Zimmermann y Cherkaoui se rebelan contra el edadismo en el festival Temporada ALta

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David Álvarez

Girona, 4 oct (EFE).- El edadismo visto por los artistas que dependen de su físico y que alcanzan la cincuentena es la reflexión desde la que el coreógrafo Sidi Larbi Cherkaoui y el multidisciplinar Martin Zimmermann plantean una rebelión en 'Has been', la obra que acaban de estrenar en España para inaugurar el festival Temporada Alta.

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Sobre ambos ha recaído la responsabilidad de inaugurar en Girona este festival, referencia de las artes escénicas en el sur de Europa, y lo han hecho con una mezcla de danza, canto, teatro y circo con la que abordan una realidad en la que ambos se encuentran inmersos.

Zimmermann alcanza ya los 56 años y Cherkaoui ha llegado a los 50, unas cifras que, a partir de su relación de amistad, generaron una necesidad de respuesta y posicionamiento sobre un escenario.

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Para expresarse sobre si sus carreras tienen más recorrido, el coreógrafo belga se ha metido en el papel de una diva entrada en edad, y su compañero suizo, en el de su sirviente.

La decadencia, al estilo de 'Muerte en Venecia', de Thomas Mann, recorre una escena que se desmorona por momentos, igual que el cuerpo de Cherkaoui, al que su sirviente aprieta hipotéticas bisagras, casi al tiempo que suena la conocidísima melodía de la película setentera 'Tiburón'.

La labor de los dos protagonistas, que se acompañan de tres músicos para dar rienda suelta a su creación, parece limitada a que su mundo no se venga abajo hasta que empieza una llamada a la rebelión de los maduros.

La música es un elemento más en esa deriva a partir de un recorrido que va de Prodigy a Abba sin renunciar a todo lo que queda en medio, desde hip-hop a tango.

El problema de Martin Zimmermann y Sidi Larbi Cherkaoui es que su causa, el paso de los años, es innegociable, pero el coreógrafo, la diva de 'Has been', reacciona tras verse condenado a un sillón desde el que mirar la televisión.

"Si sigues el sistema te quedas atrapado", proclama Cherkaoui encerrado entre cintas de control aeroportuario, mientras encuentra en Zimmermann el contrapeso surrealista.

La poesía del espectáculo reivindica a ambos, ocultos tras la máscara de la tragicomedia, como artistas capaces, con mayor o menor físico, de apelar a las emociones y elaborar una propuesta escénica que es otra cosa, sobre todo para el coreógrafo belga.

Esa complicidad entre los dos protagonistas es un elemento más de la obra, sin olvidar la presencia de los tres músicos: el franco-vietnamita Alexandre Dai Castaing, el japonés Tsuki Kozuki y el congolés Kaspy N'dia.

Si Luchino Visconti recurrió a Dirk Bogarde para encarnar a Gustav von Aschenbach, Zimmermann y Cherkaoui han puesto en la diana sus propios cuerpos como ejemplo de lo que hay detrás del edadismo.

Hasta el maquillaje blanco tras el que se oculta Cherkaoui remite al que recurrió Von Aschenbach para parecer más joven a ojos de Tadzio y que el calor de Venecia derritió hasta revelar la dura verdad.

Bajo el mismo argumento, lo de 'Has been' tiene más que ver con el final de la carrera del artista, con lo que espera con la caída definitiva del telón y con esa rebelión contra un sistema que castiga la experiencia y la condena a viajes de jubilados. EFE

(Foto)

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