Rubén S. Lesmas
Móstoles (Madrid), 8 nov (EFE).- El triatleta mostoleño Emilio Agüera, campeón del mundo de duatlón paralímpico en 2025 y de Europa en 2026, afronta el reto de clasificarse para los próximos Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028 tras superar un grave accidente que le ha mantenido cuatro meses alejado de la competición.
PUBLICIDAD
Agüera, que compite internacionalmente en la categoría de triatlón PTWC, sufre simultáneamente dos enfermedades crónicas y degenerativas: la espondilitis anquilosante y la paraparesia simétrica fláccida-arrefléxica, que lo obligan a desplazarse y a competir en silla de ruedas de carrera y en 'handbike'.
"Son dos enfermedades distintas, una es una enfermedad reumática y la otra es neurológica. La neurológica, la paraparesia, es una enfermedad rara, de origen genético, y lo que provoca es que no tenga función motora en los miembros inferiores; tengo función sensitiva, pero no motora", explica este deportista a EFE.
PUBLICIDAD
El triatleta, que entrena en la localidad madrileña de Arroyomolinos donde reside actualmente, ha convertido el deporte en una forma de seguir adelante frente a estas dos enfermedades crónicas que condicionan su vida y que le obligaron a reinventarse para continuar haciendo aquello que siempre le había apasionado.
Los problemas de salud de Emilio comenzaron alrededor de 2004, cuando empezó a sufrir dolores de espalda, cervicales y articulaciones, provocados fundamentalmente por unas hernias discales, por lo que tuvo que someterse a varios tratamientos para controlar unas molestias que "cada vez resultaban más intensas".
PUBLICIDAD
Finalmente, los especialistas le diagnosticaron una espondilitis anquilosante, una enfermedad reumática, inflamatoria y degenerativa que le provoca dolor y rigidez, además de complicaciones en otras partes del organismo, como "uveítis esporádicas, inflamación intestinal y, en consecuencia, sangrados".
A esta patología se sumó posteriormente una enfermedad neurológica de origen genético y considerada rara: una paraparesia simétrica flácida-arrefléxica, que le provocó progresivamente la "pérdida de la función motora de los miembros inferiores", aunque conserva "la sensibilidad".
PUBLICIDAD
"Desde la pandemia, aproximadamente en 2021, que es cuando empecé a utilizar silla de ruedas irremediablemente, empezamos a adaptar el deporte que yo siempre he practicado, el triatlón, de forma popular, a mi nueva situación", recuerda el deportista, para quien esto supuso "un cambio radical" en su vida cotidiana.
Sin embargo, esto no frenó su amor por el deporte y comenzó a entrenar en la categoría PTWC1, la más severa dentro de las clases de silla de ruedas del paratriatlón, una modalidad que utiliza una 'handbike' para completar el segmento ciclista, una silla de atletismo para la carrera y un neopreno especial.
PUBLICIDAD
"En el agua, la clave está en cómo superar que las piernas se anclen. Para eso hay un neopreno especial que da flotabilidad, te eleva las piernas y, en movimiento, ya no se te hunden", señala Agüera, que detalla que las distancias de su triatlón son 750 metros nadando, 20 kilómetros en handbike y 5 kilómetros en silla de atletismo.
Aquella decisión abrió una nueva etapa deportiva que, con mucho trabajo y unos primeros resultados discretos, acabaría llevándole a competir en campeonatos nacionales e internacionales. Después llegaron los podios nacionales, los títulos de España y las primeras experiencias en las Copas del Mundo.
PUBLICIDAD
En 2025 alcanzó uno de los grandes hitos de su carrera al proclamarse campeón del mundo de duatlón paralímpico, pero su trayectoria ascendente se vio truncada por un grave accidente que sufrió mientras entrenaba con su silla de ruedas en agosto de 2025.
"No sé qué pasó. Iba entrenando rápido, iría a 35 o 40 km/h, y la silla se partió. Salí volando por los aires. Fueron unos cinco metros lo que volé; caí directamente con la cara y con el hombro", rememora el deportista, quien temió realmente por su integridad.
PUBLICIDAD
La caída le provocó importantes lesiones faciales, le dejó sin cartílago en la nariz, graves daños en el hombro, una luxación y problemas en el manguito rotador, aunque afortunadamente el casco evitó consecuencias todavía más graves.
Durante cuatro meses tuvo que abandonar completamente los entrenamientos y, a las lesiones provocadas por la caída, se añadió la dificultad para conseguir una nueva silla adaptada, un material específico cuyo coste y fabricación suponen un importante esfuerzo económico y cuya entrega tarda un mínimo de cuatro meses.
PUBLICIDAD
"Volver a empezar fue complicado tanto física como mentalmente. Poco a poco volví a coger la bici, hacía rodillo en casa; fue todo volver a empezar. Incluso llegué a plantearme continuar entrenando sin volver a competir", confiesa Emilio.
Sin embargo, el equipo con el que compite, de Santiago de Compostela, siguió confiando en él, le animó a regresar a los campeonatos y, en la primera toma de contacto con la competición, logró ser subcampeón de España de duatlón prácticamente estrenando su nueva silla.
Las grandes expectativas se confirmaron y, poco después, logró el subcampeonato de Europa de duatlón, los subcampeonatos de España de duatlón y triatlón y una cuarta posición en la Copa del Mundo de Alhandra (Portugal), terminando ese año en el puesto 19 del ranking mundial pese a haber disputado una sola prueba de la Copa del Mundo.
Tras recuperar sensaciones, Emilio mira ahora hacia los Juegos Paralímpicos de Los Ángeles 2028. El objetivo para el próximo año es situarse entre los nueve primeros del ranking mundial de su categoría, aunque existen otras tres plazas que pueden concederse mediante criterios técnicos.
"Tenemos que hacer diferentes Copas del Mundo para puntuar en ese ranking. Hay gente muy buena, pero estamos haciendo las cosas bien, trabajando muy bien, y creemos que con una buena planificación de temporada podemos conseguirlo", asegura, insistiendo en que ahora su principal obstáculo es económico.
A diferencia de otros deportistas de alto nivel, Agüera debe asumir personalmente buena parte de los gastos de desplazamiento a las competiciones, material —silla de ruedas de competición y 'handbike'— y preparación, ya que cuenta con entrenador, fisioterapeutas y otros especialistas, con la ayuda de algunos patrocinadores.
"No sé hasta dónde voy a llegar, porque también mis enfermedades son degenerativas. Yo siempre digo que soy como un yogur, tengo fecha de caducidad y ya estamos en fecha de consumo preferente, pero parece que estamos buenos todavía", bromea, consciente de que, una vez ha llegado hasta aquí, lo único que quiere es "disfrutar del momento". EFE
1011496
(Foto)
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
El estado de los embalses de España domingo 8 de noviembre
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha actualizado su último boletín sobre la capacidad de los embalses de agua en España

La evolución de la princesa Ingrid de Noruega como heredera de la corona a los 22 años: “Su combinación de responsabilidad y naturalidad es su mayor activo de conexión”
La experta en marca personal Ana Jiménez analiza cómo la hija de Haakon VIII va construyendo su imagen pública

La estación de esquí Valgrande-Pajares: 30 kilómetros de pistas en plena Cordillera Cantábrica para esquiar sin salir de Asturias
La estación de esquí del concejo de Lena combina trazados debutantes y expertos a menos de una hora de Oviedo y León

La amenaza de ciberataques a bancos de sangre en Francia pone en alerta a España: “Pueden llegar a parar un hospital”
Los incidentes con congeladores en Francia han causado nerviosismo en el resto de las autoridades europeas. España es uno de los países que más ciberataques recibe

La inversión de Latinoamérica en España cae un 7,8% y la española en América Latina se desploma casi el doble: un 14,3%
México, Colombia y Argentina lideran la llegada de capital latinoamericano a España, que acumula 79.357 millones de euros de inversión de la región


