y exitosa reunión que finalizó el 7 de agosto de 2008 en el Madison Square Garden. Tras ese último concierto, los integrantes siguieron caminos individuales: Sting consolidó su prolífica carrera en solitario y como actor; Summers y Copeland se mantuvieron activos en distintos proyectos musicales.

Imagen del batería de The
Imagen del batería de The Police Stewart Copeland

Una convivencia problemática

En entrevistas concedidas en años recientes, tanto Sting como Copeland han dejado ver la dificultad de la convivencia dentro del grupo, marcada por choques de personalidad y la lucha de egos. En 2021, Sting aseguraba a la BBC: “Al principio, es una especie de democracia y después se convierte en una suerte de dictadura benevolente, diría yo. Pero esa es la naturaleza misma del arte”. Admitía que la separación fue dolorosa para todos: “Fue duro para los otros miembros y para mí porque los quiero mucho. Ver todo esto desmoronarse por el ego, el mío y el de ellos, me entristeció. Sigue entristeciéndome”.

El propio Stewart Copeland, en declaraciones más recientes a la revista Mojo, ofreció una visión similar sobre los conflictos internos: “Éramos los tres unos cabrones en esa habitación. No somos personas agradables. Andy y Sting son seres humanos maravillosos hasta que entran en la sala como The Police. Luego se transforman en unos jodidos cabrones. El único cabrón peor que ellos probablemente era yo". Estas revelaciones refuerzan la imagen de un grupo cuya química terminó por explotar cuanto más éxito lograba, convirtiendo el compañerismo en resentimiento duradero.

A pesar de estas disputas, The Police permanece como una de las bandas más influyentes del rock británico. En 2003, el grupo fue incorporado al Rock and Roll Hall of Fame, un reconocimiento a su legado más allá de las controversias internas. El presente litigio añade una nueva página al relato de la banda, desplazando su legendaria rivalidad de los escenarios y los estudios de grabación a los tribunales de justicia de Londres.