Reconocer social y laboralmente las secuelas del cáncer de mama, asignatura pendiente

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Madrid, 19 oct (EFE).- El reconocimiento social y laboral de las secuelas del cáncer de mama y los cambios físicos, psicológicos y cognitivos derivados de esta enfermedad es una de las asignaturas pendientes del sistema sanitario y de los servicios sociales.

Es la demanda de la oncóloga de la Unidad de Patología Mamaria del hospital público madrileño Ramón y Cajal Noelia Martínez, una unidad que celebra este lunes 19 de octubre, Día Mundial del Cáncer de Mama, las XIV Jornadas 'Pensando en Nosotras', que contarán con la presencia de seiscientas personas entre pacientes y familiares.

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Bajo el lema 'Naturalmente', las jornadas recorrerán distintos rincones de la ciudad de Madrid para hablar, desde una perspectiva cercana y vinculada a la vida cotidiana, de todo aquello que acompaña a una persona antes, durante y después del cáncer de mama.

En una entrevista co EFE, la doctora Martínez, coordinadora de este foro, explica que esta iniciativa busca superar los márgenes de las consultas después del tratamiento y ofrecerles a las pacientes una hoja de ruta con herramientas prácticas para la nutrición, el ejercicio físico y el apoyo psicológico.

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Se diagnostican unos 38.000 nuevos casos al año en España y la supervivencia actualmente se sitúa por encima del 80 %.

Martínez indica que la prevalencia del cáncer de mama es cada vez mayor, pero destaca la mejora de la supervivencia, que hace cuatro décadas estaba en un 50 %, gracias al diagnóstico precoz con las mamografías y el resto de pruebas radiológicas que se hacen en cuanto se detecta una alteración, así como a los nuevos tratamientos.

En este punto, la especialista resalta la importancia del programa de cribado público autonómico para mantener la tendencia descendente de la mortalidad.

"Para que un cribado tenga resultados, por lo menos el 80 % de las pacientes tiene que acudir a hacerse la mamografía de forma periódica", enfatiza.

Aunque las preocupaciones de las mujeres son muy diferentes en función del tipo de paciente, la doctora Martínez señala que "se sigue teniendo mucho miedo a la quimioterapia y a la alopecia".

"La pérdida del pelo no preocupa tanto por coquetería, sino porque de cara a la sociedad te hace sentir enferma y señalada", afirma.

En las jornadas analizarán también las secuelas que persisten tras concluir el tratamiento y retomar la rutina.

"Terminan el tratamiento, pero no ha concluido el proceso. Se tienen que incorporar a la vida familiar, personal y laboral como si no hubiera sucedido nada, pero sí ha ocurrido. Hay unos efectos secundarios: cansancio, pérdida de memoria, falta de concentración, niebla mental. Se habla mucho del cáncer de mama, pero se conoce poco y falta ese reconocimiento social y laboral de forma muy importante", subraya.

La facultativa asegura que en estas jornadas las pacientes encuentran acompañamiento y comparten sus problemas, sus dificultades y sus miedos.

La doctora Martínez aconseja que las mujeres no dejen de hacerse las mamografías de control o cribado (screening) cada dos años para la detección precoz del cáncer de mama y, ante cualquier síntoma o signo, recomienda acudir a un hospital grande, con unidades multidisciplinares. EFE

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