Un rebaño de 600 ovejas resalta el valor cultural y económico de la trashumancia

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Eduardo Palacios

Logroño, 3 oct (EFE).- La Rioja, con un rebaño de 600 ovejas, ha cumplido este sábado con una tradición de dos décadas de exaltación de la trashumancia como una práctica fundamental en la cultura y la economía de la sierra, a pesar de que está prácticamente desaparecida.

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La Venta de Piqueras, en la localidad de Lumbreras, ha acogido el acto central de la vigésima Fiesta de la Trashumancia de La Rioja, la llegada de un rebaño de 600 ovejas, que en los últimos días ha recorrido tres rutas en recuerdo de las que hacían antaño los rebaños serranos para llegar y volver de Extremadura, donde buscaban pastos frescos en invierno.

La trashumancia, que aspira a ser Patrimonio de la Humanidad Inmaterial, ha sido declarada bien de interés cultural por el Gobierno de La Rioja como muestra de valor hacia la ganadería tradicional de las sierras de la comunidad, al uso de las cañadas reales y al pastoreo.

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El rebaño, que procede de la localidad riojana de Brieva de Cameros, ha realizado tres jornadas de recorrido para llegar a la Venta de Piqueras "sin ningún problema", ha explicado a EFE uno de los pastores, Jesús Sáenz, de 62 años.

"Ahora, las ovejas no están acostumbradas a estas distancias, unos diez kilómetros al día, pero no hemos tenido ningún problema porque las llevamos muy tranquilas", ha subrayado.

Él es un pastor "nuevo" porque lleva seis años en el oficio, aunque su madre ya se dedicaba al pastoreo y, "la verdad, es que a mí me da pena no haber empezado antes".

Así, él no ha tenido la oportunidad de hacer una trashumancia real, pero sí que practica una modalidad, la trasterminancia, por la que mueve el rebaño durante el año de las zonas de calor a pastos a mucha altura.

Después, las conduce a zonas intermedias y, en invierno, a la parte más baja de la sierra riojana, en la que, actualmente y debido al cambio climático, no desaparecen del todo los espacios donde alimentar al ganado, ha indicado.

"Ya prácticamente no queda trashumancia, porque hace unos años llevaban a los rebaños en tren, pero eso desapareció, aunque algún pastor sí que baja al sur en camiones", ha explicado Sáenz.

Ha resaltado que esta práctica "cambió la historia de España porque movió comunidades de un lado a otro, favoreció el intercambio y tuvo incidencia en tan algo importante hace siglos como era el precio de la lana".

Por eso, ha defendido la importancia de mantener el recuerdo de esta tradición por "el valor cultural que ha tenido", y cree que debe ser declarada Patrimonio de la Humanidad.

También ha incidido en la vertiente económica de esta práctica para amplias zonas no solo de la sierra riojana, sino de las montañas españolas en las que pervive la ganadería tradicional.

"Ahora, en muchos sitios hay pasto todo el año, pero, en años de nieve, se nota mucho mover al rebaño porque, así, se puede sobrevivir", pues "alimentar con pienso y forraje a todas las ovejas no era viable antes y no lo es ahora y, por eso, se iban a los pastos del sur", ha asegurado.

Algo que conllevó, además, jornadas de convivencia por las cañadas reales, intercambios culturales y que familias enteras tuvieran relación con otras del sur de España durante generaciones, como refleja el Centro de la Trashumancia de La Rioja.

Durante este sábado, para exaltar el pasado trashumante, se ha realizado una muestra de gastronomía y tradiciones serranas, con el impulso a los productos, productores, artesanos, asociaciones y grupos musicales y culturales de la zona. EFE

(Foto) (Vídeo) (Audio)

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