Una pasajera, 24 horas después del accidente: “No me lo termino de creer”

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Urda (Toledo), 29 oct (EFE).- 24 horas después del trágico accidente de Urda (Toledo) en el que han fallecido al menos 68 personas, una pasajera del vagón 6 del tren Iryo, embestido a las 8:54 horas de este miércoles por otro tren de Renfe, trata de asimilar lo ocurrido y confiesa: “No me lo termino de creer”.

En una conversación telefónica con EFE, María, residente en Ciudad Real y pasajera habitual de la línea Madrid-Andalucía que usa al menos tres días a la semana, indica que está “físicamente bien” pero emocionalmente aún no ha procesado lo ocurrido.

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“Acabo de salir a la calle para dar un paseo y despejarme. No paro de dar paseos”, confiesa la superviviente del accidente, que detalla que en el plano físico, tiene todavía moratones en las piernas y una pequeña herida cerca del ojo.

María viajaba en el vagón 6 del Iryo accidentado por casualidad. Esta pasajera se desplaza por trabajo y motivos familiares entre dos y tres veces por semana entre Madrid y Ciudad Real y siempre lo hace en el servicio de Renfe.

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Este miércoles cogió por primera vez un tren Iryo después de haber perdido el tren de las 6 de la mañana, por lo que, afirma, un viaje habitual para ella se sintió como una novedad.

Sobre el trayecto, destaca que “íbamos despacio en todo el trayecto” y parando, algo que, subraya, es habitual en esta línea.

Tras quince minutos parados, oyó un ruido, y a los cinco segundos, el tren comenzó a “tambalearse y moverse”.

“No sé exactamente lo que pasó. Los pasajeros que íbamos en ese coche salimos disparados hacia delante” dice María, quien apunta a que en su vagón había “varias personas con la cara ensangrentada” y un hombre inconsciente.

La pasajera confiesa que aún le “vienen imágenes a la cabeza” de esos momentos de confusión hasta que lograron salir del tren y trataron de auxiliar a pasajeros heridos.

Tras esperar durante dos horas a que la Guardia Civil le tomara los datos, un vecino de una localidad cercana le llevó hasta una carretera convencional, donde su padre pudo recogerla.

“Por la mañana estaba muy en shock. Iba muy cansada, pensaba que estaba soñando, en una pesadilla, no me lo terminaba de creer”, cuenta.

Durante la tarde, señala, se vio arropada por su familia: “Vinieron familiares y mis abuelos del pueblo. Todo el mundo llorando, no creíamos lo que había pasado”.

A pesar de todo, destaca que, después de las 68 víctimas confirmadas, ha “tenido mucha suerte”.

“Voy a intentar ir al trabajo para ocupar la cabeza en otro sitio que no sea esto”, señala María, quien quiere hacer “vida normal lo antes posible”, aunque admite: “No sé hasta que punto psicológicamente voy a estar bien”.

Por ello, subraya, está esperando a asimilar lo ocurrido y no descarta pedir ayuda psicológica para superarlo.

“No me termino de creer que estaba ahí y me hubiera pasado a mí. Siento mucha impotencia”, finaliza. EFE

(Foto) (Vídeo)

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