Un retén de acampados protege Sol ante la mirada de turistas durante la manifestación

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Madrid, 3 oct (EFE).- Un retén de activistas se mantiene en Sol para proteger la acampada durante la manifestación convocada este sábado a las 12 horas por el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos, una convocatoria que ha dejado el asentamiento prácticamente vacío, a excepción de los turistas que pasean ajenos a esta jornada reivindicativa.

Desde primera hora de la mañana, un goteo incesante de acampados ha ido desplazándose hacia los cuatro puntos desde donde marchará la manifestación en Madrid: la estación de Atocha, Plaza de España, el Hospital de la Princesa y la glorieta de Emilio Castelar.

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Los manifestantes convergerán en Cibeles, pero, mientras tanto, otros tantos guardarán las tiendas de campaña y velarán por que la ciudad construida en la Puerta del Sol se mantenga en pie, una voluntad que a lo largo de la semana se ha visto amenazada por las exigencias de desalojo de la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento.

La tarea de guardián no está reñida con seguir manifestándose, por eso varios grupos han montado mesas informativas alrededor de la acampada para atender a los visitantes y turistas que se interesan por sus reivindicaciones.

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Dos de esos jóvenes, adheridos al movimiento ecologista, aseguran que se mueren de ganas de ir a la manifestación, pero reconocen que "alguien tiene que quedarse".

Para hacer más amena la espera hasta que vuelvan sus compañeros, reparten folletos de las diferentes luchas, grupos y sindicatos presentes en la acampada y hablan con todo aquel que se acerca a preguntar.

Cuentan que muchos turistas se sorprenden al encontrarse el asentamiento, pero que al explicarles el por qué de la situación, todos empatizan. "En sus países está pasando lo mismo y les hemos animado a ir a la manifestación", señalan los acampados.

Esta mañana, más que reclamas y llaves agitándose, se escuchan ruedas de maleta, acentos extranjeros y las explicaciones de los guías de 'free tour', que se sirven de fotografías para mostrarles a sus clientes lo que hay bajo los toldos.

Los visitantes ni siquiera pueden hacerse la típica foto pisando el Km 0, ya que éste queda dentro de las vallas instaladas por la Policía para proteger la Real Casa de Correos.

En unas horas, la Puerta del Sol volverá a ser tomada por los acampados, pero ahora, por unas horas, vuelve a ser dominio de los turistas, que, aún así, no podrán llevarse ninguna foto que no esté impregnada de la lucha por el derecho a la vivienda. EFE

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