Álvaro de Luna se recompone: "Me ha jugado malas pasadas venir de situaciones de éxito"

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Javier Herrero.

Madrid, 30 oct (EFE).- Álvaro de Luna está de vuelta con su tercer disco en solitario, pero, como un azulejo "aparentemente rígido pero de naturaleza superfrágil", ha tenido que darse un tiempo apartado para aprender de qué material está hecho y superar una etapa acuciado por la ansiedad, en buena medida por el peso de la responsabilidad.

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"En terapia vimos mucho eso, que el no querer decepcionar a los fans, a la compañía, a mi gente ni a mí mismo, me puso una losa de responsabilidad encima. Yo estoy súper agradecido de los resultados que he tenido con mis canciones, pero eso te puede hacer sabotearte. A mí me ha jugado malas pasadas venir de situaciones de éxito y decir que lo que se espera de mí es 'esto' y, si no lo consigo, pensar que habré fracasado", reflexiona en una charla con EFE.

De Luna (Sevilla, 1994) lo hace relajado y con una sonrisa al sol de un viernes cálido en Madrid, el día en el que se publica 'Azulejos' (Warner), que narra en buena medida todo su proceso de recomposición, con cortes como 'Dime dónde estás', que aparentemente habla de una añoranza amorosa, pero no.

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"Llegó un momento en el que no me reconozco a mí mismo. A mí me gusta mucho la tontería y la guasa y no fluía. Me sentía triste todo el tiempo, muy apagado y desconectado de mi raíz", cuenta sobre el origen de un tema al que puso una melodía alegre para desengrasar e intentar conjurar su personalidad original.

La añoranza se conjuga con el deseo de fuga en muchos momentos del disco. En 'Llego tarde' habla de volver a Portugal, autorreferencia a su primer gran éxito, 'Juramento eterno de sal', como una invocación de aquellos días en los que componía en el cuarto bajo que le pusieron sus padres en su casa de Sevilla para crear despreocupado.

"Me di cuenta de que estaban pasando cosas súperchulas, como actuar en el Movistar Arena, y estaba frustrado porque no las disfrutaba, todo el tiempo persiguiendo una liebre. Se me juntaron muchas cosas y tuve un momento de estrés, porque tampoco estaba muy bien con el equipo de trabajo que tenía en ese momento y tenía a la prensa (rosa) detrás dándome la turra", explica De Luna, que además pasó una crisis de los 30: "Sentí que se me hubiera acabado la vida".

La fuga se hacía necesaria y elegió un destino como Indonesia que le proporcionaba "una ventana de 8 horas", cuando España dormía, para poder vivir la vida plenamente y luego dedicarse a responder mensajes. "Me ayudó a darle importancia a lo importante y darme cuenta de que me echaba de menos a mí mismo", indica sobre un proceso de conocimiento personal que arrancó entonces.

Todo ello remoldeó el sonido de su tercer álbum, que originalmente iba a ser un disco "solamente de rock", por lo que ya había muchos temas que vieron la luz incluso. "Pero luego me sentía tan vulnerable, tan pequeñito, que me apetecía jugar un poco con otros sonidos", explica sobre un trabajo en el que por primera vez se ha atrevido a asumir la preproducción de la mano de Paco Salazar ("Que entiende muy bien mi cabeza, lo cual no es sencillo", bromea).

Quienes se acerquen a 'Azulejos' encontrarán temas puramente pop, algunos de aire "blues", un corte "tan diferente" como 'Cuchillos', que considera de sus favoritos, u otros más desenfadados como 'Bandolero', que tiene una "cadencia flamenco" inspirándose en el 'Viviendo sin freno' de Delinqüentes.

Próximamente anunciará su nueva gira, con la única aspiración de volver a disfrutar en el escenario y para cuyos primeros conciertos ha querido volver a las salas, sin pensar en los números.

"Entiendo esa ambición de querer tocar en sitios más grandes, porque significa que tu proyecto está creciendo, pero se está se perdiendo el valor de lo que significa llenar un Movistar Arena, que parece que no tiene ningún mérito meter a esa barbaridad de peña en un concierto, siendo de los hitos más grandes que puedes hacer como músico", destaca. EFE

(Foto)

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