Un experto pide evitar "limpiar" bosques sino mejorar su gestión con especies autóctonas

Guardar
Google icon

Alicante, 27 jul (EFE).- Los bosques no hay que limpiarlos para evitar incendios forestales en los meses de más calor sino que deben ser objeto de una mejor gestión favoreciendo especies autóctonas mediterráneas, como pueden ser la encina, el madroño, el roble, el lentisco o la coscoja.

Esa es la opinión expresada este lunes a EFE por el catedrático de Ecología de la Universidad de Alicante (UA) Jaime Baeza, quien no comparte el argumento que prolifera de que hay que "limpiar el bosque" para evitar incendios.

PUBLICIDAD

"Limpiar los bosques es una locura porque no están sucios sino que hay que gestionarlos" a través de iniciativas que "impliquen eliminar algunas especies y favorecer otras", según el especialista, quien aboga por fomentar las especies rebrotadoras mediterráneas como las citadas de la encima, madroño, roble, lentisco o coscoja (también conocida por chaparro o carrasquilla).

Frente a otras como el pino, muy inflamable, esos árboles autóctonos "arden más difícilmente ante puntos de ignición como un rayo", de manera que disminuyen las probabilidades de que el fuego se propague.

PUBLICIDAD

El catedrático de Ecología también ha defendido una mayor concienciación ciudadana para conservar el medio natural ya que a menudo "no hay percepción del riesgo" y en situaciones de alerta se siguen haciendo barbacoas, usando radiales o máquinas que generan chispas.

Según Baeza, más del 90 por ciento de los incendios se generan por una causa humana, ya sea premeditada o accidental, y habría que evitar esas situaciones que, además, se agravan con una meteorología que tiende a olas de calor más largas.

En cuanto a los pinos, ha explicado estos árboles se suelen regenerar relativamente bien tras un incendio, a veces "incluso en exceso", aunque ha advertido de que cuando un mismo pinar se quema dos veces en menos de 20 años el efecto es totalmente contrario y no se regenera.

Eso no suele ocurrir con un encinar u otras especies que rebrotan, que "pueden ser mucho más persistentes", ha continuado mientras que sobre la madera quemada en el monte ha considerado que lo ideal sería dejarla en el lugar para evitar que la materia orgánica salga del bosque y se deteriore el suelo.

Esta situación, ha advertido, hay que compatibilizarla con evitar las caídas de ejemplares y que se haga intransitable ese ecosistema, por lo que "un punto intermedio sería, si hay accesos, sacar los troncos gruesos y que los finos y el derrame de ramas de los grandes se trituren y se dispersen por el suelo".

La madera quemada no tiene un alto rendimiento económico aunque las empresas suelen dedicarla a la fabricación de astillas o material para combustión, tipo pellet.

Para Baeza, los incendios que cuentan con único foco o dos pueden ser medianamente abordables por parte de los servicios de extinción mientras que con más puntos de inicio hay una obligada dispersión de medios aéreos y terrestres que condiciona la efectividad de las tareas y favorece que el fuego tenga mayores dimensiones. EFE

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD