Wesley, del aparcamiento a la 'Champions'

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Juan José Lahuerta

Madrid, 13 oct (EFE).- En 2020, Wesley dejó de entrenarse durante un año y se puso a aparcar coches en un restaurante. Su hermana insistió en que regresara al fútbol y el brasileño encontró una segunda oportunidad que lo llevó hasta el Roma. Ahora, con 23 años y un sitio en los planes de Gian Piero Gasperini, prepara la visita del Real Madrid del miércoles en la Liga de Campeones.

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El carrilero llega al encuentro con cinco titularidades y 420 minutos en la Serie A, una asistencia y otros 90 minutos en la primera jornada de la máxima competición continental. Su historia de superación tiene continuidad en el campo: juega, suma responsabilidades y afronta una cita que permite mirar hacia sus comienzos.

Su relato, contado a los medios del Roma en julio de 2025, empieza con pruebas fallidas y clubes en dificultades. Pasó por el Figueirense y se incorporó al Tubarao en 2019. La pandemia frenó sus intentos de convertirse en profesional.

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La insistencia de su hermana

Wesley pensó en dejar el fútbol y empezó a trabajar en el restaurante donde su madre era cocinera y en el que también colaboraba su hermana. El jugador del Roma se ocupaba del aparcamiento. "Pensaba que el fútbol no estaba en mi destino", explicó.

Sin embargo, su hermana le enviaba mensajes motivadores por Instagram y a finales de 2020 decidió volver. El Tubarao llamó a Wesley para cinco encuentros en 2021; disputó tres y un vídeo distribuido por su representante abrió nuevas puertas. Ese mismo año llegó al Flamengo.

Pero antes de aquel año en el que estuvo a punto de abandonar el fútbol, otro episodio de su biografía acerca a Wesley al Real Madrid. En 2016, con doce años, participó en un campus del club blanco en Florianópolis (Brasil). Accedió gracias a una de las diez plazas para niños con menos recursos que Sávio Bortolini, antiguo jugador de ambos clubes, pidió a los organizadores a cambio de prestar su imagen al evento.

Wesley fue uno de los mejores participantes. La recompensa era viajar a España y entrenarse una semana en el Real Madrid. Sin embargo, finalmente el viaje no se llevó a cabo. Tiempo después, Sávio terminaría convirtiéndose en su representante.

Después de verlo jugar con el primer equipo del Tubarao, impulsó una prueba en el Flamengo. El lateral la superó en dos días y, en menos de un mes, se convirtió en titular del equipo sub-20.

Su carrera tomó velocidad en Río de Janeiro. Cuando el Flamengo anunció su salida hacia el Roma, en julio de 2025, contabilizó 139 partidos y cuatro goles con el primer equipo. El salto a Europa llegó después de transformar aquella prueba en una trayectoria profesional.

Una banda para seguir creciendo

La adaptación al fútbol italiano empezó con un gol, el de la victoria ante el Bolonia en su estreno en la Serie A. Después del encuentro agradeció la confianza de sus compañeros y les dedicó el tanto. Llegar a un fútbol distinto exigía aprender, pero consiguió una primera respuesta inmediata sobre el césped.

En marzo explicó otra parte del cambio: comenzó jugando a la derecha, hasta que Gasperini descubrió que quizá rendía mejor a la izquierda. Para Wesley, no importaba la demarcación. Sólo quería jugar. Y además, reconoció avances en su comportamiento táctico y en la comprensión del campeonato.

Las exigencias de su entrenador ofrecen una medida de su aprendizaje: atacar, reducir los errores en los pases y elegir bien. Wesley reconoció en aquellos primeros días que todavía necesitaba mejorar la regularidad y el equilibrio entre sus obligaciones defensivas y ofensivas. "No me siento Cafú", dijo al valorar su papel en el equipo.

Ante el Real Madrid, ese equilibrio volverá a ponerse a prueba. El Roma necesita profundidad por fuera y capacidad para regresar cuando pierde el balón. Wesley tendrá que administrar las dos tareas si Gasperini vuelve a darle entrada en el once.

Este miércoles puede encontrarse con el Real Madrid en el Olímpico, diez años después de aquel campus y del viaje que quedó pendiente. Sólo han pasado cinco desde que dejó de aparcar coches para volver a jugar al fútbol. Y poco más de uno desde que firmó con el Roma. Ahora, a Wesley le toca recibir al equipo que un día quiso y no pudo visitar. EFE

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