La acampada de Sol encara su segunda semana con la voluntad de ir a una huelga general

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Madrid, 4 oct (EFE).- La acampada de la Puerta del Sol de Madrid inicia este domingo su segunda semana y en las asambleas celebradas esta tarde entre las tiendas de campaña se repite la misma exigencia: encaminarse hacia una huelga general.

Los primeros campistas se instalaron la noche del pasado 26 de septiembre tras una manifestación convocada por el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos para protestar contra el desahucio de Maricarmen Abascal, una octogenaria desalojada del piso donde vivía desde hacía 70 años.

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Una semana después, aquella decena de tiendas de la primera madrugada se ha convertido en más de 2.000, sobre las que se alza todo un entramado de toldos colocados para protegerse del sol y en estos días de la lluvia, un equipamiento que durante el día de hoy se ha ido reforzando ante las desalentadoras previsiones meteorológicas.

La acampada de Sol es ya una verdadera ciudad que cuenta con calles y plazas, un poblado que se organiza a lo largo de una suerte de Cardo y Decumano romanos por el que visitantes y habitantes circulan ordenadamente, y en el que sus vecinos se conocen tanto o más que los de los edificios de viviendas habituales.

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"No fotos". "Esto no es un zoológico", son algunas de las frases de varios carteles colgados en las tiendas que dan a la circunferencia exterior que rodea el asentamiento y permite a los turistas visitar el punto central de Madrid.

Pero la sorpresa y la curiosidad son más fuertes. Pocos resisten la tentación de sacar su teléfono e inmortalizar un momento que a los más mayores les recuerda a la acampada organizada en mayo de 2011 por los indignados del 15M.

Aquella duró casi un mes. Esta, de momento, no tiene fecha de finalización, y ya ha logrado crear pequeñas réplicas en ciudades como Barcelona, Málaga, Sevilla, Bilbao o Valencia.

Durante los primeros dos días se especuló que podría levantarse con la presentación por parte del Gobierno de un decreto en materia de vivienda que contuviera medidas como los alquileres indefinidos, la prórroga extraordinaria de los contratos vigentes o la prohibición de desahuciar a personas vulnerables.

El martes llegó con el anuncio por parte del Consejo de Ministro de que el ansiado decreto se había dividido en dos para facilitar su convalidación en el Congreso, un paso necesario que se fijó para el viernes, alargando así la permanencia de los acampados frente a la Real Casa de Correos.

Durante tres días la esperanza de que la presión social sirviera para sacar adelante los textos se mantuvo viva en Sol, pero el viernes los decretos fueron rechazados por la cámara baja con el voto en contra de Junts, PP, Vox y UPN.

Como respuesta, el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos convocó para el sábado manifestación en ciudades de todo el país.

En Madrid, la marcha congregó a más de 500.000 personas según los organizadores (70.000 según Delegación del Gobierno), que corearon eslóganes orientados a instigar una huelga de alquileres y una huelga general.

Un día después, en uno de los extremos de la acampada, a la que se han unido otros colectivos como las educadoras infantiles -en huelga indefinida desde abril- o los afectados por las obras de la línea 7B de Metro, se ha colocado una mesa donde varios jóvenes piden firmas para exigir a los sindicatos la convocatoria de una huelga general.

La cola de personas que quieren estampar su rúbrica sobre el papel es constante durante toda la tarde.

En otra mesa un grupo cuelga un cartel con las cosas que los acampados todavía echan en falta, como baterías cargadas, bridas o escaleras.

Mucha gente que no puede acampar quiere ayudar y no sabe cómo, explican, de ahí la instalación de carteles como este, que facilitan la tarea a aquellos que quieren colaborar.

Pero no todos están tan comprometidos. Tanto el Ayuntamiento de la capital como el Gobierno de la Comunidad de Madrid exigen a la Delegación del Gobierno que levante a los acampados, una petición desoída por la representación del Gobierno, desde donde alegan que la protesta muestra "pleno respeto al ordenamiento jurídico".

Ante esta negativa, el Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso presentó el jueves un recurso ante la Sección de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal de Instancia de Madrid en el que pide adoptar medidas cautelarísimas para forzar el desalojo la acampada, solicitud que ya ha sido elevada por la jueza competente al Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM).

Asimismo, unas 400 personas convocadas por Indignados por España y la organización Núcleo Nacional se concentraron frente al Banco de España la tarde del sábado con el objetivo de llegar a Sol y enfrentarse a los acampados, iniciativa frustrada gracias a un dispositivo formado por agentes de las Unidades de Intervención Policial (UIP), que desplegaron un cordón en torno a las personas concentradas.

Varios manifestantes declaran que no tienen miedo ni al Gobierno regional ni a los grupos que quieren expulsarles de Sol.

Lo que más les preocupa ahora, dicen, es la lluvia que amenaza esta semana, pero aun así lo tienen claro: "Estamos preparados para todo". EFE

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