Prevención, comunidad y puntos de encuentro: claves para minimizar un incendio forestal

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Madrid, 7 oct (EFE).- La prevención, combinada con una actuación colectiva y un protocolo de actuación, es la única solución real que las poblaciones rurales tienen para luchar y minimizar un incendio forestal, en un momento de máxima urgencia tras dos años en los que el fuego ha sido especialmente violento.

Así lo han defendido la 'Fundación Entretantos' y el 'Foro Para la Prevención Integral de Incendios Forestales', entidades que este miércoles han presentado la guía 'Pueblos implicados frente al fuego: cómo mejorar la protección de nuestros territorios colectivamente'.

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"La extinción es solo la respuesta, la prevención es la solución", ha dicho Luis Berbiela, de la 'Fundación Pau Costa', durante la presentación.

La guía, ha explicado a EFE Miguel Pardellas, de 'Feitoría Verde', quiere "dar herramientas a cualquier persona, municipios o colectivos de vecinos que quieran hacer algo, no solo esperar a que llegue el fuego, sino empezar a organizarse.

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"El elemento central del documento es la participación y la comunidad", ha destacado.

"Más allá de cuestiones técnicas o medidas en clave de prevención, lo que busca es activar comunidades, porque una comunidad sana y cohesionada es la mejor herramienta para enfrentar cualquier crisis", ha añadido.

Pero cuando la prevención no es suficiente y un incendio forestal afecta a una población rural, esta tiene que actuar con inmediatez para evitar que la catástrofe natural se convierta en humana: con un protocolo bien definido, comunicación clara entre afectados e implicados y un punto de encuentro establecido, la situación se maneja con mayor efectividad.

Para una buena gestión ante la emergencia, más allá de las funciones de las administraciones públicas, la guía allana el camino hacia la autogestión para evitar o minimizar catástrofes.

María Turiño, de la 'Fundación Entretantos', ha declarado a EFE que la guía va "desde análisis de infraestructuras del territorio a una organización social que pueda ayudar en casos de emergencia; así como al análisis de las vulnerabilidades para remediarlas" antes de que llegue el fuego.

Los autores señalan, entre otras cosas, que es necesario identificar ciertos perfiles dentro del pueblo o núcleo, como un vecino que sea técnico ambiental o similar, y uno que sea capaz de hacer comprometerse al grueso en la prevención para poder iniciar la sensibilización ante el problema, así como un grupo motor que lidere las acciones necesarias para minimizar los efectos adversos.

 También que es importante elaborar informes y difundirlos para seguirlos con orden: mapas con puntos estratégicos de encuentro, vías de escape bien señalizadas y zonas de vegetación susceptibles de arder; lista de personas con una función determinada para poder acudir a ellas en momentos concretos; un inventario de material útil; o canales de comunicación entre vecinos (desde campanas a mensajería digital).

Y aunque insisten en que es fundamental llevar a cabo acciones de vigilancia para prevenir el inicio del fuego, en caso de que sea inevitable un incendio, es importante tener unos mecanismos de restauración: como conocer qué administración se ocupa de gestionar indemnizaciones, qué infraestructuras necesitan la reparación más urgente o qué sector de la población es más vulnerable y necesita, por tanto, mayor atención.

La finalidad última del texto es proveer de unas pautas que promuevan la prevención y la autoprotección frente a incendios forestales a aquellos que lo necesiten, especialmente para mejorar la resiliencia de los pueblos y núcleos de población rurales. EFE

(foto) (vídeo)

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