El sueño español de una noche de verano: ir al pueblo (con festival)

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Raquel Godos

Villada (Palencia) 23 jul (EFE).- “Irse al pueblo” e “ir de festi” son dos clásicos del verano. Huir del asfalto para buscar refugio en el campo mientras las señoras te saludan a la fresca cuando pasas por su calle; pero también comprar entradas para saltar y disfrutar con los amigos en un festival al aire libre donde crear nuevos recuerdos. Pocas cosas definen más un verano español.

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Hay un lugar en Palencia donde esos dos deseos estivales convergen casi como si fuera magia en medio de una tierra, la Tierra de Campos, que lucha cada día contra la despoblación.

Villada, poco más de 800 habitantes, acoge este fin de semana del 24 y 25 de julio la quinta edición del Pipafest, un festival que reivindica su identidad rural, su vocación por tejer espacios comunes allá donde empuja el vacío y que aspira a ser una referencia cultural para todos.

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En este rincón de Castilla y León, la creatividad y el amor por la tierra son los motores de un proyecto que entiende la cultura como un elemento cohesionador; un auténtico impulsor de vida, de actividad económica y orgullo por las raíces.

Como explica a EFE Víctor González, portavoz de la Asociación Camposadda, organizadora del evento, el enorme esfuerzo que hay detrás es "puro amor al arte, amor a tu pueblo, amor a la cultura y mucha ilusión por crear".

Comenzaron en 2019,  pero este año, pandemia mediante, cumplen cinco ediciones y quieren celebrar “el milagro” por todo lo alto, con una programación más ambiciosa que nunca y que atraviesa géneros de todos los palos.

El viernes el festival comienza con el heavy-bluegrass de los vascos Moonshine Wagon, seguidos del exquisito e impecable folk de El Naán con la banda al completo, y el rock madrileño de King Sapo, quienes este año han tenido el privilegio de telonear en España a la histórica banda británica Deep Purple. Todo ello sin dejar a un lado a Chemi y Marche como DJ locales.

Los platos fuertes del sábado llevan un vermú cumbiero con Los Justicieros y el DJ Pedro León, para por la noche contar con “las músicas del mundo fermentadas en León” de Prieto Picado; el quinteto de indie madrileño Sobrezero y la energética banda de mestizaje tropical La Ganga Calé, junto al también leonés Dridri DJ.

Toda una fiesta salpicada de cuentacuentos y pintacaras para los más pequeños, o talleres de jotas que buscan “no olvidar de dónde venimos”.

Lograr que un festival como este se consolide, de la mano de una asociación cultural impulsada por jóvenes del pueblo requiere un trabajo incesante durante todo el año, “que a veces se ve y otras no”, cuenta Víctor González.

Además del corazón del evento que se celebra este fin de semana, el festival trata de salpicar la agenda cultural de la comarca durante todo el año con una Jornada de Folk, que ya lleva dos ediciones, talleres de música tradicional o conciertos más íntimos en sala durante el invierno, y otros a campo abierto, como los que estrenan también este verano bajo la firma 'Atardeceres'.

“Trabajamos durante todo el año para que este festival sea cada vez más grande, se consolide más en la agenda cultural de la Comunidad y también sea motivo de orgullo para los vecinos del pueblo y quienes lo conocen. Pese a todas las dificultades, buscamos sobre todo crear un espacio nuevo de encuentro para nuestra tierra”, asegura Víctor.

“Que la gente sepa que tiene un festival y un pueblo con las puertas abiertas, lleno de talento por descubrir -insiste-. Un festival y un pueblo que pueden ser el suyo”. EFE

(foto)

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