Las 10 claves de Elsa Punset para vivir en tiempos extraordinarios: de alarmas a vínculos

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Almudena Álvarez

Palencia, 3 oct (EFE).- Aprender a convivir con la incertidumbre, limitar el tiempo en las redes sociales, cuidar los vínculos, pedir ayuda cuando sea necesario o recuperar la filosofía como espacio para preguntarse cómo queremos vivir son algunas de las propuestas de Elsa Punset para afrontar una época marcada por los cambios, la sobreinformación y la sensación permanente de amenaza.

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La filósofa, escritora y divulgadora acaba de participar en la VIII Jornada sobre Esquizofrenia de Fundación Hospitalarias Palencia, que clausuró con su ponencia 'Propuestas para vivir en tiempos extraordinarios'.

En una entrevista con EFE, Punset desarrolla algunas de las claves para proteger el bienestar emocional en una época de incertidumbre, crisis y cambios constantes.

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Entender la alarma

Punset considera que una primera herramienta consiste en comprender por qué el cerebro reacciona ante la incertidumbre como si estuviera permanentemente ante una amenaza.

"Tenemos un cerebro del Paleolítico en el siglo XXI", explica. Entender ese mecanismo permite, a su juicio, gestionar la alarma sin culpabilizarse por sentir miedo. "No podemos eliminar la incertidumbre, pero podemos aprender a vivir sin sentir que todo es una amenaza".

No siempre hay que estar bien

Frente a la presión por mantener una felicidad constante, distingue entre placer, alegría y felicidad, y advierte de que una vida satisfactoria también incorpora pérdidas, decepciones y momentos difíciles.

"Vivimos muy volcados en buscar placer y esperamos que nos dé una felicidad duradera. Pero una vida feliz también puede atravesar momentos difíciles", señala.

Aprender a desconectar

Las redes sociales pueden servir para aprender, entretenerse o conectar con otras personas, pero también están diseñadas para retener la atención mediante la polémica y la indignación.

Por eso propone utilizarlas con un propósito y saber cuándo abandonarlas. "No basta con aprender a usar las redes, también hay que aprender a dejarlas".

Entrenarse para las dificultades

La resiliencia aparece como otra de sus herramientas para afrontar una realidad que no siempre puede modificarse. Por ello Punset plantea aprender a atravesar las dificultades sin quedar atrapados en ellas.

"La vida es difícil. Incluso sin grandes tragedias, tendremos pérdidas y decepciones. Por eso deberíamos educarnos en la resiliencia, en aprender a atravesar las dificultades sin quedar atrapados en ellas. Esa capacidad nos da libertad", sostiene.

Proteger a los menores

La exposición permanente a información, bulos, discursos de odio y contenidos diseñados para provocar le preocupa especialmente entre niños y adolescentes, que todavía están desarrollando herramientas para contextualizar lo que reciben.

"No podemos dejarles solos frente a una realidad que entra en su bolsillo las veinticuatro horas", advierte.

"Tenemos que exigir responsabilidades a las plataformas. La protección de la infancia no puede depender únicamente de lo que consiga hacer cada familia", continúa.

Recuperar la filosofía

Frente a una sociedad de respuestas inmediatas y ante la irrupción de la inteligencia artificial, reivindica la capacidad de detenerse, buscar sentido y preguntarse qué valores deben guiar la vida.

"La filosofía me parece más necesaria que nunca, nos ayuda a tomar distancia, buscar sentido y preguntarnos cómo queremos vivir", asegura.

Pedir ayuda

Punset también plantea cambiar la idea de fortaleza como capacidad para soportarlo todo en solitario. Reconocer los propios límites y buscar apoyo forma parte, a su juicio, de una respuesta saludable ante el sufrimiento.

"Poder decir no puedo con esto y pedir ayuda también es una forma de fortaleza", afirma.

Hablar para cambiar

La mayor visibilidad de los problemas de salud mental supone un avance, pero poner nombre al sufrimiento no garantiza que la persona reciba atención.

Por eso reclama que la conversación se traduzca en prevención y recursos accesibles. "Necesitamos que hablar sirva para cambiar algo".

Tiempo para los vínculos

La soledad no se combate únicamente con más contactos, sino también con tiempo y espacios para relacionarse. Punset considera que la sociedad ha relegado las relaciones personales a los momentos que quedan libres.

"Hemos tratado los vínculos como si pudieran sobrevivir con el tiempo que nos sobra. Y muchas veces no sobra nada", advierte.

"Necesitamos barrios donde encontrarnos, espacios compartidos y tiempo para cuidar y ser cuidados. La compañía también depende de cómo organizamos nuestras ciudades y nuestras vidas", añade.

No responsabilizar solo al individuo 

La divulgadora cuestiona los discursos de autoayuda que presentan cualquier problema como una cuestión de actitud personal y recuerda que existen factores sociales que condicionan el bienestar.

"No puedes resolver con pensamiento positivo la precariedad, la falta de vivienda o la soledad", subraya a la vez que defiende una visión de la salud mental que no se limite a atender a quienes ya sufren un problema, sino que actúe antes y también sobre las condiciones de vida. EFE

aaf/orv/jlp

(foto)

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