El Real Madrid cambia la cara, pero no evita la polémica: aplasta al Sevilla, mientras Arda Güler se libra de una posible roja

Un gol de Güler, otro de Diomande y el doblete de Mbappé sellaron la victoria del club blanco ante el Sevilla

Los jugadores del Real Madrid celebrando un gol de Mbappé (EFE/Javier Lizón)
Los jugadores del Real Madrid celebrando un gol de Mbappé (EFE/Javier Lizón)
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El Real Madrid quería resarcirse de una victoria agridulce ante la Roma y la ocasión se presentaba perfecta este domingo: ante el Sevilla y en el Santiago Bernabéu, en casa. Encontró Mourinho la sintonía perfecta con los cambios en el once. El club blanco fue todo lo que pide el portugués, intenso en la pérdida de balón y rápido a la hora de crear. Güler selló el primero con un magistral disparo tras una polémica jugada que pudo costarle la roja. La noche iba de golazo y Mbappé se sumó a la fiesta con un jugadón. Desde los once metros transformó el tercero el francés. Diomande puso la guinda al encuentro con otro impresionante misil.

El club blanco salió eléctrico al campo con una chispa que hacía mucho tiempo que no mostraban sobre el terreno de juego. No querían sufrir como sí lo hicieron ante la Roma o el Villarreal y eso pasaba por una presión agobiante cuando perdían el balón, para no dejar pensar al rival. De crear y mover el juego se encargó Arda Güler, que cogió la batuta para convertirse en maestro de ceremonias. No fue el único cambio respecto al partido anterior. Endrick se ganó esa titularidad que tanto ansiaba con un puesto en la banda derecha. Diomande consiguió una oportunidad por banda izquierda, ante la ausencia de Vinicius por sanción.

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No hizo falta más que unos minutos para observar que el club blanco no era el mismo que visitó a la Roma en el Estadio Olímpico. El novedoso once se notó tras los primeros compases. Mourinho había conseguido dar con la melodía que mejor suena en el templo blanco. El primer disparo, sin embargo, fue sevillano. Los blancos no tuvieron que despertar porque saltaron al césped del Bernabéu muy vivos. La banda izquierda se convirtió por primera vez en la mejor arma del Real Madrid, también en la favorita, porque todos quisieron tener su oportunidad por aquel lado.

Los jugadores del Real Madrid celebrando un gol (REUTERS/Violeta Santos Moura)
Los jugadores del Real Madrid celebrando un gol (REUTERS/Violeta Santos Moura)

La polémica acompañó al partido en la primera mitad, ya que Arda Güler trató de acompañar una jugada, pero Peque le agarró y el turco se zafó de él, dejando al rival en el suelo. La jugada se revisó por un posible codazo del futbolista del Real Madrid al del Sevilla, pero finalmente estimaron que el contacto no era suficiente para sacar la tarjeta roja y, por tanto, no era necesario que el árbitro revisara la jugada. Seis minutos después, el turco firmaba el primer tanto del Real Madrid.

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Por la banda izquierda fue precisamente por donde llegó el primer tanto blanco. Diomande cogió el balón en banda y, antes de entrar en el área, cedió para Arda Güler, que esperaba en la frontal. El turco disparó sin pensarlo dos veces. El tiempo pareció detenerse en el preciso momento en que el balón salió de la bota del jugador blanco. Fue un disparo perfecto y, como tal, entró en la portería sin que Odysseas pudiera detenerla.

El siguiente protagonista de la noche no tardó en salir a escena. Tan solo siete minutos después, llegó el segundo de los blancos para ampliar la ventaja. Diomande cedió desde la banda para Bellingham, que con un taconazo dejó el balón para Mbappé y ahí empezó la magia. El francés superó la línea defensiva con una ruleta, dejó atrás a Kike Salas y superó a Odysseas tocando el balón con la pierna derecha para después rematar a portería con la izquierda.

El entrenador del Villarreal, Íñigo Pérez, analiza en rueda de prensa el partido de su equipo contra el Real Madrid. Pérez destaca la "crispación" y la alta tensión del encuentro, pero se muestra satisfecho con el rendimiento y la ejecución del plan de partido por parte de sus jugadores.

La fiesta blanca y la joya Diomande

Ya en la segunda mitad, los jugadores blancos, tocados por la gracia de la noche de la capital, no cesaron en su empeño de firmar una noche redonda. Devolvieron la ilusión a los aficionados a base de goles. El tercero llegó de las botas de Mbappé desde los once metros. El partido estaba sentenciado, pero el Real Madrid quería más. La noche se presentaba perfecta con un 3-0 en el marcador, pero Manuel Bueno llegó para chafar ese irreprochable partido con un gol.

La fiesta, sin embargo, no decayó, sino todo lo contrario. Diomande, que había buscado durante toda la noche el gol, puso la guinda al encuentro. Tchouaméni fue quien asistió al marfileño, que cogió el balón prácticamente en el centro del campo y, tras una gran cabalgada, mandó un misil contra la portería del Sevilla que Odysseas no pudo detener. Hubo tiempo incluso para que Espí y Militao disfrutaran de unos minutos en el terreno de juego antes de que el árbitro señalara el final del partido y certificara la victoria blanca. El Real Madrid recupera así sensaciones justo a tiempo para el duelo ante el FC Barcelona.

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