Un juez ve procedente el despido por acoso de una exjefa de TMB que denunció represalias

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Barcelona, 27 jul (EFE).- Un juez de Barcelona ha concluido que el despido de la exresponsable de cumplimiento normativo de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB), cesada tras investigar a la cúpula de la empresa, fue procedente, ya que considera que no la cesaron como represalia sino por acosar laboralmente a un trabajador.

En la sentencia, a la que ha tenido acceso EFE, la plaza 19 de la Sección de lo Social del Tribunal de Instancia de Barcelona avala la argumentación de TMB, contra quien la exjefa se querelló tras su cese, y acredita la existencia de acoso laboral hacia un empleado, por lo que resuelve que la demandante era “merecedora” del despido.

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“A la vista de la gravedad de los hechos no existe posibilidad de atemperar la sanción impuesta”, determina el juez, que ha absuelto al consejero delegado de TMB, Xavier Flores, a la jefa de recursos humanos y al director jurídico, acusados por la exdirectiva de haberla cesado ilegítimamente y de haber vulnerado derechos fundamentales.

La demandante, que recurrirá la sentencia, según ha avanzado a EFE su abogado, Paco Pérez, fue despedida en junio de 2024 tras abrir un expediente por un presunto caso de acoso laboral a una empleada que implicaba a tres directivos de la empresa, investigación que motivó su cese, según sostenía en su querella.

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La cúpula de TMB, sin embargo, justificó el despido como respuesta a otra denuncia por acoso laboral que presentó contra ella un trabajador, argumento que defendieron el mismo empleado y tres compañeros más en el juicio, celebrado el pasado 10 de marzo, y que el juez ha estimado.

A su criterio, las testificales de los trabajadores y los correos mandados por la misma demandante prueban que la exdirectiva acosó laboralmente al empleado con críticas, amenazas, gritos e insultos, excluyéndolo de reuniones del equipo, poniéndole objetivos imposibles de cumplir o presionando a sus compañeros para que no se relacionasen con él.

“Se evidencia el hostigamiento continuo y permanente que la actora ha venido ejerciendo, vaciándolo de funciones, requiriéndolo para que modificase las funciones que figuraban en la descripción de su puesto de trabajo y relegándolo a tareas de un nivel muy inferior al que el que le correspondía”, detalla el texto del juez.

“A mí me pasó y estoy seguro que a otros compañeros también”, declaró uno de los empleados en el juicio respecto a las prácticas discriminatorias, mientras que otro apuntó al “clima extraño” que generaba la responsable en su área, donde “la media de tiempo que pasaba la gente era corta”.

La demandante señaló en la querella que su despido fue resultado de un protocolo impulsado por una de las exdirectivas investigadas internamente y desarrollado de forma anómala por una empresa contratada “a dedo”, la misma que firmó el informe que justificaba su cese, empresa codemandada en este pleito, pero que el juez también ha absuelto.

Según la sentencia, la cúpula de TMB tenía la intención de elaborar dicho protocolo de acoso laboral y de remodelar el área de cumplimiento normativo encabezada por la demandante antes incluso de tener conocimiento de que la exresponsable de investigar irregularidades y denuncias internas había tramitado, en paralelo, un expediente que señalaba a mandos de la compañía.

La remodelación del departamento y del protocolo implicó que se externalizasen las denuncias, hasta el momento gestionadas por la misma exresponsable de cumplimiento normativo, y fue entonces cuando el trabajador interpuso contra ella la denuncia por acoso laboral, pues “no tendría ningún sentido” que lo hubiese intentado antes, razona el juez.

La sentencia señala, además, que la exdirectiva ejercía “injerencia y presión” de forma “recurrente” sobre los despachos a los que encargaba informes para que alcanzaran las conclusiones que le interesaban.

Cuando fue cesada, la responsable de cumplimiento normativo era persona informante protegida por la Oficina Antifraude de Cataluña (OAC), condición que había solicitado por el “miedo injustificado” a que la vaciaran de funciones como consecuencia de sus investigaciones, según el juez.

La demandante, que manifestó a inicios de marzo la voluntad de recuperar su puesto de trabajo, aseguró que TMB le hizo una oferta económica para evitar llegar a juicio, algo que niega la empresa pública, a la que el juez sí ha obligado a abonarle 10.000 euros de salario variable por los objetivos laborales que cumplió antes de ser despedida.

El pleito seguirá ahora pendiente de la vía penal, por la que la exdirectiva también se querelló contra TMB, procedimiento que todavía se encuentra en instrucción pero en el que la empresa ya ha avanzado que pedirá el archivo aportando la sentencia laboral. EFE

ppa/ml/rfg

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