El exprofesor de karate condenado por abusos sexuales se quita la vida en prisión tras aceptar 26 años de cárcel

Es el noveno preso en suicidarse en Cataluña en lo que va de año

El profesor de karate condenado el miércoles, en la Audiencia de Barcelona.
El profesor de karate condenado el miércoles, en la Audiencia de Barcelona. (EFE/Andreu Dalmau)
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El exprofesor de kárate de Barcelona que aceptó el martes 26 años y medio de cárcel por abusar y agredir sexualmente a cinco alumnos menores de edad se ha suicidado esta mañana en la cárcel Brians 1 de Sant Esteve Sesrovires (Barcelona), donde le habían internado.

Según han informado a Efe fuentes cercanas al caso, el recluso no estaba siendo objeto de seguimiento en el programa de prevención de suicidios en prisión. Se trata del noveno preso que se quita la vida en Cataluña en lo que va de año.

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El hombre, de 67 años, había sido condenado el martes por tres delitos de abuso y dos de agresión sexual continuada, un delito de elaboración y otro de tenencia de pornografía infantil. Sus víctimas, todas menores de 17 años, habían sido alumnos suyos en el Centro Deportivo Claret de Barcelona. Debía cumplir 18 de los 26 años que había aceptado en la cárcel, a los que se restarían los 3 y medio que llevaba en prisión preventiva, para después pasar otros 9 en libertad vigilada.

Aprovechó su confianza con los alumnos para abusar de ellos

El preso contaba con antecedentes por abusos sexuales. En los 2000, daba clases en otros centros deportivos de la Ciudad Condal, donde fue denunciado por varios alumnos. El hombre fue condenado por un delito de abusos sexuales, pero el resto de casos no llegaron a juicio porque ya habían prescrito.

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Trece años después, comenzó a trabajar en el Centro Deportivo Claret del barrio de Gràcia, dependiente de los misioneros Claretianos, donde impartía clases a alumnos aventajados. Aprovechaba momentos en los que las instalaciones estaban vacías o poco concurridas para estas sesiones, pues contaba con las llaves de las estancias.

Palacio de Justicia de Barcelona. (Europa Press)
Palacio de Justicia de Barcelona. (Europa Press)

El condenado utilizaba estos espacios, así como su despacho y los vestuarios, para abusar de cinco de sus alumnos, niños de entre 11 y 17 años, que nunca dieron consentimiento válido. El hombre grabó algunos de estos encuentros con cámaras que él mismo instalaba.

Según la Fiscalía, este sensei aprovechó no solo su puesto de poder, sino la relación de confianza que había forjado con sus alumnos. “Conocía perfectamente sus carencias, debilidades y formas de ser”, dijo el Ministerio Público. Tras las agresiones, les decía que debían estar “orgullosos” de haber recibido este trato “especial” frente al resto de alumnos. Por ello, les pedía que no contaran nada de lo sucedido, para no generar “envidia” en los grupos.

El instructor llegó a obsesionarse con una de las víctimas, quien desarrolló una “forma de dependencia” con el arrestado. El menor acabó yendo a su casa, donde continuó el abuso hasta el momento de su detención.

Nueve suicidios en un año

Fachada del Centro Penitenciario Brians 2 de Barcelona. (Pau Venteo - Europa Press)
Fachada del Centro Penitenciario Brians 2 de Barcelona. (Pau Venteo - Europa Press)

La muerte de este preso es la novena que se sucede dentro del sistema penitenciario catalán en 2026 y ocurre tan solo cinco días después de que un interno de la cárcel Brians 2 de Sant Esteve Sesrovires se quitara la vida.

“Las cifras obligan a preguntarnos por las condiciones de vida en los centros penitenciarios y por las responsabilidades de la Administración en la protección de las personas internas”, denunciaba a mediados de octubre el Observatorio del Sistema Penal y los Derechos Humanos. “La situación en las prisiones exige análisis, transparencia y responsabilidades. No podemos normalizar estas muertes ni ignorar las condiciones en las que viven las personas privadas de libertad”, agregaron.

*Noticia en ampliación

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