Temblores, colapso, jadeo: signos graves por golpe de calor en perros y pautas de auxilio

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Madrid, 14 jul (EFE).- ¿Golpes de calor en perros de compañía? Identificar a tiempo síntomas preocupantes para la salud del animal por un golpe de calor es fundamental especialmente ahora que llega la canícula a España, el periodo más caluroso del año; un colapso, temblores o jadeos en reposo son señales que requieren atención veterinaria inmediata para evitar consecuencias letales o secuelas irreversibles.

La presidenta del Colegio de Veterinarios de Santa Cruz de Tenerife, María Luisa Fernández, explica en declaraciones a EFE que un perro con un golpe de calor puede llegar a 42 o 43 grados de temperatura corporal, "es una barbaridad".

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Alcanzar por un golpe de calor una temperatura sistémica de 42° exige bajar "rápido" esos niveles para evitar complicaciones secundarias, según la experta. El perro podría entrar en "un estado de disfunción que derivara en fallo multiorgánico", ha advertido la veterinaria clínica.

Los perros llevan mucho mejor el frío que el calor. En estado normal, la temperatura suele rondar los 38,5 grados; con fiebre, pueden acercarse a los 40 grados.

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La mayoría de los golpes de calor en perros no llegan a ser mortales porque los propietarios suelen acudir rápido al veterinario, ha asegurado la experta.

Ha añadido que el escenario letal más habitual para los perros de compañía en verano continúan siendo los vehículos cerrados expuestos al sol.

"Son como un horno. La afectación para un animal encerrado ahí es tremenda en muy poco tiempo", afirma Fernández.

Cuando el exceso de temperatura es leve y se trata el efecto en el animal con rapidez, el pronóstico suele ser favorable. Sin embargo, si el cuadro se prolonga, el perro puede fallecer o sobrevivir con secuelas permanentes, según la experta.

Las primeras células que sufren con un golpe de calor son las neuronas, aunque el daño puede extenderse a todo el organismo, especialmente en animales con patologías previas.

Una lesión en el sistema nervioso central puede dejar convulsiones crónicas o crisis epilépticas, aunque también pueden aparecer alteraciones hepáticas y renales.

"Todo depende de la gravedad del cuadro", explica la veterinaria. Las lesiones neurológicas son irreversibles, aunque en algunos casos pueden tratarse con medicación. Las renales suelen ser más difíciles de manejar, las hepáticas ofrecen margen de recuperación.

Ante un golpe de calor, los primeros auxilios deben comenzar en casa para intentar reducir cuanto antes la temperatura corporal del animal. Aplicar toallas húmedas y frescas sobre el cuerpo es el procedimiento inicial.

Pero aunque el perro parezca haberse recuperado, es imprescindible acudir al veterinario ya que pueden aparecer complicaciones internas horas después.

A diferencia de las personas, los perros regulan peor su temperatura corporal. Apenas sudan -solo lo hacen por las almohadillas plantares- y dependen casi exclusivamente del jadeo para disipar el calor, un mecanismo mucho menos eficiente.

"Por eso, uno de los primeros síntomas de un golpe de calor es el jadeo constante. Si un perro está quieto y jadeando, algo no funciona", advierte Fernández.

En la clínica veterinaria, además de continuar con el enfriamiento del animal, pueden administrarse tratamientos intravenosos y medicación para estabilizar al animal y minimizar el daño orgánico.

Una creencia errónea pero extendida es que rapar a los perros de pelo largo les ayuda a soportar mejor las altas temperaturas. Sin embargo, los veterinarios insisten en que no es así.

Según la experta, el pelaje funciona como un aislante natural que protege tanto del frío como del calor. Lo recomendable es mantenerlo limpio y bien cuidado, eliminando el subpelo y pelo muerto mediante un cepillado frecuente para que el manto conserve su capacidad protectora.

El cuidado más importante durante el verano no es el corte, sino un correcto mantenimiento del manto mediante un cepillado regular, ha insistido.

Los animales con edades extremas son los que presentan mayor riesgo. Los perros de edad avanzada suelen padecer enfermedades cardíacas o respiratorias que dificultan su capacidad para soportar el calor o el ejercicio intenso.

"A lo mejor es incapaz de compensar el esfuerzo que se le está pidiendo y puede sufrir un síncope o incluso una parada cardíaca", señala la especialista.

Los cachorros también están muy expuestos al impacto del calor. Suelen mantener una actividad intensa incluso en las horas de más temperatura y no siempre se detienen cuando alcanzan niveles preocupantes, porque no son conscientes de ello. EFE

(Recursos de archivo en EFEServicios: 8022222935)

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