La afición del Rayo redobla su pulso contra Martín Presa

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David Ramiro

Madrid, 10 oct (EFE).- La suspensión del partido entre el Rayo y el Athletic Club de Bilbao debido al lanzamiento de miles de avioncitos de papel, bolas de plástico y diferentes objetos al terreno de juego, en la vuelta a Vallecas del equipo 147 días después de su último partido oficial en casa, dejó patente hasta donde está dispuesta la afición del equipo madrileño a llevar su pulso para pedir la marcha de su presidente, Raúl Martín Presa.

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Antes del partido se vaticinaba lío. En la jornada precedente al partido cientos de aficionados se concentraron en los aledaños del estadio bajo el lema 'SOS Rayismo' para mostrar su descontento con Presa y planificar las iniciativas de protesta durante el encuentro frente al Athletic Club de Bilbao.

Nada más comenzar el partido, el cántico que se escuchó en el estadio fue unánime: "Presa vete ya". Atronó desde las gradas ante el rostro impertérrito del presidente del club, que lleva escuchando ese lema desde hace años.

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Los peores presagios para el partido frente al conjunto vasco, pese al llamamiento por la paz desde la Comunidad de Madrid, se cumplieron. A los 14 minutos, el árbitro José María Sánchez Martínez interrumpió el juego por el lanzamiento de avioncitos de papel. Siete minutos después se reanudó y apenas pitó el colegiado, dos minutos después, mandó a los jugadores a los vestuarios. A los avioncitos de papel se unieron pelotas pequeñas de plástico y algunos otros objetos.

La espera fue larga en el estadio. Los capitanes Oscar Valentín e Isi Palazón saltaron al terreno de juego para hablar con 'Bukaneros', los aficionados que se ubican en el único fondo con grada del estadio. Sus peticiones y las amenazas de riesgo de suspensión desde la megafonía no surtieron efecto. Apenas se reanudó el juego, de nuevo lanzamiento de objetos al césped.

El partido fue suspendido definitivamente y los jugadores se marcharon entre aplausos al vestuario. "Athletic, Athletic", se escuchó en Vallecas, igual que 'La vida pirata', el tradicional canto de la afición franjirroja para celebrar gestas o momentos destacados.

Poco después de la suspensión, LaLiga emitió un comunicado para informar de que "la nueva fecha y hora del encuentro se anunciarán próximamente" y condenó "de forma rotunda este tipo de comportamientos, que ponen en riesgo la seguridad y hacen imposible el normal desarrollo de la competición".

En el mismo escenario, hace justo una semana, Presa vio cómo el palco de autoridades del estadio amanecía vandalizado con pintadas antes del Trofeo de Vallecas frente al Cagliari italiano. En ese encuentro, mediada la primera mitad, numerosos aficionados rodearon el palco, en el que no estaba Presa, que permanecía dentro de las instalaciones del club, para increpar, insultar y amenazar al presidente, que salió en la segunda parte entre importantes medidas de seguridad.

Ese fue el primer partido del Rayo tras recuperar la licencia de uso del estadio por parte de la Comunidad de Madrid, que acusó al club de "graves deficiencias en materia de salubridad y seguridad" para retirarle la concesión de juego y que obligó al 'exilio' en Butarque, en Leganés, en los tres primeros partidos de Liga frente al Alavés, Real Racing Club de Santander y Espanyol.

En esos partidos la presencia de aficionados en Butarque fue mínima. El llamamiento que hizo la Plataforma ADRV, la asociación que engloba a la mayoría de peñas y aficionados del club, hizo efecto y menos de un tercio de los abonados se desplazó hasta Leganés. Aún así, jugando lejos de su estadio y sin el apoyo de su gente, el equipo respondió y sacó siete puntos de nueve posibles.

Esta situación agudiza la maltrecha relación entre directiva y afición, que no cesa en sus deseos de pedir la marcha de Martín Presa por todas las vías posibles, al que acusan de descuidar al club, a su masa social, a la cantera, a la sección femenina y a la fundación y ahora de querer deslocalizarlo incluso de su ubicación actual en pleno centro del barrio para llevar el estadio a otro terreno y hacerlo más grande para tener mayor capacidad de los 14.500 espectadores que tiene actualmente como aforo.

Martín Presa, ajeno a las críticas, cada vez está más solo, con enfrentamientos por todas partes con jugadores, empleados, administraciones o afición. En reiteradas ocasiones ha mostrado su intención de seguir al frente de un club del que puede presumir de haber disputado una final de la Liga Conferencia la pasada temporada, el mayor logro deportivo en la centenaria historia de la entidad.

Lo que no se sabe es cómo afectará este paso al frente de la afición, que ha redoblado su pulso para mostrarle su descontento. EFE

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